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[LIMA] ¿América Latina está aprovechando todo el potencial de internet, no solo en áreas prioritarias del desarrollo, sino para posicionarse como líder de la economía digital? ¿Qué se requiere para potenciar las alianzas público-privadas a fin de que ambos sectores aprovechen mejor las tecnologías de información y comunicación en el ámbito social y financiero?
 
Estas son algunas de las interrogantes que unos 1.200 empresarios de diversos países de la región abordaron durante la III Cumbre Empresarial de las Américas, evento que se realizó el 12 y 13 de abril en la capital peruana, previo a la VIII Cumbre de las Américas que culminó el sábado 14.
 
Fruto de las reuniones, el denominado Diálogo Empresarial de las Américas —el mecanismo bajo el cual opera la cumbre empresarial— formuló un documento de recomendaciones, políticas y plan de acción hasta 2021 para lograr el crecimiento de la región, que fue presentado posteriormente a los presidentes y jefes de estado que asistieron a la Cumbre.
 
Muchas propuestas  tienen que ver con un acceso más inclusivo a internet, evitando las asimetrías actuales, al mismo tiempo que se aprovechan los avances tecnológicos para enfrentar problemas comunes a la región, como la lucha contra el lavado de activos y la corrupción —el gran tema de la Cumbre de Jefes de Estado—, la regulación financiera, el aumento de la seguridad de los mercados financieros, entre otros. En suma: cómo subirse al tren de las tecnologías financieras.
 
Las tecnologías financieras (o Fintech ) son todos los métodos ofrecidos por las tecnologías de información y comunicación (TIC) para lograr que los servicios financieros sean más eficientes, inteligentes y atractivos para los usuarios, mediante la adopción e incorporación de tecnologías y aplicaciones innovadoras.
 
Son útiles para los ciudadanos porque permiten su bancarización y el uso de aplicaciones que facilitan y simplifican muchas operaciones, también para las pequeñas y medianas empresas porque las pone en oportunidad de competir en forma igualitaria,  y además para los estados, porque tienen mejor control y transparencia de sus operaciones, incluyendo la tributación y el acceso eficaz a big data.
 
El tema de la tecnología financiera y la economía digital es de especial relevancia si se tiene en cuenta que sólo cinco países —Argentina, Brasil, Colombia, Chile y México— concentran 90 por ciento de la tecnología financiera de la región, según reveló el vicepresidente de Banca Corporativa e Inversión del Citi de Estados Unidos, Jay Collins. 
 
Pero según Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), sólo México, Argentina y Brasil están entre los 24 países más preparados para la adopción y crecimiento de esta tecnología. La funcionaria fue muy clara al precisar que a la región le falta un largo trecho por recorrer para vencer su acceso insuficiente a las tecnologías financieras. Algunos datos dados durante las reuniones así lo revelan: los pagos electrónicos llegan apenas a 20 por ciento, muy por debajo de la meta de 60 por ciento.  La bancarización también es precaria: no llega a 50 por ciento cuando en otras regiones supera 70 por ciento.
 
Para Bárcena, el acceso financiero ya forma parte de los derechos humanos, aunque reconoció que la falta de conectividad que enfrentan grandes áreas de la región conspira contra dicho acceso pues constituye “la base tecnológica para digitalizar los recursos financieros”.
 
Fue el nuevo presidente del Perú, Martín Vizcarra, quien abordó directamente el tema de la asimetría digital durante la inauguración de la cumbre cuando dijo que para darle a América las respuestas que demanda su sociedad se requiere cerrar la “gran brecha de infraestructuras físicas y digitales”, sin lo cual el proceso de globalización no podrá profundizarse en la región.
 
“No podemos integrarnos si no logramos alcanzar un nivel de conectividad lo suficientemente eficiente para garantizar el acceso a internet y a todas las plataformas disponibles a fin de entrar a nuevos mercados, entablar negociaciones y hacer pagos electrónicos”, precisó.
 
El reto está planteado. Se estima que para 2025, la economía digital representará 25 por ciento del PBI mundial y si América Latina quiere tener parte de la torta, deberá hacer un esfuerzo enorme, público y privado, para superar su actual desigualdad digital.
 
El informe más reciente de la Unión Internacional de Comunicaciones (2015) confirmó las profundas brechas que atraviesan la región y que conllevan a que incluso dentro de un mismo país el acceso sea diferente, según se trate de sectores urbanos o rurales, hombres y mujeres, estratos socio económicos y tipos de empresas (pequeñas, medianas o grandes). 
 
Las ponencias escuchadas en la Cumbre Empresarial permiten suponer que nada se ha modificado en esa situación en los dos últimos años. ¿Cambiará la situación a partir de ahora?