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El ex-astronauta Marcos Pontes, primer suramericano en ir al espacio, será el próximo ministro de ciencia y tecnología del nuevo gobierno brasileño, según anunció el presidente electo Jair Bolsonaro, el pasado miércoles 30 de octubre.
 
En la segunda vuelta electoral, Bolsonaro prometió invertir el tres por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país en Investigación y Desarrollo (I+D) durante su gobierno, mejorar la educación en ciencia, desarrollar la innovación a través de asociaciones público-privadas y apoyar la comunicación de la ciencia, en respuesta a una carta enviada por la Asociación Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC) y la Academia de Ciencias de Brasil (ABC) en la que los científicos pidieron a los dos candidatos sus planes para la ciencia.
 
Sin embargo, Brasil invierte solo 1,2 por ciento de su PIB en I+D, lo cual incluye todos los gastos del sector. China, por ejemplo, invierte cerca de 2%, mientras Estados Unidos 2,7%, y Corea del Sur e Israel 4% aproximadamente. La Unión Europea planea invertir 3% de su PIB para 2020.
 
Incluso el presupuesto de inversión para investigación en 2018 fue US$ 1.000 millones, un tercio del presupuesto de 2013 de acuerdo con el Ministerio de Ciencia.
 
Esto llevó a la obsolescencia de los equipos de laboratorio y falta de suministros, así como a recortes en los dineros para investigación. También hay una brecha entre la investigación, en la que Brasil ocupa la posición 13 en el ranking de publicación de artículos científicos y la posición 64 en el Global Innovation Index 2018.
 
La SBPC y otras sociedades científicas ya están concertando una reunión con el nuevo ministro para discutir la situación de la ciencia del país y presentar propuestas, entre las que se incluyen la modernización de los centros nacionales, el fortalecimiento de programas estratégicos y la mejora en la educación en todos los niveles.
 
“En su respuesta a nuestra carta antes de las elecciones, el gobierno elegido señaló su voluntad de mejorar la inversión en ciencia a través de un incremento sustancial al presupuesto para I+D y esperamos que cumpla su promesa”, dijo a SciDev.Net Ildeu Moreira, presidente de la SBPC.
 
Y agregó: “Es vital para el país superar la seria crisis por la que atraviesa la ciencia brasileña”.
 
Del mismo modo, Marcelo Knobel, rector de la Universidad del Estado de Campinas (Unicamp), considerada por el ranking del Times Higher Education como la mejor universidad latinoamericana en 2017, dijo a SciDev.Net: “Esperamos que el nuevo ministro entienda la importancia de la ciencia y la necesidad de la inversión; sin tecnología e innovación nuestro país no tendrá futuro”.
 
Además del tema del presupuesto, otra preocupación tiene que ver con la estructura del propio ministerio.
 
En 2016, en menos de 24 horas, Michel Temer, quien asumió la presidencia de Brasil luego de la destitución de la presidenta Dilma Roussef, unió el Ministerio de Ciencia con el de Comunicación. Ahora se considera que comunicación se asignará a un Ministerio de Infraestructura y Educación Superior –actualmente bajo el Ministerio de Educación (MEC)– que se fusionará con el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
 
Al rector de Unicamp le preocupa que esto pueda suceder.
 
“La educación superior es parte de un proceso educativo que se inicia en la escuela; el país necesita pensar la educación como un proceso articulado, perteneciente al Ministerio de Educación”, dijo Knobel.
 
Otra preocupación de los científicos es que la fusión de CyT con Educación Superior lleva al mismo tiempo a la fusión de las dos principales agencias de financiación, Coordinación de Perfeccionamiento de personal en la Educación Superior (Capes, hoy vinculada al Ministerio de Educación) y el Consejo Nacional para el desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq, del Ministerio de Ciencia).
 
Moreira dijo que este tipo de cambios necesitan ser considerados muy cuidadosamente y en consulta con la comunidad científica.
 
Jair Bolsonaro (extrema derecha) fue elegido presidente el domingo 28 de octubre, derrotando a su opositor de izquierda con 55% de los votos válidos, luego de una campaña muy controvertida. En el pasado defendió el régimen militar del país y dijo que está a favor de la dictadura.
 
Bolsonaro fue acusado de pronunciar frases racistas, sexistas y homofóbicas; también dijo que estaba en contra de la así llamada “orientación ideológica” en los colegios. Sus seguidores también defendieron acabar con el derecho al trabajo y enseñar el creacionismo en los colegios. 

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