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[SÃO PAULO] El jugo artesanal de açaí —fruto de una palmera (Euterpe oleracea) que crece en estado silvestre en la selva lluviosa de la región Norte de Brasil— sería una de las principales fuentes de infección por Trypanosoma cruzi, parásito causante del mal de Chagas, evidencian dos estudios brasileños.
 
La enfermedad afecta alrededor de 8 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y se transmite por un insecto conocido bajo diversos nombres en Latinoamérica (chinche, chirimacha, barbero). Se manifiesta en los primeros meses después de la infección. La mayoría de casos no presenta síntomas, lo que dificulta el diagnóstico precoz. Cuando la enfermedad evoluciona a la fase crónica, ocasiona complicaciones cardíacas y digestivas.
 
Según los estudios, la infección por el consumo del açaí ocurriría cuando por accidente el insecto o sus heces infectadas son triturados con el fruto en batidoras artesanales. El contacto del insecto con el fruto ocurre durante su procesamiento y almacenamiento. Mantenido en cestos abiertos, el açaí fermenta, generando dióxido de carbono, lo que atrae al insecto causante de la enfermedad.
 
Uno de los estudios, publicado en enero en la revista Emerging Infectious Diseases, constató que diez individuos de las ciudades de Manaus y Lábrea, en el estado brasileño del Amazonas, que presentaban fiebre, dolores de cabeza y debilidad general, estaban infectados con las mismas variedades halladas en el jugo de açaí que consumieron en días previos, preparado de manera artesanal.

Los hallazgos refuerzan la hipótesis de que en la región amazónica el jugo de açaí preparado artesanalmente es una de las fuentes de infección por el parásito”.

Marcus Lacerda, Fundación de Medicina Tropical, Manaus

 
Para llegar a esta conclusión, los investigadores recolectaron y evaluaron muestras de sangre de los pacientes así como muestras del jugo que habían consumido, verificando que contenían ADN del parásito.

“Los hallazgos refuerzan la hipótesis de que en la región amazónica el jugo de açaí preparado artesanalmente es una de las fuentes de infección por el parasito”, dice Marcus Lacerda, médico de la Fundación de Medicina Tropical, en Manaus, y uno de los autores del estudio.
 
Otro estudio, publicado anteriormente en la revista Memórias do Instituto Oswaldo Cruz, verificó que el aumento de los casos de mal de Chagas en Pará, uno de los estados que más consumen jugo de açaí en Brasil, está asociado a la época de cosecha de este fruto, entre los meses de agosto y diciembre.
 
Esta conclusión se basó en una amplia evaluación de los registros estatales del Sistema de Información de Agravios de Notificación (SINAN) entre 2000 y 2016. Durante este periodo se confirmaron 2.030 de los 16.807 casos reportados de mal de Chagas en el estado, con una mayor incidencia durante el segundo semestre del año.

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Crédito: Railson Wallace / Wikimedia. Compartida bajo licencia CC Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-SA 4.0).

“La evaluación de los números absolutos de casos confirmados sugiere que la infección por vía oral aumentó a lo largo del período, diferenciándose de lo que se registró en términos de vías de infección vectorial u otras”, dice a SciDev.Net Juliana de Meis, inmunóloga del Instituto Oswaldo Cruz (IOC-Fiocruz), en Rio de Janeiro.
 
Para ella, con el nuevo estudio se refuerza la sospecha de que el açaí sería una de las principales fuentes de infección por el T. cruzi en la región.

De Meis explica que el fruto es muy consumido en todo el Brasil, sobretodo en la Región Norte del país. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, el 54 por ciento de la producción nacional (800.000 toneladas anuales) proviene de 13.000 productores del estado de Pará.
 
En Belém, capital de Pará, se estima que durante el periodo de cosecha se consumen 200.000 litros por día del jugo de açaí, el doble de lo que se toma en otras temporadas, siendo el segundo alimento más consumido en la ciudad. Parte de la producción local es exportada a otras regiones del Brasil e incluso a los Estados Unidos y países de Europa.

La enfermedad de Chagas es uno de los mayores problemas de salud pública en los países y estados situados en la región amazónica, causando incapacidad en personas infectadas y más de 10.000 muertes por año.

 
La enfermedad de Chagas es uno de los mayores problemas de salud pública en los países y estados situados en la región amazónica, causando incapacidad en personas infectadas y más de 10.000 muertes por año.
 
Los casos de la enfermedad crecen sistemáticamente, específicamente en la región Norte del Brasil. Según el boletín epidemiológico de 2015 del Ministerio de Salud, entre 2000 y 2013 se confirmaron 812 casos de transmisión oral de la enfermedad de Chagas en el estado de Pará.
 
“Sin embargo, todo indica que estos números están subestimados, porque según los registros estatales del SINAN, solamente entre 2007 y 2013 se confirmaron 851 casos de transmisión oral en Pará”, señala De Meis.

Para Angela Junqueira, bióloga del Laboratorio de Enfermedades Parasitarias del IOC-Fiocruz, una forma de evitar la contaminación por el consumo del açaí es acondicionar los frutos correctamente y sumergirlos en agua hirviendo por diez segundos y luego rociarles agua fría para un choque térmico. “A pesar de que este procedimiento es obligatorio para los batidores artesanales desde 2012, la práctica aún no es usada en la región”, dice a SciDev.Net. Ella señala que los riesgos de contaminación mediante el consumo del açaí fuera de la región son bajos, porque los jugos exportados a otras regiones o al exterior son sometidos obligatoriamente a procesos de pasteurización.
 
“En la región Norte, donde las personas lo consumen artesanalmente, es esencial invertir en la capacitación de médicos y especialistas en microscopía para que sepan identificar los síntomas y hacer diagnósticos precoces de laboratorio”, recomienda.
 
“También es preciso centrarse en la capacitación del personal para que adopten buenas prácticas de manejo durante el procesamiento del açaí, como tapar los cestos y batidores y lavar el fruto con agua hirviendo, por ejemplo”, dice a SciDev.Net.
 
“No se puede criminalizar al fruto, que es importante para la economía local y forma parte de la dieta diaria del pueblo de la región”, concluye.


Enlace al estudio completo en Emerging Infectious Diseases
 
*Derechos de autor de la fotografía principal: tomada por Camila Neves Rodrigues da Silva, compartida bajo licencia de CC: Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-SA 4.0). La imagen ha sido recortada para ajustarse a esta página.

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