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[Ciudad de México] Casi tres cuartas partes de la población mayor de 18 años que vive en áreas de alta marginación social en México tienen al menos una enfermedad crónica como diabetes, hipertensión, sobrepeso u obesidad.
 
Así concluyó un estudio que analizó la prevalencia de estas enfermedades en poblaciones de los estados de Hidalgo, Jalisco, Morelos y Yucatán. El estudio halló que estas enfermedades aumentaron en los estratos de bajos ingresos y no se atienden correctamente. Actualmente, México es el primero en prevalencia de diabetes y segundo en obesidad entre los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
 
A través de una encuesta que incluyó a más de 10.000 personas, el análisis realizado por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) registró características socioeconómicas, acceso a servicios de salud, estilo de vida (actividad física y alimentación) y estado general de salud.

“La capacidad individual de decidir y elegir libremente qué comer está restringida, por los ingresos, la publicidad, la oferta del mercado y la ineficacia de la intervención pública para contrarrestar los intereses de las grandes empresas multinacionales”.

Laura Moreno, Universidad Nacional Autónoma de México.

De los resultados de la investigación publicada en PLOS One (enero), también se destaca que los mayores de 40 años tienen 11 veces más probabilidades de padecer diabetes y casi nueve de ser hipertensos. Ambas condiciones afectan principalmente a las mujeres amas de casa.
 
Aunque los datos no son del todo novedosos ni contradicen lo obtenido por encuestas de salud y nutrición anteriores, el estudio realiza una aportación en señalar la influencia que tienen los centros de salud en la evolución de las enfermedades.
 
Así lo señala la especialista en salud pública Laura Moreno, quien trabaja como profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, y no participó en el estudio.
 
Para los autores, los centros de atención primaria no logran ser exitosos debido a diagnósticos inadecuados, ausencia de trabajos de prevención de factores de riesgo, y consultas que se limitan a dar recomendaciones sobre la dieta y prescribir fármacos, pero tras las cuales no existe control posterior.
 
“El sistema de salud de México está hecho para enfermedades infecciosas. No hay seguimiento, y se requiere una atención prolongada, con monitoreo permanente”, apunta Emanuel Orozco, autor del artículo, que trabaja en el INSP.
 
Un mejoramiento de la atención a estas enfermedades debería incluir la adecuada planificación de intervenciones (que tome en cuenta las condiciones socioeconómicas y el contexto de los pacientes); una buena administración de recursos, y el registro sistemático de intervenciones que se realizan, dice Orozco. Según Moreno, un seguimiento a este estudio podría ahondar más acerca de las “causas de las causas” de estas enfermedades, como el “ambiente obesigénico” en el cual viven estas poblaciones.
 
“La capacidad individual de decidir y elegir libremente qué comer está restringida, por los ingresos, la publicidad, la oferta del mercado y la ineficacia de la intervención pública para contrarrestar los intereses de las grandes empresas multinacionales”, dice la investigadora.
 
Trabajos realizados por Moreno y colegas, publicados en 2014 y 2015, documentan un abandono de la dieta tradicional y la adopción de una rica en azúcares, grasas saturadas y aceites vegetales, los cuales casi se duplicaron entre 1961 y 2013 en México.
 
La desigualdad se refleja además en el hecho de que quienes ostentan mayores ingresos gasta 3,9 veces más en carne de vaca que el promedio de los más pobres; 5,9 veces más en pescados y mariscos y 4,9 veces más en frutas.
 
Además, en este período el precio relativo de las tortillas respecto a los refrescos industriales aumentó 71,8%, el de los frijoles 60,1% y el de las frutas frescas 33,4%.
 
Según la Organización Panamericana de la Salud, el consumo de alimentos ultra procesados se incrementó en casi toda América Latina. Entre 2000 y 2013, por ejemplo, la venta de bebidas azucaradas aumentó 33% en promedio y los snacks ultra-procesados casi 56%.

Enlace al estudio completo en PLoS ONE


Referencias

Moreno Altamirano L, Silberman M, Hernández Montoya D, Capraro S, Soto Estrada G, García García JJ, Sandoval Bosh E. Diabetes tipo 2 y patrones de alimentación de 1961 a 2009: algunos de sus determinantes sociales en México. Gaceta Médica de México 2015; 151(3): 354-68.
 
Moreno Altamirano L, Hernández Montoya D, Silberman M, Capraro S, García García JJ, Soto Estrada G, Sandoval Bosh E. La transición alimentaria y la doble carga de malnutrición: cambios en los patrones alimentarios de 1961 a 2009 en el contexto socioeconómico mexicano. Archivos Latinoamericanos de Nutrición 2014; 64(4):231-240.

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