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[SÃO PAULO] Los niños nacidos con anomalías causadas por el virus zika adquirido durante el embarazo de sus madres pueden desarrollar problemas insospechados de salud a medida que crecen.
 
Las complicaciones varían desde compromiso del sistema motor y disturbios convulsivos hasta anomalías auditivas y visuales y dificultad para dormir o alimentarse.
 
Así concluye un estudio coordinado por investigadores del Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y del Ministerio de Salud de Brasil, publicado en la revista Morbidity and Mortality Weekly Report.

Nuestro estudio ahora demuestra que esos niños están sujetos a muchas otras complicaciones conforme envejecen y que es preciso determinar el alcance de estos problemas para que se puedan buscar formas de reducir su impacto en su calidad de vida”.

Georgina Peacock, Centro de Control de Enfermedades.

Ellos evaluaron 19 bebés con microcefalia asociada al zika nacidos entre octubre de 2015 y enero de 2016 en Paraíba, noreste del Brasil.
 
Paraíba fue el estado más afectado por el brote de zika de 2015. Allí también fue donde los expertos identificaron por primera vez que el virus causa microcefalia, un trastorno neurológico por el cual la circunferencia de la cabeza de los bebes es más pequeña que la circunferencia promedio para el tiempo de gestación.
 
Los infantes fueron evaluados en dos clínicas en las ciudades de Campina Grande y João Pessoa a lo largo de agosto y octubre de 2017.
 
Muchos presentaban señales de trastorno convulsivo y dificultades para dormir, comer y tragar, mientras algunos tenían una respuesta alterada a estímulos auditivos y visuales. Además, casi la mitad había sido hospitalizada por bronquitis y neumonía.
 
“Aún estamos intentando caracterizar todos los posibles problemas que presentan los hijos de madres infectadas por el virus”, dice a SciDev.Net Georgina Peacock, del Centro Nacional de Defectos Congénitos y Discapacidades del Desarrollo del CDC, y autora principal del estudio.
 
“Pero está claro que ellos seguirán necesitando de atención pediátrica especializada en áreas como neurología y oftalmología de por vida”, añade.
 
Un estudio publicado en marzo de 2017 en la revista Acta Neuropathologica verificó que la infección por zika puede desencadenar lesiones en todo el sistema nervioso de los niños, cuya gravedad variaba según el período en que habían sido infectados.
 
Más recientemente también se verificó que el virus podría causar otros tipos de alteraciones neurológicas, como calcificaciones, pequeños nódulos que funcionan como una especie de cicatriz en el tejido cerebral, y lisencefalia, ausencia de las circunvoluciones características del cerebro sano.
 
“Nuestro estudio ahora demuestra que esos niños están sujetos a muchas otras complicaciones conforme envejecen y que es preciso determinar el alcance de estos problemas para que se puedan buscar formas de reducir su impacto en su calidad de vida”, añade Peacock.
 
El Ministerio de Salud de Brasil y las secretarías de salud de Paraíba ofrecen servicios de diagnóstico y rehabilitación a los bebés nacidos con el síndrome como parte de los programas comunitarios de salud. Para el médico Mauricio Nogueira, del Departamento de Enfermedades Dermatológicas, Infecciosas y Parasitarias de la Facultad de Medicina de São José do Rio Preto, Brasil, los hallazgos son importantes, pero esperados, ya que los niños presentaban una versión agresiva de la infección por zika.
 
“Lo preocupante es la falta de datos acerca de los infantes con una versión más blanda del síndrome, sin microcefalia. Estos niños están descuidados y no sabemos qué impactos a largo plazo habrá en esta población”, dice a SciDev.Net.
 
El médico Saulo Duarte Passos, del Laboratorio de Infecto-Pediatría de la Facultad de Medicina de Jundiaí, Brasil, opina igual. Para él, los resultados son preocupantes, pero es preciso tomar en cuenta los casos menos graves de zika, así como investigar las condiciones de nacimiento de esos infantes.
 
Passos es coordinador de un estudio que desde marzo de 2016 ha monitoreado 762 gestantes. De ellas, 51 fueron infectadas por zika en São Paulo, pero solo 27 alumbraron niños con microcefalia.
 
“Eso significa que la infección por el virus no siempre está relacionada a la microcefalia”, explica Passos. Su equipo pretende evaluar el desarrollo de niños nacidos con microcefalia a lo largo de los próximos años para comprender las complicaciones de salud asociadas a infección por el virus.
 
“El zika también es un problema social, porque ataca sobre todo a las familias más pobres, que tienen dificultad para adherirse o seguir con el tratamiento de los niños”, añade.
 
“El gobierno precisa invertir en estrategias de educación en salud pública, infraestructura y equipos multidisciplinarios que garanticen el acompañamiento adecuado de esos infantes, disminuyendo la tasa de abandono del tratamiento, hoy de 30 por ciento”, dice a SciDev.Net.

Enlace al estudio completo en Morbidity and Mortality Weekly Report

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