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[BUENOS AIRES] Si bien en los últimos años se han logrado avances en el tratamiento del cáncer debido, en parte, al desarrollo de la inmunoterapia y de otras estrategias, en América Latina el acceso a tratamientos con drogas innovadoras continúa siendo un desafío para la población de medios y bajos ingresos.
 
Una multiplicidad de factores actúan como barreras. Entre ellos, el modo de organización adoptado por los sistemas de salud en cada país, el tipo de cobertura (pública o privada), la distancia de los pacientes a los centros de atención y su nivel educativo y económico.
 
En México, por ejemplo, el alto precio de los medicamentos, las dificultades financieras, las restricciones presupuestarias y la falta de priorización en la prevención del cáncer determinan que 80 por ciento de la población de clase media tenga dificultades para acceder a medicamentos oncológicos innovadores, de acuerdo con un trabajo publicado en noviembre en el Journal of Pharmaceutical Policy and Practice, y que se centró en el estudio de ocho drogas.

“Cuando los medicamentos innovadores se vuelven esenciales para el tratamiento del cáncer (...) deben estar disponibles para los pacientes que los requieran. No se puede esperar hasta que caduquen las patentes para tener acceso a ellos”.

Daniela Moye-Holz, Universidad de Groningen (Países Bajos).

 
La investigación determinó que, en los últimos seis años, apenas se incrementó el uso de tres de los ocho medicamentos innovadores estudiados (imatinib, rituximab y trastuzumab), y fue restringido el acceso a los otros cinco por insuficiente cobertura de los sistemas de salud.
 
“Cuando los medicamentos innovadores se vuelven esenciales para el tratamiento del cáncer (cinco de los incluidos en el estudio son así considerados por la OMS) deben estar disponibles para los pacientes que los requieran. No se puede esperar hasta que caduquen las patentes para tener acceso a ellos. Por eso es importante estudiar y analizar cómo las economías emergentes están lidiando con esta situación actual y urgente”, dice a SciDev.Net Daniela Moye-Holz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, y una de las autoras del estudio.
 
¿La disponibilidad de estos medicamentos garantizaría por sí misma el aumento de la supervivencia o la mejora de la calidad de vida en los pacientes oncológicos? Moye-Holz afirma que para responder esa pregunta aún es necesario investigar más y obtener nueva información sobre la prevalencia del cáncer, los resultados de salud y la supervivencia de la población tratada.
 
“México, al igual que muchos otros países de la región, está desarrollando un registro de incidencia de cáncer. Sin embargo, los datos sobre los pacientes no están aún disponibles”, señala.

Fuente: Moye-Holz et al. Journal of Pharmaceutical Policy and Practice (2018) 11:25 https://doi.org/10.1186/s40545-018-0153-y.
La investigación analizó el acceso a los siguientes medicamentos innovadores:
  • Imatinib, nilotinib y dasatinib: que se emplean para tratar la leucemia
  • Trastuzumab: en cáncer de mama
  • Rituximab: leucemia y linfoma no Hodgkin
  • Bevacizumab: para el cáncer colorrectal
  • Sorafenib y sunitinib: para el tratamiento del cáncer renal
 
El acceso a los medicamentos innovadores podría incrementarse con la habilitación de centros de salud ubicados en diferentes ciudades, ya que en la mayoría de los países de América Latina, los recursos de atención sanitarios se concentran en las grandes ciudades, como sucede en México, que ha fortalecido la atención sanitaria en el Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara, indica el estudio.
 
La revisión de los mecanismos de financiamiento, la adquisición de medicamentos y el estudio y actualización de los protocolos de tratamiento del seguro social de salud también podrían ser de utilidad para reducir esa brecha.
 
A pesar de que la incidencia de cáncer es menor en Latinoamérica que en Estados Unidos y Europa, las tasas de mortalidad en la región son mayores.  En el primer caso la relación entre cáncer y mortalidad es del 0,59, mientras que en Estados Unidos representa 0,35, según un trabajo publicado en Cancer que analiza el acceso a drogas oncológicas de alto costo en América Latina.
 
Esa diferencia obedece en gran medida a que el paciente llega a la consulta en una etapa más avanzada de la enfermedad, con distintos obstáculos que dificultan el acceso a la atención médica. Se estima que para 2030 la cantidad de casos de cáncer se incrementará 35 por ciento en Sudamérica y 42 por ciento en México y América Central, lo que plantea un desafío a los sistemas de salud. El oncólogo Gonzalo Recondo (h) destaca que, “si bien la falta de cobertura y acceso a drogas con eficacia probada —como, por ejemplo, el trastuzumab que se emplea en el cáncer de mama— impacta en la sobrevida de los pacientes, hay evidencia que el retraso en el tratamiento con medicamentos de bajo costo, como la quimioterapia después de la cirugía del cáncer de mama, también tiene un efecto negativo en la sobrevida de las pacientes”.
 
Uno de los factores más importantes a considerar en el pronóstico del paciente con cáncer es el estadio de la enfermedad (que puede ser local, localmente avanzado, o metastásico), indica Recondo, que integra el Servicio de Oncología del Centro de Educación Médica e Investigación Clínica (CEMIC), en Buenos Aires, Argentina.
 
“En Latinoamérica se han reportado retrasos de hasta siete meses en el diagnóstico de cáncer de mama para pacientes que se atienden en el sistema público. Por ello, la cobertura y el acceso a la atención médica debe ser completa —desde la primera consulta, hasta el suministro del tratamiento—, implementando medidas que aseguren un adecuado ingreso al sistema sanitario, con foco en la prevención y la detección precoz del cáncer”, dice a SciDev.Net

> Enlace al estudio en Journal of Pharmaceutical Policy and Practice (en inglés)