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Usando almidón de maíz y aceite esencial de tomillo, un equipo de investigadores de Brasil y Estados Unidos desarrolló un larvicida biodegradable de bajo costo que puede matar las larvas de Aedes aegypti.
 
Este mosquito —que transmite Zika y otros arbovirus como el dengue, el chikungunya y la fiebre amarilla— pone huevos en superficies húmedas y en agua estancada. En general, estos criaderos se encuentran dentro y alrededor del hogar en recipientes casuales como llantas viejas, tanques de agua descubiertos y macetas.
 
Los huevos que el mosquito deposita en esos contenedores pueden conservar su viabilidad durante más de un año, aún cuando el agua se evapore. Sin embargo, cuando nuevamente entran en contacto con agua, eclosionan rápidamente y se convierten en larvas, y serán mosquitos adultos después de 15 días. Combatir los mosquitos en la etapa de larva, cuando el insecto es más vulnerable y aún no es un vector potencial, se considera estratégico para contener su proliferación.
 
Para matar las larvas de mosquito y bloquear su proliferación en contenedores de agua, los investigadores desarrollaron un sistema basado en el uso de aceite esencial como larvicida natural. Este aceite se obtiene de una planta llamada tomillo (Thymus vulgaris) y contiene timol, un compuesto activo con actividades biológicas que se usa ampliamente como agente farmacéutico y terapéutico.
 
El uso de aceites esenciales como larvicida natural no es nuevo, pero a menudo tienen una aplicabilidad limitada, ya que son sustancias poco solubles en agua, se degradan fácilmente y se volatilizan cuando se aplican libremente en el ambiente.

“Pudimos obtener una cápsula que se comporta igual que los huevos puestos por el mosquito A. aegypti”.

Ana Silva Prata, Facultad de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de Campinas.

 
En un estudio publicado en Industrial Crops & Products, los investigadores explican que encontraron una manera de superar estas limitaciones mediante el uso de una técnica de microencapsulación. Utilizando almidón de maíz, una materia prima abundante, barata y biodegradable, desarrollaron microcápsulas que pueden funcionar como contenedor para liberar el aceite esencial de tomillo en el agua.
 
Luego, los autores lograron manipular estas microcápsulas para modular la liberación de aceite de manera que mientras están en un ambiente seco, las microcápsulas permanecen inertes y mantienen el aceite esencial de tomillo encapsulado. Tan pronto como se exponen al agua, la cápsula comienza a hincharse y liberar el larvicida.
 
Después de tres días, cuando los huevos eclosionan y comienza la etapa larval, la cápsula libera timol (el principio activo) en el agua. “Al hacerlo, pudimos obtener una cápsula que se comporta igual que los huevos puestos por el mosquito A. aegypti”, dice Ana Silva Prata, ingeniera química de la Facultad de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de Campinas, y uno de los autores del estudio.
 
“En su primer contacto con el agua, las cáscaras liberan solo 20 por ciento del aceite de tomillo”, explica. “En las pruebas, al dejar que el material se seque y luego rehidratarlo, descubrimos que las partículas aún pueden seguir liberando el larvicida con normalidad”. Esto supone que las microcápsulas podrían permanecer funcionales durante aproximadamente cinco ciclos de lluvia, librando un quinto de su contenido cada vez.
 
Los investigadores sugirieron que el sector público podría producir las microcápsulas para contener el larvicida y luego ponerlas a disposición y accesibles para las personas, de modo que puedan verterlas donde se acumula el agua de lluvia. “Debería costar alrededor de 30 reales [unos US$ 7,5] producir un kilo de estas cápuslas”, señala Prata. “Estamos en conversaciones con el sector privado para ver si puede producirlas y distribuirlas”.

Jamille Dombrowski, parasitóloga del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Sao Paulo, que no participó en el estudio, dice que los hallazgos merecen una atención especial del gobierno por varias razones.
 
“Considerando que Brasil enfrenta una grave crisis relacionada con enfermedades transmitidas por mosquitos, la creación de una cápsula que elimina las larvas de mosquito A. aegypti utilizando una materia prima abundante, de bajo costo y aún biodegradable como el almidón de maíz es fantástico”, dijo a SciDev.Net.
 
“Otro punto a tener en cuenta es el uso de aceite esencial de tomillo como agente larvicida, que es un material completamente biodegradable de fácil obtención que no representa ningún riesgo para la salud humana”, agregó.

> El estudio publicado en Industrial Crops & Products fue apoyado por FAPESP, donante de SciDev.Net.

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