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[SANTIAGO]  Eventos meteorológicos, uso de la tierra, actividad oceánica o efectos del cambio climático son algunas de las áreas que  Brasil, Chile y Colombia podrán monitorear en profundidad y casi en tiempo real gracias a un convenio que les dará acceso expedito a información capturada por los satélites del programa Copernicus, una iniciativa conjunta de la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea.

Con la firma de dos acuerdos de cooperación en Sao Paulo, Brasil, este mes, los tres países sudamericanos quedaron aptos para alojar en servidores ubicados en sus territorios los datos de acceso abierto y gratuito que recogen los 30 satélites Sentinel del programa, y tendrán disponible su  banco de datos e imágenes, que data de 2014.

Stéphane Ourevitch, supervisor de la Oficina de Apoyo de Copernicus, explicó a SciDev.Net que estos tres países “fueron los más proactivos en la búsqueda de acuerdos de cooperación con la Unión Europea en relación a Copenicus”, lo que posibilitó los acuerdos.
 
Los satélites entregan información en seis áreas: manejo del suelo, ambientes marinos, atmósfera, respuesta a emergencias, seguridad y cambio climático. Esto permite generar aplicaciones científicas, productivas, comerciales y de política pública, como gestionar y mitigar desastres naturales, administrar fenómenos migratorios, monitorear epidemias o establecer políticas de seguridad y de fronteras, entre otras.

El acuerdo fue firmado en nombre de la Comisión Europea por Philippe Brunet, director para Política Espacial, Copernicus y Defensa, mientras que por los países sudamericanos lo hicieron los líderes del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicación de Brasil, de la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile y del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), de Colombia.

[Los tres países] fueron los más proactivos en la búsqueda de acuerdos de cooperación con la Unión Europea en relación a Copenicus”.

Stéphane Ourevitch, Oficina de Apoyo de Copernicus
En Brasil, los datos serán procesados en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), en Colombia lo hará el IDEAM  y en Chile la Universidad de Chile.

“Esto implica implementar un sistema de distribución de los datos de Copernicus, lo que incluye alojar la información que recogen los satélites en bases de datos del país para que puedan ser descargados por quienes los requieran abierta y gratuitamente”, explica a SciDev.Net Florencio Utreras, coordinador del proyecto en la Universidad de Chile y profesor de su Facultad de Ingeniería.

El especialista añade que esto facilitará que instituciones estatales, académicas y privadas accedan a la información satelital de forma mucho más eficiente y veloz que hoy, en que deben descargarse desde servidores en Europa.

“La velocidad de descarga podría ser sobre 10 veces más rápida, con el consiguiente ahorro de tiempo y de recursos de telecomunicaciones”, destaca Utreras.

Por su parte, los tres países darán acceso a datos de sus propias redes de sensores e instrumentos de observación terrestre, oceánica y atmosférica,  lo que permitirá avanzar en el desarrollo de productos conjuntos entre instituciones de los países en convenio. Chile recurrió a datos de Copernicus para estimar las emisiones de CO2 durante los devastadores incendios forestales que afectaron al país en 2017 y tras el terremoto magnitud 8,4 que afectó en 2015 a la Región de Coquimbo.

“Los satélites Sentinel permiten hacer comparaciones de las deformaciones de la Tierra pre y post terremoto en toda el área afectada y evaluar remotamente sus daños o consecuencias sin ir al terreno,  lo que permite a las autoridades intervenir mucho más rápido en situaciones de catástrofe”, dice Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de Chile.

La mayor frecuencia con que los satélites de Copenicus entregan imágenes de un mismo punto es otra de sus ventajas.

Ricardo Galvão, director del INPE, dijo a Agência Brasil que esto permitirá seguir más directamente la deforestación de la Amazonia o el Cerrado, a diferencia del intervalo de 10 días que toman  los satélites brasileños, lapso que es aprovechado por los que realizan talas ilegales.

Brunet destacó que la asociación con los países latinoamericanos es parte de un plan de expansión del programa Copernicus, que también se ampliará a países asiáticos, como la India.

Ourevitch reconoció que “otros países latinoamericanos han expresado interés en sumarse como países socios de Copernicus y hay negociaciones en curso, pero aún es pronto para nombrarlos”.

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