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Un estudio publicado en Scientific Reports que afirma que los mosquitos modificados genéticamente introducidos en Brasil pasaron sus genes a la población nativa de estos insectos está en el centro de una polémica que incluso ha llevado a que la revista esté analizando el caso. Según el trabajo, los mosquitos liberados por una empresa británica en una ciudad de Brasil generaron un mosquito que “quizás” sea resistente a insecticidas.
 
Ante estas conclusiones, la empresa Oxitec que creó el mosquito alega que el artículo es “engañoso”; por su parte, el autor principal del trabajo asegura que la empresa lo difama. Mientras tanto, investigadores independientes concuerdan en que el estudio tiene errores y es exagerado en sus afirmaciones.
 
Frente a esta polémica, a pocas horas de la publicación del artículo el 17 de setiembre, la revista reaccionó incorporando una nota editorial: “Se alerta a los lectores que las conclusiones de este documento están sujetas a críticas que están siendo consideradas por los editores. Otra respuesta editorial seguirá a la resolución de estos problemas”.

“El estudio publicado en Scientific Reports, los investigadores afirmaron haber detectado que los mosquitos liberados adquirieron nuevos genes provenientes de los insectos genéticamente modificados, lo que implica que no murieron, como se esperaba”.

 
Mosquitos polémicos
Entre junio de 2013 y setiembre de 2015, un proyecto llevado a cabo en la ciudad de Jacobina (Brasil) liberó 450.000 ejemplares machos de Aedes aegypti modificados genéticamente.
 
La experiencia fue aprobada por la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad de Brasil (CTNBio) y llevada adelante por investigadores locales y Oxitec. Los mosquitos habían sido creados a partir de una especie presente en Cuba cruzada con poblaciones de mosquitos mexicanos. El nuevo linaje se llama OX513A.
 
Semanalmente durante 27 meses, miles de los insectos fueron liberados en la ciudad para que copularan con las hembras de mosquitos nativos y generaran una descendencia que, debido a la modificación genética de sus padres, muriera antes de llegar a la vida adulta, sin haberse reproducido. Así se buscaba reducir la abundancia del mosquito que es vector de enfermedades.
 
Ahora, en el estudio publicado en Scientific Reports, los investigadores afirmaron haber detectado que los mosquitos liberados adquirieron nuevos genes provenientes de los insectos genéticamente modificados, lo que implica que no murieron, como se esperaba.
 
¿Supermosquitos?
 “Encontramos marcadores genéticos de los mosquitos transgénicos liberados en la especie salvaje de Jacobina, algo que se explica porque los transgénicos produjeron descendencia en condiciones de madurar y a la vez reproducirse”, dijo a SciDev.Net Benjamin Evans, investigador de la Universidad de Yale y uno de los autores del estudio.
 
El trabajo incluyó varias tomas de muestras y concluyó que entre 10 y 60 por ciento de los mosquitos colectados tenían “algo de ADN de OX513A en su genoma”.
 
Además, sugiere que la nueva población es “tri-híbrida” (es decir, un nuevo linaje surgido entre los mosquitos de Cuba, México y ahora de Brasil), que “es genéticamente bien distinta (…) y muy probablemente resulte en una población más robusta que la anterior”, en relación a la resistencia a insecticidas.
 
Al conocer esta afirmación, Oxitec reaccionó a través de un comunicado público que asegura que la investigación hace “afirmaciones irresponsables”. Joshua Van Raalte, de la oficina de prensa de Oxitec, dijo a SciDev.Net que el estudio contiene información “inexacta, falsa y engañosa”, y que el artículo está en vías de ser retractado por la editorial Nature Research, que publica la revista. “Los genes autolimitantes (del mosquito transgénico) OX513A de Oxitec han sido probados durante una década y demostraron desaparecer del ambiente. Los datos en este artículo y en otra literatura científica confirman que no se observan híbridos ni apareamientos selectivos”, aseguró Van Raalte.
 
“Al contrario de lo que dice la hipótesis del trabajo (…), OX513A no es resistente a insecticidas comunes”, continuó, y agregó que “no hay documentados efectos negativos ni de este ni de ningún estudio sobre la tecnología de Oxitec”.
 
Consultado por SciDev.Net sobre esta polémica, Jeffrey Powell, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Yale (Estados Unidos), dijo que los comentarios de la empresa son “difamatorios”.
 
“En ningún lado decimos que hubo un efecto negativo. Explícitamente decimos que no sabemos cuál es el efecto. En el sumario se indica que no está claro cómo esto puede afectar a la transmisión de enfermedades u otros esfuerzos para su control”, agregó.
 
Exageración y limitación metodológica
Consultado por SciDev.Net, Pedro Lagerblad, investigador de la Universidad Federal de Rio de Janeiro que no participó en el estudio, dijo que el artículo presenta conclusiones que no tienen bases objetivas.
 
“Los datos no indican que hay un traspaso de genes ni que sea una amenaza para la salud pública”, aseguró Lagerbald a SciDev.Net. En su opinión, el estudio tiene una limitación metodológica pues evaluó el linaje genético del mosquito liberado solo hasta tres meses después de la liberación, “lo que es insuficiente”.
 
“Los métodos usados para el control del mosquito actualmente son muy dañinos para la salud pues los insecticidas son muy tóxicos; necesitamos buscar alternativas de control más eficientes”, comentó.
 
Posibles impactos
Cuando en 2013 la CTNBio aprobó la experiencia hubo voces de ambientalistas preocupados por la poca información sobre el impacto que podría tener esa prueba. En esa línea comentó Sylvia Fischer, del Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la Universidad de Buenos Aires, respecto al estudio de Powell: “El trabajo muestra resultados que nos deben poner en alerta sobre el uso de alternativas que pueden tener efectos imprevistos e indeseados sobre el ambiente e incluso sobre el problema que se trata de resolver”.
 
Fischer contrapone este tipo de soluciones tecnológicas, como la de lanzar mosquitos transgénicos, contra las soluciones de tipo social, que implican medidas educativas para eliminar al mosquito.
 
Si los mosquitos locales incorporaron genes de los insectos transgénicos “eso aumenta la diversidad genética de esa población”, agregó a SciDev.Net. “Si bien este estudio no lo demostró, podría tener efectos sobre la transmisión de enfermedades virales”, afirmó. La diversidad genética robustece las posibilidades de supervivencia de las especies.
 
Para Evans, aún no se sabe “qué impactos puede tener esta transferencia de material genético en función del control y transmisión de las enfermedades” y es necesario hacer precisiones.
 
“Esto debe funcionar como un recordatorio de que los genes de los mosquitos pueden cruzarse con los mosquitos locales y debe trabajarse de antemano para minimizar el riesgo de que el resultado sea peor al esperado”, precisó a SciDev.Net.
 
Con reporteo adicional de Luisa Massarani.

> Enlace al estudio en Scientific Reports.

Enlace al comunicado de Oxitec.

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