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Brasil y Colombia son dos de los cinco países considerados como “puntos calientes” (hotspots) mundiales de la restauración de bosques, asegura un estudio publicado en Science Advances, que buscó determinar dónde la reforestación es más viable y beneficiosa en las zonas entre los trópicos.

Más de 100 millones de hectáreas de bosques tropicales de tierras bajas se han perdido en América Central, América del Sur, África y el Sudeste Asiático, determinó el estudio.

Además, a nivel global, en casi 87 por ciento de los puntos críticos a ser restaurados la conservación de la biodiversidad también está en peligro. Estos puntos son áreas con grandes concentraciones de especies endémicas y al mismo tiempo con alto riesgo de deforestación. 

Utilizando imágenes satelitales, un equipo de científicos identificó las áreas de bosques tropicales que conservan menos del 90 por ciento de su cubierta forestal. Luego, cruzó esa información con cuatro beneficios forestales —biodiversidad, mitigación, adaptación y seguridad hídrica— y con tres aspectos relacionados con la restauración (costo, riesgo de inversión y probabilidad de que los bosques restaurados sobrevivan en el futuro).

Con ello generaron un ranking en el que Brasil, Indonesia, India, Madagascar y Colombia quedaron en el top cinco de los países con el mayor potencial de restauración por superficie.

árboles extras
Aquí se puede ver el potencial de restauración de bosques a nivel global, el que se traduce en 900 millones de hectáreas extras de cobertura forestal.
Crédito: Jean-Francois Bastin et al.

“Las condiciones que presentan los dos países sudamericanos (del top 5) son únicas”, dijo a SciDev.Net Pedro Brancalion, académico de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de São Paulo y líder del estudio.

Esto ocurre no solo por el tipo de bosques que poseen, sino también por su alto endemismo, su potencial de captura de carbono y por la densa población que vive en las zonas identificadas, detalló.

“La áreas que este estudio determina como ‘hotspots’ en Colombia coinciden planamente con las determinadas como prioritarias a nivel nacional”, señaló a SciDev.Net Roberto León Gómez, experto ambiental de AECOM International Development, que no fue parte del trabajo.

Uno es la zona de los Andes colombianos, donde el ecosistema es sumamente diverso, pero además donde se concentra la mayor cantidad de población, por ende el deterioro es más fuerte, explicó el experto. Por su parte, el bosque de las llanuras del Caribe, otras de las áreas identificadas, perdió en más de 90 por ciento. “Ese bosque se ha menospreciado porque no es selva amazónica y, además, la agricultura ha avanzado fuertemente sobre él”, agrega.

Mapa beneficios
En estos mapas se pueden ver (A) beneficios de restauración (conservación de la biodiversidad, seguridad del agua, adaptación al cambio climático y mitigación combinada); (B) factibilidad de restauración (costos de oportunidad de la tierra, variación del paisaje en el éxito de la restauración de bosques y mayor probabilidad de persistencia de los bosques);  y (C) los beneficios combinados con la viabilidad de la restauración.
Crédito: Pedro H. S. Brancalion et al..

“En Colombia a nivel nacional se utilizan 30 millones de hectáreas para la ganadería, pero las zonas realmente aptas para esta actividad no sobrepasarían los 10 millones de hectáreas”, aseguró Roberto León Gómez. Muchas de esas áreas mal utilizadas deberían ser candidatas a la restauración de sus bosques.

Justamente porque la restauración implica, muchas veces, volver a plantar árboles en superficies que hoy tienen otros usos, el análisis hecho por los investigadores incluyó una perspectiva económica.

“Para lograr la restauración es esencial que existan beneficios económicos”, destacó Brancalion. De otra manera es muy difícil que ocurra y que sea aceptada por quienes viven o trabajan en la zona. Por ello, debería ir acompañada de formas de producción que generen ingresos, agregó, cosechando productos forestales como el ratán, o cultivando café o cacao bajo un dosel forestal. Ahora bien, la restauración no debe hacerse de cualquier manera. Un estudio publicado en la revista Science determinó que a nivel global —excluyendo los árboles, y las áreas agrícolas y urbanas existentes— hay espacio para plantar 900 millones de hectáreas extras de árboles. Ellos tendría la capacidad almacenar 205 giga toneladas de carbono o dos tercios de los 300 mil millones de toneladas de CO2 resultado de la actividad humana.

Esa restauración debería hacerse con especies nativas y no con comerciales o monocultivos, porque las primeras tienen una capacidad de captura de carbono mucho mayor, aseguran ambos estudios.