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El humo de los incendios de la Amazonía está acelerando el derretimiento de los glaciares de Los Andes Tropicales, según concluyó un estudio que determinó que las partículas de hollín viajan cientos de kilómetros para depositarse sobre las masas de hielo, capturan la radiación solar y aceleran el deshielo.

Así confirmó un estudio realizado por investigadores de Brasil y Francia —publicado en Scientific Reports—, que estimó que los incendios en la Amazonia provocan un aumento del deshielo de hasta en siete por ciento al año. Su efecto, afirman, aceleraría aún más la pérdida de las reservas de agua dulce de la zona.

Para su investigación, los científicos analizaron datos del verano de 2010 que fue, hasta ahora, el año en que se registró la mayor cantidad de incendios en la Amazonía. En base a los datos de ese período, los científicos determinaron si el humo producto de las quemas tuvo influencia en el mayor derretimiento de los glaciares de Los Andes Tropicales.

Deshielo mapa, imagen1
Formación de una columna de humo resultante de la unión de varios focos de incendio el 23 de agosto de 2010 (los puntos rojos representan las ubicaciones de eventos de fuego; las nubes aparecen de color blanco brillante y el humo aparece en tonos de gris). En la imagen a la derecha se ve el patrón promedio de trayectorias de la masa de aire durante la temporada de incendios de 2000 a 2016.
Crédito de la figura: Magalhães et al, Scientific Reports.

Así, considerando específicamente la evolución del derretimiento del glaciar Zongo, en Los Andes bolivianos, y la dirección de la pluma del humo de los incendios en la Amazonía, captada en imágenes satelitales de la NASA, los científicos generaron un modelo.

“Lo que medimos fue la cantidad de carbono negro que se depositó sobre el glaciar, porque este compuesto tiene un alto impacto en el albedo (esto es, la capacidad de reflejar la radiación solar que posee la masa de hielo)”, dijo a SciDev.Net Newton de Magalhães Neto, investigador de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, Brasil, y autor principal del estudio.

De esta forma, los científicos pudieron determinar que la cantidad de carbono negro en el glaciar dependía directamente de la cantidad de incendios ocurridos en la Amazonía. En setiembre de 2010, la concentración en la superficie del glaciar fue de 73,4 partes de carbono negro por mil millones de materia (ppmm), mientras que un mes después la cifra bajó hasta las 29,2 ppmm. La fecha coincide con el final de la estación seca en la Amazonía.

Otro factor que consideraron los investigadores fue el polvo proveniente de la contaminación, del entorno cercano, que se deposita en el glaciar. “Encontramos que el carbono negro amplifica el efecto de este polvo en el hielo”, detalló el científico. Así, cuando la contaminación cercana es elevada, el derretimiento puede aumentar en 20 por ciento. Se estima que hasta cuatro puntos porcentuales de esa cifra se podrían atribuir directamente al carbono negro. Estudios anteriores han determinado que los glaciares andinos se encuentran entre los que se derriten más rápidamente en el mundo y son los que más contribuyen al aumento del nivel del mar en el planeta. Pero, además, en muchas zonas de Los Andes se ha perdido cerca de la mitad de la masa de hielo en las últimas décadas.

Esto es grave, aseguró a SciDev.Net Francisco Ferrando, glaciólogo y académico del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile, y quien no fue parte del estudio. “En Sudamérica se encuentra la mayor cantidad de glaciares intertropicales del mundo”, señaló.

“Está disminuyendo un capital hídrico que afecta a muchas personas no solo en Bolivia, sino también en Chile, Ecuador o Perú. Es una amenaza para la generaciones futuras”, opinó el especialista. Por ejemplo, según un estudio anterior, durante la estación seca, 27 por ciento del agua que consumen los habitantes de La Paz y El Alto, en Bolivia, proviene de los glaciares.

Zongo by Glacioclim
El Glaciar Zongo, en Los Andes bolivianos, tiene registros completos de su evolución en el tiempo. Esta imagen data de hace más de 20 años.
Crédito de la imagen: © Service National d’Observation GLACIOCLIM, IRD.

Sobre la investigación reciente, Magalhães Neto explicó que el siguiente paso es mejorar el modelo para medir el efecto del carbono negro en otros glaciares. Sin embargo, ello dependerá de los datos que existan de esas masas de hielo. “Una de las razones de porqué elegimos el Zongo fue porque justamente habían registros completos de su evolución en el tiempo”, detalló. Esa información surge de los trabajos de científicos franceses de GLACIOCLIM que llevan décadas observado a este glaciar.

Otro aspecto a considerar respecto de los incendios en la Amazonía es el aumento de temperatura que producen en el aire. Científicos han establecido que en la alta montaña la temperatura es mayor que en las tierras bajas: es del orden de 0,24 a 0,35 grados Celsius más, dijo Francisco Ferrando.

Pero además, los incendios en la Amazonía también incrementan este parámetro. “No es solo el hollín el que llega a Los Andes, sino también masas de aire más cálidas que el promedio para la zona”, agregó el científico. “Se dice que los glaciares son como la puerta abierta de un congelador para el mundo. Si los perdemos, so no solo afectará al sistema glaciológico, sino también al atmosférico y a todo el planeta”, advierte.