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[MONTEVIDEO] El hallazgo de 13 nuevas especies de bacterias que causan leptospirosis aumentó en más de 50% el grupo de las 22 ya conocidas, responsables de una de las enfermedades transmitidas por animales de mayor incidencia mundial, según un estudio de investigadores uruguayos, venezolanos y franceses.
 
La leptospirosis afecta a humanos y a animales domésticos y silvestres como perros y ganado, entre otros. Causadas por bacterias del género Leptospira, en humanos, las infecciones ocurren por contacto a través de lesiones en la piel o mucosas, o bien indirectamente, por agua o tierra contaminada, por orina o tejidos de animales infectados. La gravedad de la enfermedad está dada por el nivel de virulencia de la especie de bacteria.
 
Anualmente, se estima que la leptospirosis afecta a un millón de personas, sobre todo en países tropicales y en desarrollo, y causa la muerte de 60.000, pero aún existe poca información y está subestimada. En América Latina, su incidencia varía entre 1 y 22 casos por 100.000 habitantes.

El estudio de esta diversidad puede arrojar luz sobre el origen de las especies virulentas de Leptospira a partir de especies no patógenas de vida libre en el suelo”.

Arnau Casanovas-Massana, Escuela de Medicina de la Universidad de Yale
 
Realizada por expertos del Institut Pasteur de Montevideo (Uruguay), de París y de la sede en Nueva Caledonia (archipiélago catalogado como territorio francés, ubicado al este de Australia), la investigación publicada en la revista Microbial Genomics (3 de enero) halló las 12 especies de la bacteria Leptospira en muestras de suelo de seis localidades de ese territorio reconocidas como áreas endémicas.
 
Si bien el agua es la principal fuente de contaminación, la gran diversidad de especies halladas en las muestras indica que el suelo no debe considerarse como reservorio secundario sino también como una fuente importante de estas bacterias.
 
Otro hallazgo relevante fue que 3 de las 12 especies pertenecen al grupo “patogénico” pero no producen infección en modelos animales. Este grupo es uno de los tres —junto con “saprofitas” e “intermedias”— en los que se clasifica a estas bacterias según su virulencia.
 
“A pesar de que las nuevas bacterias no expresaron su virulencia en animales de laboratorio, alguna de estas especies podría ser de relevancia clínica. Como recién revelamos su existencia aún no lo sabemos. Es posible que estas especies ya estén causando leptospirosis en humanos o animales”, explicó a SciDev.Net Gregorio Iraola, de la Unidad de Bioinformática del Institut Pasteur de Montevideo.
 
“El artículo es una excelente contribución al estudio del género Leptospira. La descripción de 12 nuevas especies en Nueva Caledonia indica que su diversidad es mucho mayor que lo que conocíamos”, dijo a SciDev.Net Arnau Casanovas-Massana, del Departamento de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale.
 
 “Comprender mejor la diversidad biológica de bacterias como Leptospira —reconocidas por su importancia sanitaria— optimiza las estrategias de control de la enfermedad, permite mejorar las herramientas de diagnóstico y diferenciar entre especies que son más peligrosas para la salud”, agregó por su parte Iraola. Asimismo, señaló, “es fundamental para diseñar herramientas de prevención como vacunas, que deben ajustarse a la realidad epidemiológica de cada país. Las vacunas generalmente son diseñadas para proteger contra variantes específicas de un microorganismo, entonces es importante que esas variantes sean las que circulan en el país donde se aplica la vacuna”.
 
Para Casanovas-Massana, “el estudio de esta diversidad puede arrojar luz sobre el origen de las especies virulentas de Leptospira a partir de especies no patógenas de vida libre en el suelo. En este sentido, es especialmente interesante que 3 de las 12 nuevas especies propuestas pertenezcan al hasta ahora denominado grupo patogénico aunque sean incapaces de producir infección en modelos animales”.
 
Añadió que, como explican los autores, “esto debe conducir a un replanteamiento de la clasificación. (…) Su estudio puede ayudarnos a mejorar nuestro conocimiento sobre los mecanismos de virulencia de las especies patógenas”.
 
Iraola también publicó otro artículo (14 de diciembre) con su colega Ignacio Ferrés y expertos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y del Institut Pasteur de París, en el que identificó otra nueva especie, detectada en un paciente humano, una rata y una vaca, todos residentes en zonas cercanas en Venezuela.
 
Según el trabajo publicado en el International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology, la variedad de huéspedes de la bacteria —bautizada Leptospira venezuelensis— evidencia que el escenario es favorable para su diseminación.

> Enlace al artículo completo en Microbial Genomics

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