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[SÃO PAULO] Dos de las principales especies del parásito responsable de la malaria llegaron a América tras sucesivas olas migratorias y cruces genéticos de variedades de parásitos de África y de regiones de Asia y de Oceanía.
 
A partir de muestras de sangre tomadas de individuos infectados con las dos especies de Plasmodium (P. falciparum y P. vivax) que circulan actualmente en Brasil, Venezuela, Panamá, Tanzania, Indonesia y Papúa Nueva Guinea, un equipo de investigadores brasileños realizó diversas pruebas genéticas al parásito para investigar cómo y cuándo ingresaron al Nuevo Mundo.
 
Al hacerlo, los científicos pudieron distinguir las diferentes cepas, evaluar el grado de diversidad de la población del protozoo en todo el mundo desde un punto de vista genético, y especular sobre los orígenes geográficos de esos parásitos de la malaria humana que viven en América.
 
Verificaron que a lo largo de los años el P. vivax acumuló más mutaciones genéticas en comparación con el P. falciparum, que causa la forma más agresiva de la enfermedad. Una posible explicación para ello sería que diferentes linajes de P. vivax, de diversas regiones del mundo, fueron introducidos a América a lo largo de diferentes épocas.
 
Tras analizar su ruta migratoria, descubrieron que el linaje de P. vivax que hoy circula en el continente se habría originado en África, Asia y Melanesia, subregión de Oceanía que se extiende desde la isla de Nueva Guinea en el Océano Pacífico hasta el mar de Arafura.

Los resultados amplían el conocimiento sobre cómo el P. vivax y el P. falciparum llegaron a América y también enfatizan que la migración humana puede haber jugado un papel importante en la diseminación de esos parásitos a través de América”.

Ricardo Machado, Universidad Federal Fluminense, Río de Janeiro.
"Creemos que los descendientes de las poblaciones nativas podrían haber llevado las cepas melanesias de P. vivax a Sudamérica mucho antes de que llegaran los europeos", dice la bióloga Priscilla Rodrigues, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de São Paulo y principal autora del estudio publicado en Scientific Reports.
 
"Luego, poco después de la colonización europea, el comercio de esclavos reintrodujo nuevas variedades de P. vivax de África, lo que podría explicar la gran diversidad genética observada en las cepas de ese parásito que circula en Latinoamérica", refiere.
 
El ciclo de vida del parásito parece haber sido crucial para el éxito del viaje. En el organismo hospedero, el protozoo se instala inicialmente en las células hepáticas, en las que se multiplica antes de entrar en el torrente sanguíneo.
 
También en el hígado, algunos especímenes de P. vivax ingresan en dormancia (o inactividad), con baja actividad metabólica, permaneciendo en esta etapa durante meses, hasta que se despiertan, se multiplican y entran en el torrente sanguíneo una vez más.
 
“Esta propiedad le habría dado el tiempo suficiente para cruzar el Atlántico y llegar al nuevo continente”, sostiene.

Despistaje de malaria PAHO-WHO
La malaria en endémica en América Latina. Los mosquiteros son una de las medidas de control. (Crédito: PAHO/WHO).
Por su parte, el P. falciparum puede haberse originado a partir de una transferencia lateral de gorilas a humanos en el oeste del África hace 10.000 a 100.000 años.
 
Desde África, el P. falciparum se habría extendido a Eurasia y al sudoeste del Pacífico a medida que los humanos modernos colonizaron estas regiones. Los investigadores creen que el protozoo pudo haber llegado a América poco después de la colonización europea por medio del comercio de esclavos.
 
"Los resultados amplían el conocimiento sobre cómo el P. vivax y el P. falciparum llegaron a América y también enfatizan que la migración humana puede haber jugado un papel importante en la diseminación de esos parásitos a través de América", dice a SciDev.Net el biólogo Ricardo Machado, del Instituto Biomédico de la Universidad Federal Fluminense, en Rio de Janeiro.
Añade que las características del parásito con respecto a su biología y su interacción con el huésped podrían ser importantes para elaborar estrategias de control de la malaria.
 
"El estudio también corrobora viejas hipótesis sobre el origen del P. falciparum", dice la bióloga Karin Kirchgatter, del Laboratorio de Malaria de la Superintendencia de Control de Enfermedades Endémicas de la Secretaría de Salud de São Paulo.
 
"Los hallazgos ayudarían a explicar por qué algunos casos graves de malaria que ocurren en Brasil debido a esta especie presentan más complicaciones pulmonares — que van desde leves hasta edemas — que cerebrales”, señala. Las afecciones pulmonares por malaria son más comunes en el sudeste asiático, mientras que las cerebrales lo son en África.
 
El estudio publicado en Scientific Reports es el resultado de proyectos financiados por FAPESP, uno de los donantes de SciDev.Net.

Enlace al estudio completo en Scientific Reports

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