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Mientras que las políticas migratorias en México no estén basadas en los derechos humanos, los miles de migrantes centroamericanos que atraviesan su territorio rumbo a Estados Unidos seguirán siendo blanco de violencia por parte de autoridades, delincuencia organizada y población local, señalan diversos especialistas.

“Si se permitiera a las personas viajar libremente por México y acceder a derechos y recursos, no se verían obligadas a viajar a través de áreas remotas donde son vulnerables a los autoridades y criminales perpetradores de violencia”, señaló a SciDev.Net Wendy Vogt, de Indiana University-Purdue Indianapolis, especializada en migración centroamericana vía México.

Se estima que el flujo migratorio de Centroamérica y El Caribe a Estados Unidos a través de México es uno de los más grandes del mundo. Solo en 2017, abarcó 26 millones de personas, según datos de las Naciones Unidas.

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Migrantes cruzando la frontera entre México y Guatemala.
Crédito: Voz de América / Wikimedia. Imagen en el dominio público.

Diferentes estudios revelan una alta incidencia de violencia contra migrantes por parte de las autoridades mexicanas así como de las comunidades locales. Los autores de estos reportes advierten que esta violencia está orillando a miles de migrantes a tomar rutas clandestinas más peligrosas que los exponen a nuevos riesgos de extorsión, secuestro, violación sexual, contrabando, o trabajo forzado por parte de grupos criminales.

Un artículo publicado en PlosOne, que realizó encuestas a más de 12 mil migrantes y entrevistas de profundidad a 58 de ellos entre 2009 y 2015, encontró que el 29.4 por ciento de los encuestados sufrió algún tipo de violencia: física (24 por ciento), sicológica (19.5 por ciento) o sexual (2 por ciento).

También reporta que tanto mujeres como TTTs (transexuales, transgénero y trasvestis) sufrieron mayor violencia psicológica que los hombres, y que los migrantes centroamericanos fueron más vulnerables a sufrir este tipo de agresiones (30.6 por ciento) en comparación con los mexicanos (20.5 por ciento).

Si se permitiera a las personas viajar libremente por México y acceder a derechos y recursos, no se verían obligadas a viajar a través de áreas remotas donde son vulnerables a los autoridades y criminales perpetradores de violencia”.

Wendy Vogt – Indiana University-Purdue Indianapolis.


“El que los centroamericanos sean más vulnerables a la violencia se puede explicar, en buena medida, por las reacciones negativas hacia la población que está transitando en México sin documentos debido a agresiones (robos, extorsión, discriminación) por parte de las autoridades con las que se cruzan en el camino y también por parte de las poblaciones locales”, explicó a SciDev.Net Juan Pablo Gutiérrez, co-autor del estudio y profesor del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Antes eran los polleros [como se les llama en México a las personas que se dedican a transportar migrantes a Estados Unidos], ahora son los grupos criminales los que se dedican al tráfico de personas, les prometen a los migrantes la posibilidad de cruzarlos a Estados Unidos, lo que los pone, a veces, en mayor riesgo que con las autoridades”, advirtió Gutiérrez.

Aunque estos resultados son consistentes con otros estudios previos, debido a la falta de información sobre los flujos migratorios de Centroamérica se estima que la magnitud de la violencia podría ser mucho mayor.


Una auditoría a las políticas migratorias realizada en 2016 por la Cámara de Diputados de México reportó que existen debilidades en la documentación, verificación y revisión para detectar a migrantes de flujos irregulares.

“En el control no se cuenta con información confiable, homogénea, suficiente y oportuna del número de migrantes que ingresan, permanecen, transitan o salen del país, así como de su condición migratoria”, se lee en el documento.

Wendy Vogt coincide en que este tipo de estadísticas son difíciles de recopilar debido, además, a que muchos migrantes “no denuncian la violencia porque desconfían de las autoridades, particularmente en contextos donde las autoridades a menudo son perpetradoras de violencia”. Juan Pablo Gutiérrez también estima que el porcentaje de violencia sexual en mujeres está subreportado debido al estigma que provoca e imposibilita hablar de ello. Aunque ha habido esfuerzos para mejorar las políticas migratorias por parte del Instituto Nacional de Migración (INM), como los Grupos Beta de Protección a Migrantes, entrenados en derechos humanos y trata de personas, estos esfuerzos no parecen ser suficientes.

En los últimos meses y a raíz de diversas denuncias por violencia hacia migrantes, el INM ha insistido en que está comprometido con una política basada en derechos humanos. “Las Oficinas de Representación del INM están siendo notificadas, a través de oficios, para reiterarles que todo personal del Instituto debe actuar privilegiando la salvaguarda de los derechos humanos de las personas migrantes”, informaron en un comunicado reciente.

Según Juan Pablo Gutiérrez, se requiere una mayor sensibilización por parte de las fuerzas policíacas, pero también de toda la población mexicana. “México siempre manifiesta su preocupación cuando hay tratos vejatorios por parte de las autoridades de Estados Unidos hacia nuestros connacionales, claramente deberíamos actuar de la misma forma con la población que llega del sur y dar una respuesta basada en derechos humanos”, afirmó.

Enlace al artículo en Plos One

Enlace al resumen del estudio de Wendy Vogt en Anthro Source

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