Republicar

Sin costo alguno, usted o su medio pueden publicar este artículo en línea o de manera impresa, gracias a nuestra Licencia de Atribución de Creative Commons. Lo animamos a hacerlo siguiendo estas sencillas instrucciones:
  1. Dar el crédito a los autores.
  2. Dar el crédito a SciDev.Net y si le es posible incluir nuestro logo y un enlace al final que lleve al artículo original.
  3. Puede también publicar las primeras líneas del artículo y luego añadir: "Lea el artículo completo en SciDev.Net" e incluir un enlace al artículo original.
  4. Si además quiere tomar las imágenes que publicamos en esta historia, deberá confirmar con la fuente original si le permite hacerlo.
  5. El modo más fácil de publicar este artículo en su sitio es usando el código que incluimos a continuación.
Para mayor información revise nuestras instrucciones de reproducción y la página de medios.

The full article is available here as HTML.

Press Ctrl-C to copy

[LA PAZ] Un estudio realizado en Bolivia que comparó pueblos indígenas amazónicos reveló que las niñas y niños chimanes tienen muy baja participación en el “Bono Juancito Pinto”, una ayuda económica estatal y anual para que los sectores de bajos ingresos rurales y periféricos cursen la escuela primaria.
 
“La menor participación en el programa puede deberse a que los chimanes todavía mantienen una economía de subsistencia, por lo que invertir tiempo en la educación formal no aporta muchos beneficios a las familias en el corto plazo”, opinó a SciDev.Net Victoria Reyes, investigadora de la Institución Catalana de Investigación en Estudios Avanzados (ICREA) y de la Universidad Autónoma de Barcelona, y coautora del trabajo publicado en mayo por la revista World Development.
 
Varios países del mundo implementan programas de transferencias monetarias condicionadas para aumentar la inscripción y disminuir la deserción escolar. En Bolivia, el “Bono Juancito Pinto”, creado en 2006, otorga a cada niño o niña un monto anual de 200 bolivianos (US$ 28) por asistir a la escuela.
 
Sin embargo, los resultados del estudio “Transferencias monetarias condicionadas para la educación primaria: ¿qué niños quedan fuera?”, indican que los chimanes tienen entre 18 y 22 por ciento menos participación en el bono que otros indígenas de la región.
 
Se analizaron 24 comunidades del Territorio Indígena Multiétnico (TIM) del departamento del Beni. “Se trabajó con los moxeño, los de tierras bajas y los chimanes que son el grupo más aislado”, detalló a SciDev.Net Eduardo Undurraga, coautor de la investigación y profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

“La menor participación en el programa puede deberse a que los chimanes todavía mantienen una economía de subsistencia, por lo que invertir tiempo en la educación formal no aporta muchos beneficios a las familias”

Victoria Reyes, Institución Catalana de Investigación en Estudios Avanzados/Universidad Autónoma de Barcelona

 
Los chimanes son la etnia más marginada y menos aculturada de Bolivia, “con menor grado de incorporación a la sociedad nacional occidental” de la muestra, indica el estudio.
 
Mientras que 62 por ciento de los niños chimanes recibieron el bono, el porcentaje varió entre 83 y 94 por ciento para los otros grupos. “De todos los grupos estudiados, los chimanes son los que tienen menos contacto con la sociedad y mayor dependencia de recursos naturales subsistir”, señaló Reyes.
 
Para explicar la baja probabilidad de participación se analizaron factores como la insuficiente información sobre el bono,  la escolaridad de los padres, el idioma español como barrera e incluso las distancias con la escuela.
 
Sin embargo, el mecanismo que parece explicar mejor esta situación es la forma de vida autosuficiente de los chimanes. “Por su economía autosuficiente, creemos que los chimanes no obtienen mayores beneficios por lograr años adicionales de educación formal. El retorno esperado de la educación formal es menor para algunos hogares chimanes que para otros grupos étnicos”, explicó Undurraga. Jorge Domic, investigador en educación de Fundación La Paz, dijo a SciDev.Net que en este tipo de trabajos se deberían considerar aspectos fundamentales para entender la baja participación en el bono: ¿Cuál es el significado del dinero para los chimanes? ¿Qué implica la educación escolarizada para ellos? ¿Cuáles son sus necesidades de aprendizaje según su modo de vida?
 
“(La educación escolarizada) puede no tener un gran significado y ser una de las razones por las que no participen en el bono”, opinó Domic.
 
Para Felipe Meyer, presidente del Consejo Educativo de la Nación Indígena Chimán, la baja participación en el bono se debe a la distancia de las comunidades y las dificultades para obtener sus documentos.
 
“Las autoridades no se preocupan de venir, la gente tiene que ir y eso implica dinero. Pero también hay dificultades para carnetizar porque no se habla bien español”, dijo a SciDev.Net.
 
El estudio sugiere que, para mejorar la participación de las etnias amazónicas en este tipo de bonos, se puede hacer que los programas escolares sean más relevantes para los niños indígenas y relajar la condicionalidad del programa (matrícula y asistencia obligatoria), para que los niños asistan al menos una parte del tiempo.
 
 
Enlace al estudio en World Development