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Entre mayo y junio de 2019 se duplicó la cantidad de niños menores de diez años hospitalizados por problemas respiratorios en la región donde ocurrieron las quemas del Amazonas en comparación con zonas sin incendios.

Especialmente en los estados de Pará, Rondônia, Maranhão y Mato Grosso —principales estados afectados por las quemas— hubo 2.500 hospitalizaciones infantiles más que en los estados no afectados por las quemas. El costo adicional para el Sistema Único de Salud de Brasil (SUS) fue de US$ 370.000. En 2018, el costo total del SUS con internaciones por problemas respiratorios fue más de US$ 316 millones.

Además de la tala de partes del bosque, las quemas son utilizadas para limpiar terrenos y abrir espacio para actividades agropecuarias. La temporada de quemas ocurre en el período seco, de agosto a octubre, pero gran parte de las talas y quemas son ilegales.

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Mapa con la ubicación de las principales áreas de quemas en Brasil.
Crédito: cortesía Fiocruz.

Los datos son de un informe técnico de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) —principal centro de investigación de salud pública de Brasil— presentado a principios de octubre, coordinado por el Observatorio de Clima y Salud de Fiocruz, y con participación de investigadores de la Universidad de São Paulo (USP) y la Universidad Estatal de Mato Grosso (Unemat).

Asimismo, el estudio halló un aumento de muertes de niños por problemas respiratorios. En el estado de Roraima, por ejemplo, 1.427 niños por cada 100.000 murieron en el primer semestre de 2018. En el mismo período de este año, la tasa aumentó a 2.398.

Para obtener estas cifras, el equipo cruzó datos de hospitalizaciones por enfermedades respiratorias en municipios amazónicos con datos sobre deforestación en la región. Las bases del Sistema de Información Hospitalaria del SUS se superpusieron en modelos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe) y el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet).

Los niños son especialmente susceptibles a las enfermedades respiratorias porque sus sistemas inmunes y respiratorios aún se están desarrollando y tienen una frecuencia respiratoria más alta.


Christovam Barcellos, investigador de Fiocruz y coordinador del estudio, dijo a SciDev.Net que la encuesta muestra resultados preliminares pues se basó en datos de mayo y junio, los más recientes disponibles en el sistema SUS.

“Para una evaluación completa del ciclo de la estación seca debemos esperar hasta el final de la temporada de quema”. “Es posible que estos números empeoren”, dijo.

“El primer impacto que tuvimos fue que todas las ciudades superpobladas estaban en el Arco de la Deforestación”, dice Barcellos. La región, que va desde el sureste de Pará hasta Acre, tiene las tasas más altas de deforestación en la Amazonía y, en consecuencia, es el escenario de una gran cantidad de incendios.

“Los niños que viven en estas áreas tenían 36 por ciento más de probabilidades de ser hospitalizados por enfermedades respiratorias”, agregó. Ellos son especialmente susceptibles a las enfermedades respiratorias porque sus sistemas inmunes y respiratorios aún se están desarrollando y tienen una frecuencia respiratoria más alta. La materia particulada que se libera en la quema o la quema de combustibles fósiles puede ser más dañina para los más pequeños porque llega a sus vías respiratorias más profundas. “Esto causa inflamación, aumenta la producción de secreciones y rompe la barrera bronquial que protege el pulmón contra las infecciones, facilitando la aparición de neumonía”, dijo Adelmir Machado, médico y profesor de la Universidad Federal de Bahía (UFBA), que no participó en el estudio.

Además de enfermos crónicas con asma y alergia, otro grupo vulnerable son los ancianos, dijo el médico a SciDev.Net. Las enfermedades cardiovasculares y metabólicas pueden surgir o agravarse por la contaminación, independientemente de la edad, pero agregó que es muy probable que no figuren en la encuesta por falta de acceso al hospital.

Barcellos coincidió: “Hay comunidades indígenas y ribereñas que necesitan caminar durante días o navegar en canoa (para llegar al consultorio)”. Para el especialista, “el sistema de salud pública debe ir donde están estas personas”, porque “es mucho más barato y efectivo tratar a las personas en atención primaria que en la hospitalización”.

Para Machado, el alcance del estudio va más allá de la salud, pues “también hay costo para las familias de los niños que necesitan faltar a la escuela, y los cuidadores de estos niños, que necesitan faltar al trabajo”, dijo.

Enlace al informe del Observatorio de Clima y Salud de Fiocruz (en portugués).

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