Republicar

Sin costo alguno, usted o su medio pueden publicar este artículo en línea o de manera impresa, gracias a nuestra Licencia de Atribución de Creative Commons. Lo animamos a hacerlo siguiendo estas sencillas instrucciones:
  1. Dar el crédito a los autores.
  2. Dar el crédito a SciDev.Net y si le es posible incluir nuestro logo y un enlace al final que lleve al artículo original.
  3. Puede también publicar las primeras líneas del artículo y luego añadir: "Lea el artículo completo en SciDev.Net" e incluir un enlace al artículo original.
  4. Si además quiere tomar las imágenes que publicamos en esta historia, deberá confirmar con la fuente original si le permite hacerlo.
  5. El modo más fácil de publicar este artículo en su sitio es usando el código que incluimos a continuación.
Para mayor información revise nuestras instrucciones de reproducción y la página de medios.

The full article is available here as HTML.

Press Ctrl-C to copy

La tasa de cobertura de las principales vacunas usadas para la inmunización de niños y niñas con hasta un año de vida disminuyó en las últimas tres décadas en Brasil, con especial baja desde 2004.
 
Esa es la conclusión de un estudio publicado en la revista Vaccine que analizó la cobertura de vacunación en bebés nacidos en diferentes años —1982, 1993, 2004, y 2015— a lo largo de las últimas tres décadas, y realizado en la ciudad de Pelotas, en el estado de Río Grande do Sul.
 
Los investigadores recolectaron informaciones sobre la inmunización infantil en esa región a partir de las tarjetas de vacunación que obligatoriamente debe tener cada niño y niña, y que conservan los padres para llevar el registro de todas las vacunas recibidas durante el primer año de vida, independientemente del centro de salud que la haya realizado.
 
Esos datos fueron cruzados con el nivel socioeconómico y educacional de las familias, conseguidos a través de entrevistas.
 
Así, verificaron que 80,9 por ciento de los niños y niñas nacidos en 1982 fueron inmunizados contra tuberculosis, sarampión, poliomielitis, difteria, tétanos y tos ferina. Esa tasa subió a 97,2 por ciento en 1993.
 
Pero a partir de 2004 la curva bajó. El 87,8 por ciento de los niños y niñas nacidos 1982 fueron inmunizados contra esas enfermedades, y en 2015, ese porcentaje cayó aún más, hasta 77,2 por ciento.
 
Esas vacunas —obligatorias antes del primer año de vida— están disponibles de forma gratuita en las unidades del Sistema Único de Salud (SUS) y protegen contra enfermedades causadas por virus y bacterias que, hasta hace 40 años, mataban a miles de personas en Brasil o las dejaban con daños irreversibles.

“La falta de fondos para la salud lleva a que haya menos centros de salud abiertos, menos horas de atención disponibles y menos profesionales calificados, lo que crea una barrera para la vacunación”.

Mariangela Freitas da Silveira, Facultad de Medicina de la Universidad de Pelotas.

 
Aunque realizado en la ciudad de Pelotas, los resultados del estudio muestran una tendencia en todo el país ya que, según los investigadores, encuestas realizadas en otras regiones de Brasil, así como los datos oficiales disponibles, sugieren un comportamiento similar.
 
Según Mariangela Freitas da Silveira, médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pelotas y una de los autores del estudio, parte de la explicación de la caída en la cobertura de vacunación en la región se debería a que “el calendario de vacunación se ha vuelto más complejo a lo largo de los años, al agregarse nuevas vacunas”, opinó a SciDev.Net.
 
Por eso, los niños deben asistir con mayor frecuencia al centro de salud, agregó, “sin embargo, si el pediatra no da orientaciones, madres y padres no saben cuáles son las vacunas que deben aplicarles sus hijos”, sostuvo la investigadora en base a los resultados del estudio.
 
Silveira añadió que la falta de fondos para la salud también puede haber llevado a que haya menos centros de salud abiertos, menos horas de atención disponibles, y menos profesionales calificados, lo que crea una barrera para la vacunación.
 
Los investigadores también constataron que las familias más ricas tienden a resistirse más a la vacunación en comparación con las más pobres. La sospecha es que las primeras tienen más acceso a fuentes diversas de información, incluidas las poco confiables que difunden noticias falsas sobre las vacunas y sus riesgos.
 
“Los más pobres, en cambio, reciben información sobre vacunas de profesionales de la salud pública y, por lo tanto, solo reciben la información correcta”, sostuvo Silveira.
 
La cobertura recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 90 por ciento para la vacuna contra el rotavirus, causante de diarrea severa, y la BCG, que estimula la producción de defensas contra bacterias que causan formas graves de tuberculosis y se aplica en dosis única en las maternidades. Para los demás inmunizantes, la cobertura recomendada es de 95 por ciento.
 
Sin embargo, según datos del Programa Brasileño de Inmunizaciones, la cobertura de la BCG en 2019 fue de 52,9 por ciento. En tanto, la cobertura de la DTP, usada contra difteria, tétanos y tos ferina, fue de 49,8 por ciento, mientras la de la vacuna contra poliomielitis llegó a 51,5 por ciento de los niños y niñas en el mismo año. Parte de este problema se debe a la falta de vacunas en algunas partes del país. En julio de 2019, el gobierno brasileño tuvo de retirar miles de lotes de la vacuna pentavalente porque no superaron las pruebas de calidad.

La vacuna pentavalente garantiza la protección de niños y niñas de hasta 6 meses contra la difteria, el tétanos, la tos ferina, la hepatitis B y la bacteria hemofílica influenza tipo b, responsables de las infecciones de la nariz, las meninges y la garganta.

Este mes de enero, el gobierno restableció la distribución de 1,7 millones de esas vacunas para algunas ciudades del país. El Ministerio de la Salud de Brasil espera normalizar el abastecimiento en marzo.

Según los expertos brasileños, este escenario puede agravarse aún más en 2020 porque el presupuesto nacional para la compra y distribución de vacunas del sistema público será de 4,9 mil millones de reales (alrededor de US$ 1,17 mil millones), esto es, 7 por ciento menor que el presupuesto de 2019 y equivalente al presupuesto de 2018.

“Esta es una medida preocupante, ya que a corto plazo intensificará la falta de vacunas de rutina en las unidades básicas de salud y, a mediano plazo, debilitará la participación del SUS en esta actividad vital para la salud pública”, señaló el epidemiólogo Eliseu Alves Waldman, docente de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo.

Según el experto, el estudio es importante porque “indica diferentes causas de no vacunación de niños y niñas que pueden ser usadas por los gestores para desarrollar estrategias que permitan una mayor cobertura de vacunación en los próximos años”.
 
“El trabajo es de gran relevancia para comprender los factores involucrados en el acceso y la adherencia de la población a la vacunación durante los últimos 35 años”, dijo Alves Waldman a SciDev.Net.


Enlace al estudio publicado en Vaccine.

Temas relacionados