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Aunque las energías renovables pueden ser un contrapeso para la quema de combustibles fósiles, un estudio muestra que la extracción de los materiales que se requieren para fabricar herramientas vinculadas a su generación también implica una amenaza para la biodiversidad y las áreas protegidas de diversas partes del mundo, incluida América Latina.

Un estudio publicado en Nature y liderado por la investigadora Laura J. Sonter, de la Universidad de Queensland, Australia, analizó la forma en la que la extracción de materiales —como el hierro, el cobre, el litio o el cobalto— que se utilizan para fabricar paneles fotovoltaicos, turbinas eólicas o baterías podrían impactar en la pérdida de la biodiversidad.

Al cruzar los datos de más de 60.000 propiedades mineras con zonas de importancia ambiental del mundo, Sonter y sus colegas muestran que 8 por ciento de las zonas mineras se solapa con áreas protegidas, 7 por ciento con áreas clave para la biodiversidad y 16 por ciento con zonas de desierto restante.

El estudio “se centró en la pérdida de hábitat causada por la expansión de las operaciones mineras y su infraestructura de apoyo (por ejemplo, nuevas carreteras). Pero la minería también puede afectar la biodiversidad de otras formas, como la descarga de contaminantes dañinos en el aire y las vías fluviales”.

Laura J. Sonter, Universidad de Queensland, Australia

Además, advierten que hay una mayor presencia de minas preoperativas enfocadas en la extracción de materiales críticos para la producción de energías renovables que de aquellas de las que se extraerán otros materiales. Por esto, Sonter concluye que la expansión de las energías renovables implicará, de algún modo, mayores riesgos para la biodiversidad.

“Nuestro estudio se centró en la pérdida de hábitat causada por la expansión de las operaciones mineras y su infraestructura de apoyo (por ejemplo, nuevas carreteras). Pero la minería también puede afectar la biodiversidad de otras formas, como la descarga de contaminantes dañinos en el aire y las vías fluviales”, explicó Sonter a SciDev.Net vía mail.

A pesar de que los mapas incluidos en el estudio ilustran dónde se extraen o extraerán estos materiales en todo el mundo, Sonter reconoce que muchos de esos materiales críticos están presentes en América Latina.

De acuerdo con el profesor de la Universidad de São Paulo, Luis E. Sánchez, quien no participó en el estudio, América Latina tiene abundantes cantidades de litio (especialmente en Chile, Argentina y Bolivia), así como grafito y algunas tierras raras (Brasil), cuya extracción tiene implicancias para ecosistemas terrestres y acuáticos.



Otro ejemplo es el niobio, cuyas principales reservas se encuentran en la Amazonía brasilera y se utiliza en baterías y paneles solares. Si bien no se considera un material crítico, sí ha causado preocupación entre investigadores como Sánchez y su colega en la misma universidad, Juliana Siqueira-Gay, quienes ya han alertado sobre el posible impacto para los sistemas forestales si se construyera una mina de extracción de niobio en la zona noroeste de la Amazonía.

“La atención sobre el niobio proviene de una narrativa engañosa de algunos políticos, sobre todo el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de que la extracción de este compuesto desencadenaría una especie de prosperidad nunca vista para la región y para el país, aliviando la pobreza, lo que es totalmente falso. Sabemos bien que las nuevas carreteras facilitarán la deforestación y la degradación de los bosques en una de las zonas mejor conservadas de la Amazonía”, dijo vía mail Siqueira-Gay. Para el chileno Petar Ostojic, especialista independiente en economía circular, la construcción de carreteras no es necesariamente un problema. “Pueden tener un impacto positivo en términos de la infraestructura que se genera para llegar a estas minas y eso ha conectado muchas de las comunidades donde, sin la presencia de la minería y con los gobiernos que han existido, nunca se hubiera desarrollado ningún tipo de infraestructura”, dijo a SciDev.Net, vía Zoom.

Pero para eso se requiere una buena planificación y sobre todo conocimiento sobre la importancia de la minería para producir energías renovables. “Hay un desconocimiento absoluto de la relación entre las energías renovables y el uso de recursos naturales. La gente en general no tiene idea de la cantidad de cobre, litio, cobalto que va a requerir”, dice Ostojic.

De acuerdo con Sonter, la buena noticia de su estudio es que muchos de los materiales necesarios también existen fuera de áreas importantes para la conservación, por tanto, resulta clave “identificar los sitios y las especies que corren mayor riesgo y asegurarnos de que las nuevas minas no conduzcan inadvertidamente a su extinción”.

> Enlace al estudio publicado en Nature.