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La infección por el virus del dengue durante el embarazo puede aumentar en un 50 por ciento el riesgo de anomalías congénitas neurológicas en el recién nacido y en cuatro veces el de otras malformaciones cerebrales, según un reciente estudio.

Este nuevo hallazgo se suma a dos descubrimientos anteriores de los mismos investigadores de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Brasil y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, según los cuales el dengue aumenta en cuatro veces las chances de muerte materna durante el embarazo, riesgo que aumenta en 450 veces si se trata de dengue hemorrágico, la forma más severa de la enfermedad.

El otro descubrimiento fue que el dengue duplica la probabilidad de un bebé de nacer muerto o de morir durante el parto, probabilidad que se quintuplica en caso de dengue severo.

Estudiamos los efectos en el feto y en la mortalidad materna. En el caso del dengue, esta fue la primera vez que se observó este tipo de malformación. Aún no tenemos ningún modelo teórico o biológico [para explicarlo]”.

Enny Paixão, Escuela de Higiene y Medicina Tropical, Londres.


Para llegar a las conclusiones del nuevo estudio, los científicos analizaron los bancos de datos públicos de 16 millones de nacidos vivos en todo el país, entre 2006 y 2012, con el fin de investigar si existe alguna relación entre el virus transmitido por el Aedes aegypti con problemas neurológicos observados en recién nacidos.

“Estudiamos los efectos en el feto y en la mortalidad materna. En el caso del dengue, esta fue la primera vez que se observó este tipo de malformación. Aún no tenemos ningun modelo teórico o biológico [para explicarlo]”, afirmó a SciDev.Net Enny Paixão, quien lideró la investigación publicada en la revista Emerging Infectious Diseases.

“Por algún motivo, que aún se desconoce, en algunos casos el virus tiene fuerza suficiente para cruzar la barrera placentaria y causar malformación al bebé”, sostuvo.

Rebeca Alvarado, investigadora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Costa Rica y experta en dengue, considera el estudio como un primer esfuerzo de la región para encontrar respuestas a la posible relación entre el dengue y malformaciones congénitas.

Sin embargo, subraya que el estudio no indica cuál fue el tipo de prueba de laboratorio empleado, algo a su juicio importante porque “podría existir un diagnóstico cruzado con otros flavivirus, como por ejemplo, el zika”, arguyó. Alvarado afirmó que es importante que se fortalezcan los sistemas de vigilancia epidemiológica, “específicamente en registros y control prenatal integrales y con calidad para las gestantes que presenten un cuadro de arbovirosis”, un grupo de enfermedades transmitidas por artrópodos (como los insectos), entre las que se incluyen el dengue, zika, la chikungunya y la fiebre amarilla.

Remarcó que estas enfermedades siguen siendo un problema de salud pública en la región y “requieren de una respuesta institucional y movilización social”.

Paixão y Alvarado están de acuerdo en que se deben priorizar los exámenes de diagnóstico del dengue durante el embarazo y ofrecer más asistencia a las embarazadas.

Enlace al artículo en la Revista Emerging Infectious Diseases

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