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Los síntomas desencadenados por el virus del zika tienden a ser más leves en aquellas personas que antes habían sido infectadas por dengue, según halló un estudio publicado en la revista PloS Medicine (enero) que incluyó más de 3.000 niños de 2 a 14 años de edad de la ciudad de Managua, capital de Nicaragua.
 
Se estima que el virus zika llegó a las Américas por el noreste del Brasil en mediados de 2013, y pronto se propagó por otros países, desencadenando brotes en toda América Latina que afectaron a personas que probablemente ya habían sido infectadas por el virus del dengue.
 
En Nicaragua, los primeros caso de zika se identificaron en enero de 2016, y el país experimentó un brote explosivo entre junio y septiembre de 2016, según estudio publicado en mayo de 2018 en la revista PloS Neglected Tropical Disease.
 
Como el dengue y el zika son virus muy parecidos y transmitidos por el mismo mosquito —el Aedes aegypti—, los investigadores querían verificar si la infección por el zika después de una infección por dengue también podría ser más grave, como es sabido que ocurre con una segunda infección con dengue.

Los datos indican que el dengue puede generar una inmunidad previa que protegería los niños contra la infección sintomática por zika”.

Eva Harris, Escuela de Salud Pública, Universidad de la Califórnica en Berkeley (EE. UU).

 
Así que los investigadores evaluaron 3.893 niños de los cuales 1.356 habían se infectado por el zika entre enero de 2016 y febrero de 2017. No obstante, entre ellos hallaron que la mayoría no presentó los síntomas característicos de la enfermedad, como fiebre, erupción cutánea y dolores en las articulaciones.
 
Al cruzar los datos obtenidos al analizar muestras de sangre y orina con un método llamado RT-PCR —usado para confirmar los síntomas en el período de infección— con información surgida de un estudio pediátrico de dengue llevado a cabo en la región durante 15 años, los investigadores determinaron que 743 niños habían sido infectados por el virus del dengue en algún momento del pasado y que ellos presentaban un riesgo menor de infección sintomática por el virus zika.
 
“Los datos indican que el dengue puede generar una inmunidad previa que protegería los niños contra la infección sintomática por zika”, señaló Eva Harris, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de la Califórnica en Berkeley, Estados Unidos, y autora principal del estudio.
 
No obstante, la experta señala que se necesitan más estudios para conocer los mecanismos inmunológicos de protección cruzada entre los dos virus y verificar si la inmunidad al dengue protege contra el síndrome congénito del zika o las complicaciones neurológicas relacionadas a su infección.
 
Jean Pierre Schatzmann Peron, imunologista del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Sao Paulo que no participó en la investigación, dijo que los resultados del nuevo estudio están alineados con los hallados en otros trabajos recientes, y son de extrema relevancia para elucidar los mecanismos de reacción cruzada entre los virus del dengue y zika. “El hecho es que, debido a las similitudes entre los dos virus, los anticuerpos generados en nuestro organismo durante la infección pueden reaccionar contra otros virus en el futuro”, agrega. “Así alguien que tuvo dengue en el pasado podría desarrollar anticuerpos contra el zika, si llega a infectarse por zika”, dice a SciDev.Net.
 
Schatzmann añade que los hallazgos pueden contribuir al desarrollo de nuevas estrategias de tratamiento para el zika, si se comprueba que los anticuerpos realmente logran neutralizar los dos virus. “El mejor escenario sería una vacuna capaz de inducir la generación natural de esos anticuerpos en nuestro organismo”, aseguró.
 
Para Jamille Gregório Dombrowski, también del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Sao Paulo, el estudio es importante porque se enfoca en los niños, el principal grupo de riesgo para el desarrollo de las formas más graves de enfermedades infecto-parasitarias.
 
“El sistema inmunológico de los niños aún están en desarrollo y tienen una habilidad limitada de respuesta a infecciones. Un adulto, en cambio, crea anticuerpos bastante específicos contra patógenos”, explica a SciDev.Net.
 
Por ese motivo, el experto resalta que “aún es preciso verificar” si lo hallado en niños también vale para los adultos.

Enlace al estudio completo en PloS Medicine.

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