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Los eventos climáticos extremos afectan la escolaridad en los trópicos, concluye un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, que contribuye a aclarar la relación entre cambio climático y educación, área sobre la que aún existen incertidumbres, a diferencia de la salud y la seguridad alimentaria que sí se sabe están amenazas directamente por el fenómeno.

Según comprobaron los investigadores, cuando niños y niñas que estuvieron expuestos desde el vientre materno y hasta los cinco años a altas temperaturas o inundaciones, llegaron a la adolescencia —entre los 12 y los 16 años— dejaron de asistir a la escuela hasta por un año y medio.

Para establecer dicha relación, los investigadores analizaron datos de temperatura y precipitaciones de 29 países ubicados entre los trópicos. Luego, cruzaron esta información con las tasas de escolaridad y concluyeron que el clima extremo afecta a la educación negativamente, y de distinta forma dependiendo de la zona geográfica

“Se sabía que los eventos de clima extremo son importantes para la agricultura y para la nutrición de los niños, entre otros, pero también serían críticos para la educación”.

Heather Randell, Instituto de Salud Ambiental Aplicada de la Universidad de Maryland, Estados Unidos


Por ejemplo, la exposición a temperaturas por encima del promedio disminuye en un año y medio los años de escolaridad en el sudeste asiático. Pero si se trata de mayores precipitaciones, tanto en Asia como en África central y oriental, la mayor presencia de lluvias aumentaría la escolaridad, pero en Centroamérica y el Caribe la disminuiría.

“En zonas como el sudeste asiático es clara la relación entre mayores temperaturas y menor asistencia escolar”, explica a SciDev.Net Heather Randell, investigadora del Instituto de Salud Ambiental Aplicada de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, y coautora del estudio. Pero en otras regiones se requiere de más estudios, agrega, porque la interconexión con otros factores se hace más compleja.

Otras de las hipótesis que se plantearon los investigadores, inicialmente, fue que en los hogares con mayor educación el efecto negativo del clima en la escolaridad de los menores sería amortiguado. Pero sucede lo opuesto.

cambio climatico tropicos by Heather Randell
El área entre los Trópicos alberga a más de dos tercios de los pobres del mundo. Los adultos en la región tienen un promedio de 2,5 años menos de educación que los de otras zonas del mundo y el cambio climático aumentaría dicha diferencia. En verde se ven los países incluidos en el estudio.
Crédito Gráfico: Cortesía de Heather Randell.

En África central y occidental, un menor donde el jefe o jefa de su familia cursó la enseñanza secundaria probablemente perderá 1,8 años de escolaridad por causa del clima extremo. Esto contrasta con el año o menos que desaprovecharía un niño o niña que vive con una cabeza familiar que solo llegó a la primaria.

Los autores, por el momento, no tienen una explicación para ello y tratarán de encontrarla profundizando en las investigaciones.

“Se sabía que los eventos de clima extremo son importantes para la agricultura y para la nutrición de los niños, entre otros, pero también serían críticos para la educación”, asegura Randell. “El cambio climático tiene múltiples impactos, muchos de los cuales aún desconocemos”, corrobora Rodolfo Sapiains, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, que no participó de la investigación.

Si bien las olas de calor más frecuentes y prolongadas tienen un impacto directo en la salud de las personas, agrega el especialista, otras consecuencias son más indirectas, como la capacidad de aprender. “Los efectos del cambio climático no son aislados y, en este caso específico, alterarían tanto al sistema social como al familiar en su conjunto”, opina.

El área estudiada tiene una población de 250 millones de niños y niñas de entre 12 y 16 años, pero no todos se verán afectados de la misma forma. “Los mecanismos que operan en cada región son distintos (como los huracanes el Centroamérica o el Fenómeno del Niño en Latinoamérica) y es ahí donde hay que profundizar la investigación”, dice Randell.

Enlace al resumen del estudio en PNAS