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[MONTEVIDEO] La investigación científica en cannabis en Uruguay fue declarada de “interés público” en una ley aprobada este mes que, además de posicionar el tema como un área estratégica para el país, avanza al crear un centro de estudios sobre el tema, un fondo para financiar la investigación y exoneraciones tributarias para equipos que se usen con ese fin.
 
Con esta nueva ley, Uruguay llena un vacío respecto a la investigación científica en cannabis, que parecía estar a la saga del uso recreativo, luego de que el país se transformara en el primero en despenalizar el consumo de cannabis (2013) y en vender marihuana al público en farmacias (2017).
 
Sin embargo, para la investigación científica en esta planta los investigadores aún enfrentaban trabas burocráticas como la autorización de permisos y licencias para el uso de cannabis para investigación.
 
Ahora, la nueva ley establece que los organismos públicos “promoverán actividades de investigación que contribuyan al conocimiento científico del material genético, planta y derivados del cannabis, de los usos y aplicaciones”.
 
“El interés público, básicamente, es porque el país considera que el tema es prioritario para su desarrollo. Es casi una política de estado. Es una ‘oportunidad país’, porque tenemos la legislación para investigar este compuesto; en otros países directamente no se puede investigar porque no se puede acceder a la materia prima”, subrayó a SciDev.Net Eduardo Manta, químico y titular de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología de Uruguay.
 
En esa línea, la norma crea el Centro Uruguayo de Estudios Avanzados en Cannabis (CUDEA Cannabis) que promoverá la realización de proyectos de investigación científica original, de reuniones científicas, programas de intercambio y cursos para investigadores y técnicos, y actividades de divulgación.
 
También orientará las “actividades de investigación a la resolución de problemas nacionales”, impulsará “la transferencia de tecnología al sector productivo nacional, con particular énfasis en la incorporación de conocimiento científico a la producción de bienes y servicios para la exportación”, y “la formación de recursos humanos” interdisciplinarios.
 
Para su gestión, el CUDEA Cannabis contará con un coordinador académico designado por el Poder Ejecutivo, y trabajará con un Comité Estratégico y de Seguimiento que establecerá objetivos estratégicos y prioridades del CUDEA Cannabis. Además, el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA) tendrá a su cargo el registro de las actividades de investigación científica sobre cannabis y derivados, con el fin “de conocer el objeto, los investigadores y las instituciones relacionadas con el proyecto de investigación”.
 
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Crédito de la imagen: Lianne Milton / Panos

“Desde 2014 existen grupos de investigación básica y clínica que han enfrentado obstáculos para llevar adelante sus propuestas de investigación”, señaló a SciDev.Net Carlos García, investigador de la Facultad de Química de Uruguay y uno de los responsables del Núcleo Interdisciplinario de Estudios sobre Cannabis (NIEC) de la Universidad de la República de Uruguay.
 
Este núcleo colaboró con el IRCCA desde sus inicios, pero “el avance en el desarrollo de la investigación fue mucho más lento de lo esperado, tanto para los investigadores del NEIC como para otros colegas que comenzaban a incursionar en el tema”, agregó García. “Esta nueva ley parece dar respuesta a varios de estos problemas, y por eso la comunidad científica la celebra”, señaló.
 
Asimismo, para impulsar la investigación, la ley exonera de tributos a la importación de equipos de laboratorio e insumos para estudiar cannabis y crea también el Fondo Nacional de Investigación sobre Cannabis, que contará con recursos provenientes de hasta 20 por ciento de los ingresos del IRCCA por la venta de cannabis de uso recreativo (no médico) en las farmacias habilitadas a nivel nacional.
 
“El desafío de lograr financiamiento no es menor, por lo que esta iniciativa desde el Estado puede potenciarse con inversión privada que acelere la investigación”, agregó la investigadora Inés Carrera, coordinadora de un proyecto que busca ahondar en estudios preclínicos el efecto de extractos de cannabis sobre trastornos del sistema nervioso.
 
Para Manta, la ley es un avance de relevancia “porque genera una política de investigación que involucra a actores clave reunidos en un centro de estudios avanzados, genera también un fondo y beneficios impositivos, y la institucionalidad que podrá generar más fondos”.
 
 

Uruguay y Jamaica: Legalización y consumo

 
Más allá del uso medicinal o científico, Uruguay también ha recorrido un camino en cuanto al consumo recreativo que ya permite observar algunos resultados.
 
A mediados de este mes, el gobierno nacional informó que el consumo de marihuana ilegal se redujo cinco veces entre 2014 y 2018 —de 58 a 11 por ciento del total consumido—, luego de aprobada la ley en 2013, según el monitoreo anual que realiza el IRCCA y la Junta Nacional de Drogas (JND).
 
El consumo, sin embargo, siguió en aumento, y se multiplicó por siete desde comienzos de este siglo, incluyendo aquellos usuarios que solo probaron una vez, y los que lo probaron en el último año o en el último mes. Asimismo, este año, la percepción del riesgo del consumo frecuente disminuyó entre jóvenes (de 60 a 55 por ciento).
 
 
Un escenario similar se registra en Jamaica, donde la descriminalización de marihuana aprobada en 2015 llevó al aumento del consumo entre jóvenes, a edades más tempranas.
 
Según un estudio publicado este mes en la revista Health and Policy and Planning en base a una encuesta nacional en ese país, “un joven que conoce la nueva legislación tiene 10 por ciento más de probabilidades de consumirla”. Los jóvenes jamaiquinos fumaron marihuana 0.09 más veces al saber de la descriminalización, es decir, el equivalente a 1.1 más porros al mes. 
 
Para la principal autora del estudio e investigadora del Departamento de Economía, de la Universidad de las Islas Occidentales, en Jamaica, Nekeisha Spencer, “los resultados pueden no ser muy sorprendentes dada la historia de Jamaica con la droga”, debido a la cultura y rituales rastafaris, pero “es importante porque puede tener implicaciones para los programas del sector público”, dijo a SciDev.Net. 
 
La investigadora Mónica Méndez, del Laboratorio de Cannabinoides de la Universidad Nacional Autónoma de México, comentó que los resultados de este estudio son consistentes con otras experiencias de despenalización de la marihuana. “Cuando un joven sabe que una sustancia deja de ser ilegal es como si le pusieran una etiqueta de ‘Permitido’ o ‘No hay problema al consumirla’. Está reportado que si la percepción de riesgo disminuye, el consumo aumenta”, dijo a SciDev.Net.
 
Para el uruguayo Eduardo Blasina, consultor independiente en temas de estupefacientes, es necesario mantener monitoreos permanentes para determinar cómo cambian los patrones de consumo entre los jóvenes y establecer estrategias de prevención por parte de padres y profesores. 
 
“Hay que tener campañas fuertes en cuanto a la inconveniencia de fumar cannabis entre los menores de 18 años, que tienen un organismo que todavía está en formación (…) Toda campaña tiene que estar basada en la ciencia”, aseguró Blasina a SciDev.Net.
 
Enlace a la ley de Investigación Científica sobre el cannabis de Uruguay.

Enlace al estudio en Jamaica publicado en Health and Policy and Planning.



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