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La emigración de los profesionales de la salud y una creciente privatización del gasto sanitario son los factores que debilitan hoy el sistema médico venezolano.

Estas son las conclusiones del estudio “Sistema de Salud en Venezuela ¿un paciente sin remedio?”, realizado por la economista Alejandra Carrillo Roa y publicado este mes en la revista Cadernos de Saúde Pública, Brasil.

La investigación evaluó el desempeño del sistema sanitario con base en seis criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a una revisión de estudios nacionales anteriores.   

“Cada vez hay menos médicos y profesionales de salud en el país, porque ellos emigran por la situación económica. Hay también equipos médicos e instalaciones sanitarias inoperantes. Hay pocos medicamentos y a precios que son poco accesibles”, dijo a SciDev.Net, Carrillo Roa. 

La cantidad de profesionales de la salud que salieron de Venezuela  en estos años se desconoce, pero el dato más cercano lo ofrece la Encuesta Nacional de Médicos y Estudiantes de Medicina 2017, divulgada en diciembre de ese año, que reveló que 40% de los egresados de las escuelas de medicina venezolanas durante la década pasada están en el extranjero.

Sin embargo, esta cifra no incluye al grupo de enfermeras, bioanalistas y otro personal de salud que también emigró en los años más recientes. 

Los bajos salarios de los profesionales de la salud y la escasez de los medicamentos fueron los dos factores más mencionados por los encuestados como las razones claves para emigrar. Ambas situaciones son consecuencia directa de la desaceleración del gasto público en materia de salud.

La OMS recomienda que los países inviertan, como mínimo, 6% del PIB cada año para alcanzar la meta de la salud universal.  El gasto en salud en Venezuela promedió 4,9% del PIB entre 1995 y 2014, pero en esa inversión, la fracción más amplia del desembolso no fue a la red pública de los hospitales sino a clínicas privadas.

El gasto privado en salud en Venezuela representa 63,4% del total, según el informe de las Estadísticas Sanitarias Mundiales de la OMS de 2014. Esto supone que apenas un tercio (36,6%) del dinero gastado en salud en Venezuela va al sistema de hospitales, consultorios y ambulatorios públicos.    

Buena parte de este gasto privado, específicamente 20% para 2015, estuvo destinado a las pólizas de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM) que paga el Estado a sus trabajadores y sus familiares, para que se atiendan en las clínicas privadas.

La otra fracción, en cambio, es pagada por los venezolanos bajo lo que se conoce como “gasto de bolsillo” y que representa todo desembolso que hace un paciente para obtener una atención médica.

El gasto de bolsillo abarca desde la compra de inyecciones y antibióticos que serán administrados en un hospital público, hasta quienes deben importar sus tratamientos de quimioterapia para el cáncer y pagar su atención privada. En teoría, todos estos medicamentos e insumos deberían proveerlos de forma gratuita el Estado en el sistema público, pero la escasez lleva a los pacientes a pagarlos con sus propios recursos.

Los costos asumidos por los ciudadanos son considerados por la OMS como el mecanismo más ineficiente e injusto para el financiamiento de un sistema de salud. Cuando una persona adquiere una póliza de cobertura médica, la compañía de seguros redistribuye los costos y los riesgos de las enfermedades entre los contratantes, mientras que el gasto de bolsillo recae directamente sobre el enfermo.

“Este gasto de bolsillo no es solidario y depende exclusivamente de la capacidad de pago de la persona”, afirmó Carrillo Roa, quien también es máster en Seguridad Social.

Para Luis Echezuría, epidemiólogo y profesor de salud pública en la Universidad Central de Venezuela (UCV), “los datos revelan la contradicción con lo que pregona la gestión gubernamental al decir que los recursos son para los más pobres. La verdad es que no se explica que no se le garantice a la población un servicio de salud eficiente ni oportuno, y que hace que la gente tenga que sacar cada vez más dinero de su bolsillo”, dijo a SciDev.Net.

En la medida que el Estado disminuyó su gasto público de salud, los costos asumidos por los venezolanos crecieron 65% entre 2014 y 2015, según recientes estadísticas de la OMS.

Un total de 446 dólares per cápita se gastaron en Venezuela para 2015. En ese mismo año, en Colombia solo se costearon 68 dólares per cápita; en Ecuador, 232 dólares y en Brasil, 221 dólares.
 
 
Enlace al estudio publicado en Cadrenos de Saúde Pública

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