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[SANTIAGO] Como “un nuevo y poderoso impulso al desarrollo del país”, calificó el presidente chileno Sebastián Piñera la aprobación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, al enumerar durante su primera cuenta pública (1 de junio) los principales hitos de sus casi tres meses de su gobierno.
 
Tras una serie de divergencias y modificaciones al proyecto, presentado en enero de 2017 por la expresidenta Michelle Bachelet, la Cámara de Diputados lo aprobó (31 de mayo) con 130 votos a favor y una abstención, completando el trámite para su promulgación. Una vez que la ley se publique en el Diario Oficial, el Ejecutivo tendrá un año para dictar el decreto con la fecha de entrada en funcionamiento del nuevo ministerio.

Así, Chile se suma a los cuatro países latinoamericanas que tienen ministerio de CyT: Argentina, Costa Rica, Cuba y República Dominicana. Brasil también tuvo un ministerio específico de Ciencia, Tecnología e Innovación pero fue fusionado con el de Comunicaciones cuando asumió como presidente Michel Temer luego de la destitución de Dilma Rousseff en 2016.

La discusión y elaboración del Proyecto de Ley contó con un fuerte apoyo de la comunidad científica, que tuvo representantes en dos comisiones asesoras presidenciales: una conformada en 2013, durante el primer gobierno de Piñera, y otra en 2015, durante el segundo mandato de Bachelet. Ambas sugirieron la creación del ministerio.

“Valoramos la voluntad de dos gobiernos para crear este primer gran paso necesario para ordenar la fragmentación y duplicidad de funciones [de las actuales agencias relacionadas con Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación] y la oportunidad de crear una hoja de ruta ampliamente participativa para las próximas décadas en estas cuatro áreas”, dice a SciDev.Net Fernando Valiente, académico de la Universidad de Chile y coordinador nacional del movimiento + Ciencia para Chile.

Se requiere que junto a la señal política de fortalecer la institucionalidad, haya un presupuesto acorde, que permita aumentar la inversión en CyT, que es una de las más bajas de la OCDE”.

Alexis Kalergis, Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia e integrante de la comisión presidencial de 2015.


El proyecto de ley contempla la creación de un Consejo de 15 miembros que elaborará una Estrategia Nacional de CyT+i y una Agencia de I+D, que administrará y ejecutará los programas y concursos de financiamiento de CyT.

A esto se sumará un Consejo Asesor Ministerial, cuyos ocho integrantes colaborarán en el diseño de instrumentos y propuestas de ley. 
Alexis Kalergis, director del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia, quien integró la comisión presidencial de 2015, señala como desafíos del nuevo ministerio “fortalecer la inserción de jóvenes científicos y aspectos relativos al financiamiento de la investigación y equipamiento”.

Para eso, añade, “se requiere que junto a la señal política de fortalecer la institucionalidad, haya un presupuesto acorde, que permita aumentar la inversión en CyT, que es una de las más bajas de la OCDE”.

Chile invierte 0,38 por ciento del PIB en CyT. La aspiración de distintos políticos y científicos es subirla al menos a 1 por ciento “como primera medida”, dice Valiente y “durante este gobierno”, espera Kalergis.

Otro aspecto que preocupa a la comunidad científica se relaciona con la propiedad intelectual y los beneficios económicos que generen los resultados de la investigación financiada con fondos públicos. El proyecto que crea el ministerio establece que la institución o investigador que patente y comercialice el producto de su investigación deberá restituir el 100 por ciento de los fondos públicos asignados más cinco por ciento de los ingresos que obtenga.

“Esto es un desincentivo total a la I+D, innovación y transferencia tecnológica. Más de 50 por ciento de la I+D en Chile se ejecuta desde las universidades, por lo que esto afectará  directamente al sistema de investigación universitario”, opina Valiente.

Para Kalergis “si bien esto resguarda en cierto aspecto el interés público, no promueve el desafío de innovar, emprender y transferir, por lo que puede desincentivar que el desarrollo científico alcance a la ciudadanía”.

Una forma de corregir esta situación, plantean ambos, es una Ley de Propiedad Intelectual y Transferencia Tecnológica, proyecto que actualmente se tramita en el Congreso.


Referencias

Fundación Más Ciencia para Chile
+Ciencia para Chile
Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia
Conicyt

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