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En el mundo existen más de 4000 especies de cucarachas, pero solo dos han sido reconocidas como las principales especies domiciliarias asociadas con enfermedades alérgicas: la cucaracha alemana (Blattella germanica) y la estadounidense (Periplaneta americana). Sobre las demás y su relación con nuestras respuestas inmunológicas sabemos muy poco.
 
Algo similar ocurre con ácaros del polvo domiciliario, hongos y animales domésticos con los que compartimos el mismo techo pero que por décadas han escapado al escrutinio de los investigadores como fuentes potenciales de cuadros alérgicos.
 
“Las razones por las que hay tan pocos alérgenos intradomiciliarios bien caracterizados son diversas”, explicó a SciDev.Net en una conversación telefónica Luis Caraballo, del Instituto de Investigación Inmunológica de la U. de Cartagena, Colombia.
 
Por un lado, apuntó Caraballo, existen dificultades técnicas a la hora de investigar su actividad alergénica (es decir su capacidad de producir inflamación) en experimentos tanto in vitro como in vivo.
 
Pero hay otra razón importante: “nos hemos equivocado al dividir los alérgenos, moléculas que detonan nuestras alergias, en mayores y menores”, subraya.
 
Esta dualidad condujo a que muchos médicos y científicos perdieran interés en esos alérgenos menores, relegándolos en las prioridades de investigación. Un error que tal vez ha impedido un buen tratamiento a numerosos pacientes, añade Caraballo, autor principal de una revisión del tema junto a colegas de España, Rusia, Austria y Brasil, publicada este mes en World Allergy Organization Journal.

el conocimiento de la actividad alergénica de otras moléculas que activan la respuesta de alérgenos al interior de los domicilios, es necesaria para definir un mejor enfoque clínico y líneas de tratamiento orientadas hacia la medicina de precisión

María Claudia Ortega, Hospital Infantil Universitario de San José y Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá.


La norma a la hora de clasificar en mayor o menor importancia una sustancia alergénica hasta ahora ha sido dada por la afinidad de las moléculas para unirse a anticuerpos conocidos como Inmunoglobulinas E.
 
Cuando esa afinidad resulta mayor al 50 por ciento son consideradas moléculas “relevantes” o “mayores”, mientras que aquellas con bajas frecuencias (<50%) se consideran alérgenos "menores".
 
Por si fuera poco, la revisión también encontró que se han ignorado otras propiedades proinflamatorias intrínsecas del alérgeno, así como diferentes rutas inflamatorias.
 
Por ejemplo, pese a su importancia, hasta ahora se han caracterizado solo unos cuantos de los 38 alérgenos de Dermatophagoides pteronyssinus, uno de los más conocidos ácaros del polvo. Las personas susceptibles pueden desarrollar rinoconjuntivitis alérgica y dermatitis atópicas.
 
Otro ejemplo lo constituyen los hongos, considerados la tercera causa más frecuente de enfermedades respiratorias después del polen y los ácaros. Se estima que 80 géneros de todas las especies de hongos patógenos descritos hasta ahora producen hipersensibilidad alérgica que generalmente se manifiesta como rinitis, rinosinusitis, asma o dermatitis atópica.
 
“Si bien el vínculo entre la exposición a hongos al aire libre y los síntomas alérgicos es claro, hay limitada evidencia documentada que sugiere una relación entre los niveles de hongos cultivables en los hogares y el asma”, resaltan los autores.

Esto a pesar de los indicios que sugieren que los niveles de hongos en el polvo doméstico podrían aumentar los síntomas de asma en los niños.

Vacíos similares e intrigantes existen frente a las mascotas. Diversos estudios han demostrado que alergias asociadas a mascotas las pueden padecer incluso personas en hogares sin perros, en guarderías, escuelas, edificios públicos y transporte público, debido a que los alérgenos se trasladan con las personas que sí tienen mascotas.
 
Muchos de los individuos susceptibles a alergias relacionadas con gatos y con asma actual, por ejemplo, no viven en un hogar con un gato y el 48 por ciento no tiene gato o perro en la casa.
 
María Claudia Ortega, directora de alergia e inmunología del Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá, comentó a SciDev.Net que el “artículo propone evaluar la mayoría de las moléculas de unión de los alérgenos de interiores con sus propiedades pro-inflamatorias intrínsecas y definir su actividad alergénica como la capacidad de inducir inflamación a través de ‘otros’ mecanismos”.
 
Para Ortega, quien también es pediatra alergóloga del Hospital Infantil Universitario de San José, “en términos de la medicina personalizada, el conocimiento de la actividad alergénica de otras moléculas que activan la respuesta de alérgenos al interior de los domicilios, es necesaria para definir un mejor enfoque clínico y líneas de tratamiento orientadas hacia la medicina de precisión”.
 
La medicina de precisión apunta a tratamientos dirigidos según las características genéticas de cada paciente.
 
La Organización Mundial de la Salud estima que 235 millones de personas sufren de asma en el mundo y hay una tendencia a aumentar su frecuencia.
 
En Latinoamérica, según el proyecto ISAAC (Estudio Internacional de Asma y Alergias en la Infancia) la media se estima en 17 por ciento, pero con fluctuaciones entre los países que van de 5 por ciento en algunas ciudades de México a 30 por ciento en Costa Rica.
 
La identificación de sus causas ayudaría a aliviar el sufrimiento de aquellos desafortunados pacientes que sufren este problema crónico distribuido en todo el mundo.

>Enlace al estudio completo en World Allergy Organization Journal

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