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Un programa para prevenir el cáncer de cuello uterino mediante la indicación generalizada del test del virus del papiloma humano (HPV) reveló ser más efectivo que el estudio tradicional de Papanicolaou (PAP), de acuerdo con una experiencia desarrollada en la provincia argentina de Jujuy que, por su éxito, ya fue replicada en otras ocho zonas del país.
 
Si bien se sabe que este virus es causante del desarrollo de cáncer de cuello uterino, en muchos países el test de HPV no se incluye como política pública, como sí sucede con el PAP, aun cuando, por complejidades de los sistemas sanitarios, no logra alcanzar a toda la población. Ahora hay evidencias de que el test de HPV tiene mayor sensibilidad para detectar lesiones precancerosas, por lo que usarlo de forma programática en contextos con recursos limitados podría ser más efectivo que el PAP.
 
Según describe el estudio —disponible online y que se publicará en la edición impresa de The Lancet Global Health el 7 de junio—, los investigadores compararon dos grupos: uno que incluyó a 29.631 mujeres a las que se les hizo una prueba de detección (tamizaje) con PAP durante 2010 y 2011, y otro de 49.565 mujeres tamizado con el test de HPV, entre 2012 y 2014.
 
En el grupo tamizado con el test de HPV, 90 por ciento de las muestras fueron tomadas por profesionales de la salud en centros de atención sanitaria. El resto de los exámenes se hicieron a partir de autotomas realizadas por las mismas mujeres en sus casas, una alternativa ofrecida por los agentes sanitarios como parte del programa.

“El cáncer de cuello uterino es prevenible, pero en los países en desarrollo el tamizaje con PAP ha sido ineficiente por fallas de organización y financiamiento de servicios de salud”.

Silvina Arrossi, Centro de Estudios de Estado y Sociedad - Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina.

 
Los encargados de llevar las muestras al centro de salud para su envío al laboratorio fueron esos agentes sanitarios, lo que facilitó la participación de las mujeres.
 
Al comparar los resultados de ambos grupos, la investigación —financiada por el Instituto Nacional del Cáncer de Argentina— demostró que el test en su modalidad de toma convencional fue casi 2,5 veces más efectivo que el PAP para detectar lesiones precancerosas de alto grado y cáncer.
 
En tanto, la autotoma —que a diferencia de la toma hecha por profesionales solo extrae una muestra del tejido vaginal y no cervical— fue igual de efectiva que el PAP, pero tuvo la ventaja de que permitió llegar a población socialmente vulnerable. 
 
“El cáncer de cuello uterino es prevenible, pero en los países en desarrollo el tamizaje con PAP ha sido ineficiente por fallas de organización y financiamiento de servicios de salud”, dijo a SciDev.Net la líder del estudio, la socióloga Silvina Arrossi, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
 
Además, existen barreras para las mujeres, “como turnos (con el médico) en horarios imposibles, esperas y ausencia de profesionales”, agregó. A partir de los resultados, desde 2015 en Argentina se introdujo escalonadamente el test de HPV como política pública en centros de salud y hospitales de ocho provincias, y la Organización Panamericana de la Salud los tuvo en cuenta dentro del Plan de acción sobre cáncer de cuello uterino para 2018-2030.
 
El test de HPV está incorporado en Australia, Estados Unidos, Holanda, Inglaterra, México, entre otros países. 
 
“Como el PAP resulta costoso, pues requiere de una organización compleja, no permitirá solucionar el problema global del cáncer de cuello uterino”, opinó a SciDev.Net el presidente de la Sociedad Latinoamericana y del Caribe de Oncología Médica, Eduardo Cazap.
 
La importancia del proyecto de Jujuy es que “puede ser implementado en otros países de bajos recursos. Al combinarse con las vacunas contra el HPV, el test puede contribuir a eliminar el problema”, sostuvo Cazap.
 
En este tema coincidieron Elisabete Weiderpass, directora de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, y otros expertos, que destacaron en un comentario también publicado en The Lancet Global Health que el proyecto “podría ser una inspiración” para implementar en países con recursos limitados.


> Enlaces al estudio y al comentario en The Lancet Global Health.

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