04/06/25

Las especies invasoras causan daños por billones de dólares

especies invasoras
Un estudio cuantificó el costo de impacto de especies invasoras en US$ 35.000 millones anuales. La carga sobre la agricultura es mayor por el daño que causan especies terrestres como el jabalí (Sus scrofa). Crédito de la imagen: Bert de Tilly/Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 4.0 Deed

De un vistazo

  • Estudio cuantifica costo de impacto de especies invasoras, desde jabalí hasta Aedes aegypti
  • Los daños causados ascendieron a unos US$ 2,1 billones en últimos 60 años
  • La agricultura registra la mayor carga.

Enviar a un amigo

Los detalles proporcionados en esta página no serán usados para enviar correo electrónico no solicitado y no se venderán a terceros. Ver política de privacidad.

[RIO DE JANEIRO, SciDev.Net] El daño causado por más de 160 especies invasoras en el mundo, desde mamíferos hasta insectos, se estima en US$ 35.000 millones anuales durante los últimos 60 años, unos US$ 2,1 billones acumulados, estima un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution que analizó los costos financieros de estas especies sobre la biodiversidad.

Solo en Europa, los costos alcanzaron US$ 1.584 billones (más del 70 por ciento de la estimación total); en América del Norte, US$ 226.000 millones; en Asia, US$ 182.000 millones; en África, US$ 127.000 millones; en América del Sur, US$ 69.000 millones; y en Oceanía, US$ 27.000 millones.

Para Ismael Soto, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Bohemia del Sur en České Budějovice (República Checa), “a la gente no parece importarle mucho cuando hablamos de impactos en la biodiversidad, pero cuando hablamos de costos se dan cuenta del problema”. “De hecho, muchos ni siquiera saben qué es una especie invasora ni imaginan el daño que causa”, afirma a SciDev.Net.

El coautor del estudio, Rafael Lacerda Macedo, biólogo de la Universidad Libre de Berlín (Alemania), añade que “alertar a la población sobre los impactos ecológicos suele tener  efecto limitado porque estos conceptos no forman parte de su vida diaria, pero sí pueden comprender el dinero, especialmente los tomadores de decisiones”.

“A la gente no parece importarle mucho cuando hablamos de impactos en la biodiversidad, pero cuando hablamos de costos se dan cuenta del problema (…) De hecho, muchos ni siquiera saben qué es una especie invasora ni imaginan el daño que causa”.

Ismael Soto, investigador de la Universidad de Bohemia del Sur en České Budějovice, República Checa

Dado que muchos países no cuantifican estos costos, los autores creen que existe un alto grado de subregistro.

“En nuestra revisión bibliográfica notamos que todos los estudios anteriores tenían una cosa en común: Asia, África y América de Sur rara vez aparecen. La mayoría se centra en América del Norte, Europa y Australia”, recuerda Soto.

Para subsanar esta deficiencia, los investigadores utilizaron la estimación global del costo económico de las invasiones biológicas realizada por InvaCost —una base de datos que valora estos costos en todo el mundo— y modelaron el costo de las especies invasoras en regiones para las que no se disponía de datos.

Para África, la base de datos InvaCost carecía de información para la mayoría de los países. En América del Sur, los datos parecían minimizados. Pero luego, al interpolar, hallaron que el costo económico global de las especies invasoras podría ser hasta 1.600 por ciento mayor de lo que se creía.

“Existe una brecha entre continentes. ¿Cómo es posible que países que no han registrado ningún costo, en realidad, tengan costos enormes? Cuando se investiguen todas las especies invasoras, los costos serán mucho mayores”, prevé Soto.

Los autores del estudio no dividieron el análisis por sector económico, pero concluyeron que la carga sobre la agricultura es la mayor, porque las especies invasoras terrestres son las que causan el mayor daño.

El jabalí (Sus scrofa), según estimaron, es el más costoso para el ambiente, con un promedio de US$ 121.678 por km². Originario de Europa y Asia, y clasificado como una de las cien peores especies exóticas invasoras por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), este animal se ha convertido en una pesadilla para los agricultores dada su agresividad, facilidad de adaptación y reproducción, y la falta de depredadores naturales.

Introducido en América del Sur para la práctica de la caza en el siglo XX, el jabalí está presente en 16 de las 23 provincias argentinas, por ejemplo. En 2022, el entonces Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de ese país estimó pérdidas anuales de entre US$ 900 millones y US$ 1.400 millones. En 2024, investigadores advirtieron sobre los efectos negativos de la especie y propusieron una estrategia nacional para su control.

La polilla del tomate sudamericana (Tuta absoluta) es una mariposa que causa pérdidas de hasta el 100 por ciento en los cultivos de tomate, con un costo promedio de US$ 45.675 por km².

En África, en particular en Sudáfrica, se estima que el impacto ambiental de la acacia negra (Acacia mearnsi), una planta originaria de Australia, cuesta alrededor de US$ 2 mil millones. Sin embargo, fuera de Sudáfrica no hay costos registrados.

También se destaca el Aedes aegypti, el mosquito causante de la fiebre amarilla, el dengue, el zika y el chikunguña, con un costo promedio de US$ 84.41 por km².

“El Aedes aegypti no tiene un impacto tan significativo en la biodiversidad, pero sí en la salud humana. No se habla de él como especie invasora, pues preocupa más por las enfermedades que transmite. Pero estas enfermedades conllevan costos para los países. Llamar la atención sobre esto es uno de los méritos de este estudio”, afirma a SciDev.Net la bióloga Ana Clara Sampaio Franco, ecóloga de la Universidad de Girona, España, donde trabaja en ecología de peces e invasiones biológicas.

Franco cita el ejemplo del tucunaré (Cichla ocellaris), un pez depredador amazónico introducido en otras regiones de Brasil y en varios países gracias a la pesca deportiva, como Estados Unidos, Israel y Kenia.

Según la experta, la probabilidad de que la especie se establezca en otros países africanos es enorme, causando impactos irreparables, como ocurrió en Panamá, donde diezmó especies de peces pequeños, tras ser introducida en el Lago Gatún. “Estos peces se alimentaban de las larvas del mosquito de la malaria, lo que trajo la enfermedad de vuelta al país en la década de 1970”, relata.

Para la investigadora, que no participó en el estudio, hablar en términos financieros es el lenguaje que entienden los gestores. “Varios sectores de la economía se basan en el discurso de que un determinado cultivo o creación generará divisas para el país. Entonces, hablar con ellos sobre los impactos en la biodiversidad no resulta muy convincente. Un estudio como este, que cuantifica las pérdidas, permite comparar los beneficios económicos con el impacto ambiental”, opina a SciDev.Net.

Soto enfatiza que la idea es precisamente llamar la atención de los gobiernos. “Aproximadamente el 45 por ciento de los gobiernos no invierten en la prevención y el control de estas especies, y sabemos que los costos de gestión a largo plazo son mucho menores que los costos de los daños”, afirma.

Macedo, por su parte, señala: “Con este trabajo, no queremos decir que los costos sean lo más importante. Esta es solo otra métrica para cuantificar los impactos de las especies invasoras. El dinero no lo es todo”.

Este artículo fue producido por la oficina de América Latina y el Caribe de SciDev.Net.