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[CIUDAD DE MÉXICO] A pesar de que en México la mayoría de los abortos inseguros ocurren en mujeres entre los 18 y 24 años, no parece haber un interés claro entre los jóvenes para que el aborto se legalice ni lo ven como una forma de proteger la salud femenina, reportaron investigadoras mexicanas en un estudio reciente.
 
Con el fin de conocer la percepción de los jóvenes sobre el aborto inducido, las especialistas encuestaron a 411 estudiantes universitarios de entre 18 y 24 años de la ciudad de Xalapa, Veracruz, en el sureste del país.
 
A pesar de ser una muestra pequeña, se trata del primer estudio que explora la percepción de jóvenes mexicanos sobre el aborto inducido. Algunos de sus resultados son previsibles: los hombres, más que las mujeres, y las personas católicas, más que quienes no profesan religión, tuvieron actitudes más condenatorias que favorables hacia esta práctica.
 
Pero “el hallazgo preocupante fue el poco interés de los jóvenes en el tema de la legalización del aborto”, dice a SciDev.Net María Luisa Marván, autora del artículo e investigadora de la Universidad Veracruzana.


Video cortesía de Aleida Rueda.
 
Aunque los estudiantes encuestados reconocen al aborto inseguro como un problema de salud pública, “parecería que no relacionan la prohibición de la interrupción voluntaria del embarazo con el hecho de que exista el aborto inseguro, o bien, a pesar de reconocerlo, sus propias creencias y valores les pueden impedir abogar por la legalización”, reportaron.

Se estima que en el país se realizan alrededor de un millón de abortos clandestinos al año. En informes del 2009 se calculaba que el 6 por ciento de las muertes maternas eran debido a complicaciones de abortos que se practican en condiciones de riesgo. Sin embargo, los especialistas reconocían que la cifra estaba sub reportada debido a la penalización y al estigma.
 
En México, el aborto es legal únicamente en la capital desde 2007. En el resto del país solo es permitido en caso de violación o si hay peligro para la vida de la mujer, con excepción de los estados de Guerrero, Guanajuato y Querétaro. En la mitad del país, también se permite cuando hay deformidades fetales graves. En muchos lugares, como en Veracruz, las mujeres que abortan sin que haya alguna de estas condiciones, pueden tener condenas de entre 6 meses y 4 años de prisión.
 
A pesar de los riesgos, el aborto inducido en la región latinoamericana ha aumentado significativamente en los últimos años. Según un reporte de este año del Guttmacher Institute, durante 2010-2014 hubo 6.5 millones de abortos inducidos por año en la región, casi 2 millones más que los habidos en el periodo 1990-1994.

Parecería que [las y los jóvenes] no relacionan la prohibición de la interrupción voluntaria del embarazo con el hecho de que exista el aborto inseguro, o bien, a pesar de reconocerlo, sus propias creencias y valores les pueden impedir abogar por la legalización”.

Actitudes hacia la interrupción voluntaria del embarazo en jóvenes mexicanos, y su opinión acerca del aborto inseguro como problema de salud pública - Cadernos de Saúde Pública

 
Actualmente, según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS), solo 1 de cada 4 abortos inducidos que se realizan en América Latina son seguros, y el 24 por ciento de las muertes maternas en la región ocurren a consecuencia de abortos inseguros.
 
Distintos estudios relacionan el aumento en el número de abortos inseguros con las restricciones y prohibiciones que hay en los países, especialmente en vías de desarrollo. El mismo reporte del Guttmacher Institute muestra que el 97 por ciento de las latinoamericanas vive en países con reglas altamente restrictivas respecto al aborto inducido.
 
Solamente dos países de la región, Cuba y Uruguay, y dos territorios, Guyana y Puerto Rico, permiten el aborto sin restricciones. En República Dominicana, El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua y Suriname, está totalmente prohibido.
 
El impedimento para tener un aborto legal ha llevado a que muchas mujeres recurran a un mayor uso de medicamentos abortivos como el misoprostol. Los especialistas lo califican como una forma de aborto seguro que disminuye los riesgos para la vida de la mujer.

aborto, cartel by panos.jpg
Crédito: Panos.

Para Nina Zamberlin, investigadora adjunta del Centro de Estudios de Estado y Sociedad, en Buenos Aires, quien no participó en el estudio, “la disponibilidad de misoprostol y la gran expansión del aborto con medicamentos facilitan enormemente el acceso a abortos seguros en los contextos restrictivos con un enorme impacto en cuanto a reducción de morbimortalidad”, dice a SciDev.Net.
 
Sin embargo, Marván afirma que también implica retos de salud pública. “Hoy en día es muy fácil comprar una pastilla abortiva (misoprostol) en cualquier farmacia sin receta médica y practicar un aborto en casa. El problema grave es que muchas jóvenes están haciendo un mal uso de esa pastilla por no estar informadas y no tener supervisión médica”, afirma.
 
El misoprostol es el medicamento abortivo más recomendado por la OMS, pero advierte que únicamente un médico puede decidir la dosis adecuada dependiendo de los días de embarazo.
 
En la práctica eso no sucede. El grupo de Marván ha llevado a cabo investigación en varios blogs en los que las mujeres piden y dan consejos sobre el uso del misoprostol. “Los resultados fueron alarmantes. La mayoría de los consejos son dados por otras mujeres sin conocimientos médicos, y es común que recomienden dosis incorrectas; también recomiendan no pedir ayuda médica en caso de sospecha de alguna complicación”, explica Marván.
 
Irónicamente, las investigadoras advierten que el fácil acceso a métodos abortivos no ha propiciado una actitud más favorable hacia el aborto legal, que podría evitar riesgos para las mujeres, sino, por el contrario, les ha dado mayor confianza a los y las jóvenes de que pueden abortar sin necesidad de que se vuelva legal.

Enlace al estudio en Cadernos de Saúde Pública