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[SANTIAGO] Argentina, Brasil, Chile y el Reino Unido se han unido en un proyecto que busca preservar la biodiversidad de zonas con una invasión de especies exóticas tan elevada que no se pueden erradicar, pero sí reducir su población para disminuir su impacto, lo que se hará con la participación activa de las comunidades locales.

Encabezado por el Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural (NERC), del Reino Unido, en Argentina y Chile el proyecto se enfocará en tres especies de pino (Pinus contorta, P. radiata y P. ponderosa), el visón (Neovison vison) y la avispa chaqueta amarilla (Vespula germanica). A estos se agrega también en Argentina el ligustro (Ligustrum lucidum), un árbol de origen chino, mientras que Brasil se enfocarán en pino y pastos invasores, que desplazan la flora autóctona.

La ciencia ciudadana puede ayudarnos a alimentar los modelos estadísticos que permiten predecir dónde ocurren estas especies y qué sucede después del manejo”.

Aníbal Pauchard - Laboratorio de Invasiones Biológicas de la Universidad de Concepción, Chile


“El proyecto busca generar experiencias piloto de control y reducción de la abundancia de estas especies exóticas invasoras (EEI) y desarrollar modelos de control, biológicos y estadísticos, que nos permitan enfrentar estas especies u otras de similares características”, explica a SciDev.Net Aníbal Pauchard, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y director del Laboratorio de Invasiones Biológicas de la Universidad de Concepción de Chile.

Además, se buscarán estrategias para evitar o postergar la reinvasión en sitios ya controlados. Y “se contempla evaluar los componentes económico y social de los costos y beneficios de efectuar el control”, añade.

“Si podemos mantener baja la densidad de estas especies, su influencia negativa se vuelve trivial. Entonces, una de las preguntas que abordamos para cada una es cuánto debemos reducir su densidad para que sean tolerables”, dice Xavier Lambin, académico de la Universidad de Aberdeen (Reino Unido) y líder del proyecto.

Lambin señala que “nuestro modelo de Manejo Adaptativo y herramienta de decisiones genérica apoyará la toma de decisiones estratégicas y operacionales sobre plantas y animales exóticos invasores basándose en la mejor evidencia disponible”.

Para que este control se vuelva parte de una estrategia de largo plazo, el proyecto generará nexos entre academia, agencias de gobierno y empresas privadas. Además, se recurrirá al apoyo de “conservacionistas ciudadanos”. 

En el sur de Chile se trabajará con pequeños agricultores y voluntarios que ya colaboran en el control de visones y avispas, y en la Patagonia argentina colaborarán con personal de CONICET, parques nacionales y provinciales, operadores turísticos y agencias gubernamentales para prevenir la extinción de aves amenazadas por el visón.

“La ciencia ciudadana puede ayudarnos a alimentar los modelos estadísticos que permiten predecir dónde ocurren estas especies y qué sucede después del manejo”, agrega Pauchard.

Sebastián Escobar, director de la Fundación Ciencia Ciudadana y académico de la Universidad Católica de Chile, quien no forma parte del proyecto, destaca como un valor del mismo que suma a la comunidad: “En América Latina hay buenas experiencias usando ciencia ciudadana como complemento a investigaciones académicas sobre especies invasoras”. En Chile, ejemplifica, Salvemos nuestro Abejorro, “ha dado pie a artículos científicos y propuestas de normativas para prohibir el ingreso de abejorros exóticos”. También se está usando ciencia ciudadana para estudiar las plagas de cotorra argentina y chinita arlequín. Y en Colombia se desarrolló una aplicación para celular que permite geolocalizar al pez basa, especie que afecta a peces y ecosistemas de agua dulce.

Sobre el proyecto que encabeza, Lambin destaca que “está diseñado para tener un alto impacto  inmediato en la subsistencia, el desarrollo económico sustentable y la biodiversidad”. Y agrega que al trabajar con especies que tienen distintas formas de dispersarse, se espera crear herramientas de decisión que se adapten fácilmente a un amplio rango de especies invasoras.

“Para Sudamérica esto es crucial, considerando las múltiples invasiones que enfrenta”, destaca.

Entre las instituciones con investigadores involucrados en el proyecto se cuentan el IEB y CEHUM, en Chile, IPEEC, CENPAT, IEGEBA e IER-CONICET, en Argentina y UNESP en Brasil. El anuncio se dio a conocer la semana pasada en Valdivia, Chile.