Republicar

Sin costo alguno, usted o su medio pueden publicar este artículo en línea o de manera impresa, gracias a nuestra Licencia de Atribución de Creative Commons. Lo animamos a hacerlo siguiendo estas sencillas instrucciones:
  1. Dar el crédito a los autores.
  2. Dar el crédito a SciDev.Net y si le es posible incluir nuestro logo y un enlace al final que lleve al artículo original.
  3. Puede también publicar las primeras líneas del artículo y luego añadir: "Lea el artículo completo en SciDev.Net" e incluir un enlace al artículo original.
  4. Si además quiere tomar las imágenes que publicamos en esta historia, deberá confirmar con la fuente original si le permite hacerlo.
  5. El modo más fácil de publicar este artículo en su sitio es usando el código que incluimos a continuación.
Para mayor información revise nuestras instrucciones de reproducción y la página de medios.

The full article is available here as HTML.

Press Ctrl-C to copy

En consonancia con lo que viene siendo la política nacional, el Senado de Paraguay ha rechazado una ley que establecía un año de deforestación cero para todo el país, a pesar de que el país pierde en promedio 250.000 hectáreas de bosque cada año para destinarlas a producción ganadera y sojera. Y según el plan oficial se van a deforestar otros dos millones hasta 2030. 

“La ley era urgente y necesaria, nos estamos quedando sin bosques, sin biodiversidad, las comunidades indígenas están siendo amenazadas”, se lamenta Mónica Centrón, coordinadora del proyecto del programa de biodiversidad de la ONG paraguaya Alter Vida.

El proyecto, rechazado por apenas dos votos, también eliminaba las autorizaciones en curso, de las cuales las deforestaciones ilegales implicarían unas 60.000 hectáreas adicionales, además de ampliar una ley vigente sobre deforestación hasta 2020 para la mitad del territorio.

Para Centrón, el plazo mínimo de prohibición de deforestación hubiera debido ser de cinco años para hacer el ordenamiento territorial; es decir, saber qué zonas son aptas para algún tipo de actividad y cuáles deben preservarse tal como están hoy.

Según el Instituto Forestal Nacional, “el 40,9 por ciento del territorio nacional posee cobertura forestal, lo que representa más de 16,5 millones de hectáreas”.

De esa superficie total, 14.977.711 hectáreas son consideradas “de producción forestal” y están dentro de lo potencialmente “deforestable”, según el mencionado Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2030. Actualmente, 3,5 millones de hectáreas están destinadas a la soja (más del doble que en 2002) y unos 26 millones a la ganadería. La población indígena que habita en zonas boscosas es casi el 2 por ciento de la población, poco más de 100.000 habitantes.

Lo que nos queda ahora es buscar una ley o una pauta ecológica para una parte de la reserva de Biósfera del Chaco, de 7,4 millones de hectáreas, reconocida por la Unesco. El resto (del país) ya está desforestado. Hay un mapa de plan de uso que es un colorinche de planes de uso y aprobaciones de oficiales para desmonte (deforestación)”.

Mónica Centrón programa de biodiversidad de Alter Vida, Paraguay.


Sin embargo, pese a la sensación de urgencia de la situación, hay ONG ambientalistas, cercanas a los productores agropecuarios que promueven “buenas prácticas ganaderas” —el eufemismo usado por el sector— que se opusieron a la aprobación de la ley.

“Ya hay regulaciones fuertes y cada finca debe mantener el 25 por ciento de la superficie boscosa”, dijo, por ejemplo, Fabiana Arévalos, coordinadora del programa hábitat y paisajes de Guyra Paraguay.

Ella señala que implementar la ley, mandada al archivo el 4 de julio, hubiera afectado el desarrollo sostenible, “que no está siendo bien entendido por aquí. Buscamos que haya buenas prácticas y se requiere mucho estudio para ver qué significan”.

Un aspecto que resalta Arévalos es común a los países latinoamericanos, aunque en diferente grado: con sancionar una ley no alcanza, porque la debilidad institucional hace que no puedan cumplirse las normas, no hay personal que lo verifique y las multas por incumplimiento suelen ser irrisorias.

“Antes de una ley de deforestación cero hace falta fortalecer el manejo real de territorio. Se podría votar una ley demasiado radical y no tener la posibilidad de un control real ya que no hay instituciones que puedan hacer un seguimiento”, agrega. Centrón acepta que son ciertos los problemas de institucionalidad, pero cree que la ley hubiera servido igual, y una prueba es el fuerte lobby ganadero que se hizo para impedirla.

“Lo que nos queda ahora es buscar una ley o una pauta ecológica para una parte de la reserva de Biósfera del Chaco, de 7,4 millones de hectáreas, reconocida por la Unesco. El resto (del país) ya está desforestado. Hay un mapa de plan de uso que es un colorinche de planes de uso y aprobaciones de oficiales para desmonte (deforestación)”, señala.

Carlos Pedretti, ganadero y miembro de la Asociación Rural del Paraguay, explica a SciDev.Net el punto de vista de los empresarios. “La ley nos hubiera afectado porque ponía un techo al incremento ganadero. Tenemos capacidad para 25 millones de cabezas de ganado, como Australia. Ese es nuestro potencial, ser el cuarto exportador mundial de carnes; con muchísimos puestos de trabajo, frigoríficos, comercios”, dijo.

“Esta ley frenaba eso y postergaba capturar esas posibilidades que el mundo ofrece, como el comercio con China y el sudeste asiático, grandes demandantes de alimentos. Nosotros no podemos estar fuera de esa opción. Hoy tenemos 13 millones [de cabezas de ganado]; podemos duplicar esa cifra”, agregó.

Según el dirigente ganadero, Paraguay no es un país de deforestación extrema “y por eso no hay que ir a un extremo de deforestación cero. Se pueden hacer otras cosas, como corredores para la fauna entre reservas públicas y privadas”, indicó.

Temas relacionados