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Un nuevo algoritmo permitirá que el sistema de alerta de sismos de México (SASMEX) sea más preciso en cuanto a la intensidad esperada del movimiento del terreno, brindando una alerta más anticipada a la población.

Aunque ya superó la etapa de prueba, no es importante para terremotos que ocurren en la costa, como el del pasado 17 de febrero, que tuvo por epicentro Oaxaca, cuya alerta se activó aproximadamente 30 segundos antes de que se sintieran las ondas sísmicas más fuertes, informó a SciDev.Net Gerardo  Suárez, investigador del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional de México (UNAM).
 
En Ciudad de México, la alerta sonó 80 segundos antes del terremoto, que alcanzó una magnitud de 7.2 y no tuvo víctimas humanas.

La tecnología de la alerta sísmica, tanto en términos de instrumentación y desarrollo de software, ha ido delante de los esfuerzos gubernamentales para implementar procedimientos para el uso de la alerta”.

Gerardo  Suárez, investigador del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional de México
Suárez es, asimismo, autor principal de un estudio publicado en Seismological Research Letters que evaluó las fortalezas y debilidades de SASMEX y reconoce que su algoritmo de detección, denominado SP, tiende a subestimar la magnitud de los eventos grandes, lo que motivó a los especialistas del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES) a elaborar el nuevo.
 
El 7 de setiembre de 2017, la sirena conectada al SASMEX sonó dos minutos antes de que  Ciudad de México empezara a remecerse. El sismo tuvo una magnitud de 8.2, con epicentro costa afuera en el sur del país. Es el más fuerte de los 6.896 terremotos detectados por SASMEX en sus 26 años de operación.  
 
Once días más tarde  ocurrió otro sismo, esta vez en Morelos. Con 7.1 grados de magnitud, fue 30 veces más débil que el anterior. Aún así mató 331 personas y dejó miles de heridos.
 
La razón: su epicentro estaba más cerca de áreas más pobladas e impactó un centro urbano en Ciudad de México construido sobre material suelto, que amplifica las ondas sísmicas, por lo que los damnificados solo fueron alertados unos pocos segundos antes de que vinieran los temblores más fuertes.
 
El origen de ambos eventos fue un sitio donde la placa tectónica de Cocos se hunde debajo de la placa norteamericana, en la que se asienta la mayoría de la superficie terrestre de México. Bajo México hay cinco placas tectónicas en total. Las 97 estaciones sísmicas de SASMEX están ubicadas en esta zona de subducción.
 
Pruebas con el nuevo algoritmo revelan que, en el caso del terremoto de Morelos —que devastó Ciudad de México—, SASMEX  habría podido alertar a los capitalinos con ocho a diez segundos de anticipación, en vez de los pocos segundos que tuvieron. En el trabajo se explica que cuando las estaciones de monitoreo detectan un terremoto, envían los datos a centros de recolección ubicados en ciudades que reciben alertas de SASMEX, tales como Ciudad de México, Oaxaca y Acapulco. 
 
Desde su puesta en funcionamiento en 1983, SASMEX ha emitido 158 alertas sísmicas. Un sonido de sirena emitido por radio y televisión, y en Ciudad de México también por parlantes, avisa a la población para que se ponga a resguardo. Se estima que unos 25 millones de personas oyen los altavoces.
 
“SASMEX es el primer sistema de alerta sísmica a nivel mundial abierto al público. Cumple su cometido gracias a los programas de simulación y educación preventiva que el gobierno de la Ciudad de México inició después del destructivo sismo del 29 de setiembre de 1985”, refiere Raúl Castro, sismólogo del Centro de Investigación Científica y Educación Superior (CICESE) de Baja California, México.
 
El estudio también reseña que después del terremoto de septiembre del año pasado, el municipio de Ciudad de México lanzó una aplicación para celulares —todavía en etapa experimental— que podría ser parte de la red de alerta sismológica en el futuro.
 
Según Castro —quien no participó en el estudio— las mejoras que SASMEX requiere, tales como recabar información que permita localizar los epicentros con mucha mejor precisión,  tienen que ir de la mano con la continua preparación del público receptor mediante simulacros periódicos e información relevante.
 
Suárez, está de acuerdo con él pero lamenta que “la tecnología de la alerta sísmica, tanto en términos de instrumentación y desarrollo de software, ha ido delante de los esfuerzos gubernamentales para implementar procedimientos para el uso de la alerta” dice a SciDev.Net.

Enlace al resumen del artículo en Seismological Research Letters