27/11/20

Exposición al níquel causa enfermedad renal en Mesoamérica

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La exposición recurrente a bajas concentraciones de níquel sería la causa de la nefropatía endémica mesoamericana (NeM). Agricultores, mineros y fabricantes de ladrillos evidencian mayor riesgo de contraer esta enfermedad. Crédito de la imagen: Sven Hansen/Flickr, bajo licencia Creative Commons 2.0.

De un vistazo

  • Estudio en Nicaragua analizó exposición a metales pesados para buscar origen de enfermedad renal crónica
  • Halló que expsición baja pero recurrente a níquel puede explicar epidemia de nefropatía endémica
  • Aún faltan estudios que confirmen correlación pero abre puertas a analizar más hipótesis

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La exposición recurrente a bajas concentraciones de níquel sería la causa de una enfermedad renal de origen hasta ahora desconocido —la nefropatía endémica mesoamericana (NeM)— que en los últimos 20 años adquirió estatus de epidemia en zonas costeras del océano Pacífico de América del Sur, causando más de 50.000 muertes.

Desde México hasta Panamá, la enfermedad afecta principalmente a trabajadores agrícolas jóvenes que, fuera de la afección renal, están sanos y no evidencian factores de riesgo tradicionales vinculados a nefropatías, como hipertensión o diabetes.

Una investigación publicada en PlosOne y realizada en Nicaragua —una de las zonas más afectadas por NeM del continente— encontró que la exposición a bajas dosis de níquel puede causar inflamación sistémica, anemia y lesiones renales, características del NeM agudo, que progresa a enfermedad renal crónica en alrededor de 90 por ciento de los casos.

Aunque se pensaba que la NeM era una enfermedad crónica, después de revisar cientos de registros clínicos y hacer vigilancia de nuevos casos, los investigadores comprobaron que la mayoría de los afectados habían desarrollado recientemente anemia y sus biopsias de riñón mostraban inflamación extrema, típica de toxicidad por exposición a metales pesados.

Como los niveles de estos metales pueden analizarse en las uñas de los pies, estudiaron 15 elementos, incluidos metales pesados, en muestras de recortes de uñas de individuos diagnosticados con lesión renal aguda reciente. Al comparar con controles sanos constataron que los afectados presentaban niveles significativamente mayores de níquel.

“El principal problema de los metales pesados es que no se degradan y persisten en el ambiente (atmósfera, agua, suelo-sedimento, biota)”.

Silvana Arreghini, docente de la Maestría en Gestión del Agua, Universidad de Buenos Aires (UBA)

“Aunque todavía tenemos que confirmar la fuente geológica de la contaminación y validar estos hallazgos en otras áreas impactadas por el NeM, como El Salvador o Guatemala, estamos muy emocionados de haber encontrado una respuesta sólida a este desafiante problema sanitario”, señaló Kristy Murray, directora de la investigación y académica del Baylor College of Medicine y el Hospital de Niños de Texas, Houston, Estados Unidos.

El níquel es un metal pesado abundante y natural y, al igual que el hierro, es esencial para el organismo pero en cantidades pequeñas. No obstante, la exposición recurrente por ingestión incidental a través de agua, alimentos o suelos contaminados, puede causar efectos tóxicos y cancerígenos.

Agricultores, mineros y fabricantes de ladrillos evidencian mayor riesgo de contraer esta enfermedad. Ello llevó a los autores a postulan que la fuente de exposición al níquel probablemente provenga de los suelos de una cadena volcánica activada en la región a finales de los años 90.

“El principal problema de los metales pesados es que no se degradan y persisten en el ambiente (atmósfera, agua, suelo-sedimento, biota)”, explicó a SciDev.Net Silvana Arreghini, docente de la Maestría en Gestión del Agua de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Roberto Serafini, de la cátedra de Química Analítica de la Facultad de Agronomía de la UBA, dijo “no es sencillo establecer umbrales de toxicidad, pues la concentración del metal en el medio puede ser elevada, pero su biodisponibilidad baja” y coincidió con Arreghini que “es un importante primer paso en el camino de investigar las causas de enfermedades endémicas, sin caer en el lugar común de responsabilizar al enfermo por su dolencia”.

Agregaron que los daños renales suelen ser atribuidos a problemas como alcoholismo o estrés severo generado por condiciones laborales de alta exigencia (jornadas largas, exposición al calor y sin hidratación) combinadas con predisposición genética, pero sostienen que es necesario analizar más para atribuir la causa de la patología a los elementos encontrados en bajas concentraciones.

Ramón García Trabanino, co-coordinador del Comité de Nefropatía Mesoamericana de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH), afirmó que “el número de pacientes estudiados es pequeño (n=18 y 36), lo que limita la utilidad del estudio para enlazar causalidad”.

“Además los pacientes presentaban lesión renal aguda y no enfermedad renal crónica, que es el hallazgo característico de la nefropatía mesoamericana”, sostuvo.

Por otra parte, advirtió que “se debe tener mucho cuidado al correlacionar hallazgos crónicos (elementos en muestras de uñas) con hallazgos agudos (lesión renal aguda)”.

A pesar de discrepar con algunas consideraciones metodológicas del estudio, señala que “estos hallazgos abren un nuevo campo de investigación, dando esperanza a poblaciones que sufren esta epidemia en la costa del Océano Pacífico centroamericano, y viene a ser un llamado de atención para quienes investigamos la entidad por décadas, sobre la necesidad de ampliar el horizonte de posibilidades más allá de las hipótesis tradicionales, mayormente plaguicidas y estrés térmico”, afirma García Trabanino, del Centro de Hemodiálisis, de El Salvador.

> Enlace al Estudio en PlosOne

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