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En las redes sociales de Brasil, la mayoría del contenido sobre vacunas que generó más participación entre 2018 y 2019 se basó en información confiable y verificada, según un estudio publicado en los Cadernos de Saúde Pública de la Fundación Oswaldo Cruz.
 
Según la investigación, entre mayo de 2018 y mayo de 2019, 81 por ciento de los enlaces más compartidos sobre vacunas en las redes sociales de Brasil se basaron en información verificada, o que tuvieran su veracidad comprobada por investigación periodística. Otros 14 por ciento fueron noticias falsas —fake news—, mientras que el resto (5 por ciento) se trató de contenidos de entretenimiento o que usaban la palabra “vacuna” como metáfora para abordar otro tema.
 
En el análisis, los investigadores también observaron que la mayor parte del contenido tenía una posición pro-vacuna (88 por ciento), mientras que una porción menor (9 por ciento) estaba en contra de la vacunación. Una porción residual (3 por ciento) fue de contenido no relacionado con vacunas.
 
Los investigadores utilizaron la herramienta en línea Buzzsumo, que recopiló los 100 enlaces con más participación —o que tuvieron más compartes, indicaciones de “me gusta” y comentarios— en Facebook, Twitter, Pinterest y Reddit que incluían la palabra “vacuna” (vacina, en portugués). La herramienta agregó todas las interacciones para cada link analizado: el mayor alcance tuvo 588.700 interacciones y el menor, 6.300.
 
De esos cien enlaces, 11 no funcionaban al momento de la encuesta, por lo que el equipo realizó un análisis cualitativo de los 89 contenidos restantes para comprender cuáles eran los temas, fuentes y posiciones de estos textos, disponibles públicamente en las redes sociales.

“Nos sorprendió que la participación en las redes a favor de las vacunas fuera tan alta, pero también vimos que hay una porción de noticias y posturas falsas contra las vacunas que no se puede descuidar”.

Igor Waltz, Instituto Nacional de Comunicación Pública de la Ciencia y Tecnología, Brasil

El equipo clasificó el contenido en ocho temas (salud y ciencia, política, fake news, sociedad, internacional, entretenimiento, ambiente y religión), y observó la frecuencia con la que aparecía.
 
“Queríamos entender de qué habla la gente en Internet cuando se trata de vacunas, y también cuál es el papel de la desinformación en este debate”, dijo a SciDev.Net el coautor del estudio, Igor Waltz.
 
“Nos sorprendió que la participación en las redes a favor de las vacunas fuera tan alta, pero también vimos que hay una porción de noticias y posturas falsas contra las vacunas que no se puede descuidar”, agregó en conversación telefónica.
 
De hecho, la investigación muestra que las noticias falsas son la tercera categoría más habitual en la que se dividió el contenido, detrás de ciencia y la salud (43 por ciento) y de política (28 por ciento).
 
Los investigadores observaron que de los doce enlaces identificados con noticias falsas, siete —más de la mitad— tenían una opinión en contra de la vacunación, y en general estaban vinculados al caso de una adolescente de 14 años de EEUU que habría quedado embarazada después de ser vacunada contra la influenza.
 
Las otras cinco fake news tuvieron una visión favorable hacia la vacunación y abordaron varios temas, que fueron desde políticas públicas hasta la muerte de uno de los nietos del expresidente Lula, presuntamente por meningitis (el niño falleció a consecuencia de la infección por la bacteria Staphylococcus aureus en marzo de 2019). El hecho, además, fue uno de los motivos por los que el debate político sobre las vacunas estuvo tan presente en el período analizado en el estudio.
 
La investigación también analizó el origen del contenido. Los 89 enlaces analizados fueron producidos por 63 sitios en la web: 45 de ellos profesionales —en los que había una clara dirección de política editorial, autores de los textos, citación de fuentes y dirección física— y 18 no profesionales, que no tenían clara esta información.
 
De los vehículos profesionales, la mayoría (24) eran sitios web periodísticos. Solo tres eran entidades vinculadas a la educación y la salud. Los investigadores también señalaron que, entre los enlaces con mayor participación en las redes, no existía contenido de sitios web gubernamentales vinculados a la ciencia, “como ministerios, agencias reguladoras, secretarías municipales y estatales, entidades que promueven la investigación”, detallan los autores.
 
Waltz señaló que el periodismo profesional sigue siendo “un vehículo muy importante para la comunicación científica porque refina la información y tiene parámetros para producir contenido”.
 
Por otro lado, el experto opinió que la comunicación de los científicos con la sociedad puede mejorar. “Se puede aumentar el alcance de los científicos en las redes sociales, que es donde hoy se desarrolla el debate público. Los investigadores deben observar estos espacios con una mirada más estratégica”, destacó Waltz.
 
Para Dayane Machado, estudiante de doctorado de la Universidad Estatal de Campinas y dedicada al investigar la desinformación sobre vacunas en internet, el relevamiento es importante porque monitorea no solo nichos en redes sociales específicas sino que “analiza la circulación de enlaces para proporcionar una visión general y completa de las conversaciones sobre vacunación en Internet en Brasil”.
 
“Gran parte de la desinformación sobre las vacunas circula en grupos cerrados en las redes sociales”, observó Machado, que no participó en el estudio.
 
Este es un punto que los investigadores evaluaron en el estudio como un aspecto con potencial para futuras investigaciones.
 
Según Waltz, actualmente el equipo está recopilando datos durante la actual pandemia para trazar un mapa de la conversación sobre COVID-19. “Queremos utilizar la misma metodología para comprender si hubo cambios entre 2019 y 2020, pero también queremos estudiar grupos cerrados en las redes sociales para comprender más profundamente cómo funciona la desinformación sobre las vacunas”, concluyó.
 
> Enlace al estudio en Cadernos de Saúde Pública de la Fundación Oswaldo Cruz.
 
Uno de los autores del estudio es la coordinadora del portal SciDev.Net para América Latina.