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Los trabajadores de las plantas de tratamiento de aguas residuales están más expuestos al virus SARS-CoV-2 que la población general, porque las heces y la orina —además de propagar enfermedades como la hepatitis y el cólera— también pueden transmitir COVID-19, advierte estudio publicado en Science of the Total Environment.
 
Por ese motivo, el artículo —realizado por investigadores brasileños— destaca la importancia de hacer frente a la falta de saneamiento básico en poblaciones más vulnerables, pues es un modo de prevenir la infección por el nuevo coronavirus.
 
Según la investigación, la infección del personal de las plantas de tratamiento de efluentes puede ser causada principalmente por gotitas y aerosoles del material durante el proceso de limpieza manual de los equipos.
 
Para analizar la persistencia del virus en las aguas residuales urbanas y el potencial de contaminación, los expertos se basaron en un modelo de contaminación por SARS-CoV-1, un virus estructuralmente similar al SARS-CoV-2.
 
Utilizaron estudios publicados previamente para estimar la carga viral presente en las heces y cruzaron los datos con el caudal del material, en litros por segundo, en dos plantas de tratamiento en Porto Alegre, en el sur de Brasil. Así buscaban conocer el volumen de entrada del nuevo coronavirus en las estaciones analizadas.
 
En el modelo era necesario tener en cuenta varios factores, entre ellos la dilución de las heces, porque la presencia de material genético del nuevo coronavirus en los residuos no implica que esté activo. “Usamos un factor de conversión para estimar la concentración del virus infectante”, explicó el coautor Ramiro Gonçalves a SciDev.Net por teléfono.
 
Además, los investigadores estimaron el riesgo de contaminación de los trabajadores en las plantas de tratamiento de aguas residuales en tres escenarios: moderado, agresivo y extremo.

“Dependiendo de cuántas veces esté expuesto el trabajador al material infectado, el riesgo de contaminación puede ser alto incluso en el escenario moderado”.

Ramiro Gonçalves, Universidad Federal de Paraná, Brasil

Para ello, en abril de 2020 recopilaron datos de estaciones en tres ciudades que reflejan cada escenario. Porto Alegre fue el parámetro para el escenario moderado, ya que tenía 0,2 por ciento de la población infectada con COVID-19 al momento de realizado en estudio. Madrid, en España, tenía 4,6 por ciento de la población infectada, por lo que representó el escenario agresivo. Para el escenario extremo el parámetro fue Nueva York, que en abril de 2020 tenía 22 por ciento de su población infectada por el nuevo coronavirus.
 
El objetivo de evaluar diferentes escenarios fue calcular la probabilidad de contagio de estos trabajadores considerando diferentes etapas de la pandemia, dijo Gonçalves, quien es profesor de la Universidad Federal de Paraná. “Tomamos en cuenta diferentes porcentajes de población infectada que aportan material (genético del virus) que llega a las plantas de tratamiento de aguas residuales”, agregó.
 
La investigación halló que los escenarios agresivos y extremos representan un riesgo de infección por SARS-CoV-2 por encima del promedio tolerable, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este promedio para el nuevo coronavirus es de dos contagios por mil habitantes.
 
El escenario extremo reflejó que el riesgo de infección es de una por cada cien personas, y el agresivo, casi tres por cada mil. En el escenario moderado, el riesgo es de una infección por cada diez mil personas.
 
Sin embargo, señala Gonçalves, el cálculo de riesgo de la OMS es anual, y en el estudio, la evaluación se realiza para eventos únicos de contacto con aguas residuales infectadas, ya que el objetivo era medir el riesgo de contaminación durante el brote de COVID-19.
 
“Dependiendo de cuántas veces esté expuesto el trabajador al material infectado, el riesgo de contaminación puede ser alto incluso en el escenario moderado”, señala. Fernando Spilki, coautor del estudio y profesor de la Universidad de Feevale (Nuevo Hamburgo, Brasil), explicó a SciDev.Net por teléfono que los modelos matemáticos basados ​​en estos escenarios mostraban que la probabilidad de contaminación de los trabajadores en las plantas de tratamiento de aguas residuales es bastante alta.
 
“Si una persona está continuamente expuesta a los mismos niveles de carga viral durante la misma cantidad de horas diarias, podría infectarse hasta en 91 por ciento de sus días laborales”, señaló Spilki.
 
Los equipos de protección personal como mascarillas, así como una mejor estructura de protección contra salpicaduras en las plantas de tratamiento, son medidas importantes a reforzar en estos entornos laborales, agregan los investigadores.
 
La alerta también se aplica a las personas que tienen contacto constante con las aguas residuales por falta de saneamiento básico. Según el Informe Regional de la Conferencia Latinoamericana de Saneamiento (Latinosan) 2019, solo 51,8 por ciento de la población de América Latina tiene acceso a instalaciones y servicios básicos de saneamiento seguros. Más de 14 millones de latinoamericanos hacen sus necesidades al aire libre y casi la mitad de los más de 210 millones de brasileños no tienen acceso a servicios de alcantarillado.
 
Para Paulo Eduardo Brandão, profesor de la Universidad de São Paulo que no participó en el estudio, la investigación “es excelente en términos de metodología y toma en cuenta datos ya publicados para realizar evaluaciones de riesgo para trabajadores en plantas de tratamiento de aguas residuales”.
 
Brandão destacó que hay una gran cantidad de virus y bacterias a los que están expuestas estas personas, además del SARS-CoV-2. “Este estudio también tiene importantes implicaciones para las personas que viven en situaciones inhumanas, sin acceso a saneamiento básico”. Ramiro Gonçalves coincidió: “Si es peligroso para un profesional capacitado con cierto dispositivo de seguridad, imagínese el riesgo para una comunidad desprotegida”.
 
Enlace al estudio publicado en la revista Science of the Total Environment

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