04/11/17

Aumenta automedicación contra malaria en Guyana Francesa

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Recolección de muestras en hospederos de la malaria Crédito de la imagen: OPS

De un vistazo

  • Estudio comprobó uso descontrolado de artemisinina entre mineros ilegales de Guyana Francesa
  • Mayoría no completa el tratamiento convirtiéndose en portadores asintomáticos
  • Muchos están infectados con P. Vivax, cuyo tratamiento es con cloroquina y no con artemisinina

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[SÃO PAULO] La automedicación y el uso descontrolado del antipalúdico artemisinina por mineros que trabajan ilegalmente en la Guyana Francesa, territorio ultramarino francés en América Latina, puede comprometer su eficacia contra el protozoario Plasmodium falciparum, causante de la forma más agresiva de malaria.
 
Así advierte un estudio publicado en Journal of Antimicrobial Chemotherapy que evaluó los factores asociados a la automedicación y a la baja adherencia al tratamiento contra la enfermedad de 421 mineros que trabajaban en la frontera entre la Guyana Francesa y Surinam entre enero y junio de 2015.
 
La mayoría eran brasileños (93,8 por ciento) del estado del Maranhão, el más pobre del Brasil; 45,5 por ciento había contraído malaria en los últimos años y más de la mitad se había automedicado.
 
Los medicamentos fueron comprados con oro en el propio asentamiento minero u obtenidos con conocidos, siempre sin prescripción médica. El 90 por ciento de los antipalúdicos contenían derivados de artemisinina, principal medicamento usado contra casos de malaria causados por el P. falciparum.
 
Muchos interrumpieron el tratamiento apenas sintieron mejoría —sin completar los 8 a 12 días recomendados de tratamiento— convirtiéndose en portadores asintomáticos del protozoario, explica el biólogo Fabio Costa, del Laboratorio de Enfermedades Tropicales del Instituto de Biología de la Universidad Estadual de Campinas, que no participó del estudio.
 
Según las muestras de sangre tomadas a los mineros evaluados, 94 estaban infectadas con diferentes especies del Plasmodio, incluyendo el P. vivax, para el que se usa la cloroquina.
 
Una de las muestras conteniendo P. falciparum presentó señales de resistencia a la artemisinina, que también ha perdido parte de su poder antipalúdico en los países del sudeste asiático.
 
“Todo indica que la población de P. falciparum está desarrollando resistencia en la región”, señala la médica Simone Ladeia Andrade, del Laboratorio de Enfermedades Parasitarias del Instituto Oswaldo Cruz de la Fundación Oswaldo Cruz.
 
“Se requieren políticas públicas eficaces e integradas de prevención, diagnóstico y tratamiento de la malaria en las regiones de frontera entre países amazónicos porque son áreas de riesgo para el surgimiento de variedades resistentes a los antipalúdicos”, dice Costa a SciDev.Net.
 
Para el inmunólogo Claudio Marinho, del Departamento de Parasitología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de São Paulo, el escenario presentado es preocupante desde el punto de vista epidemiológico, porque la región reúne todas las condiciones necesarias para el surgimiento de variedades resistentes del Plasmodio.
 
“La falta de acceso a los servicios básicos de salud y la venta indiscriminada de antipalúdicos, sumada a la precariedad de las condiciones de vida y trabajo, están convirtiendo las áreas de minería ilegal en la región en reservorios de diseminación de la malaria”, dice a SciDev.Net.

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