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[LA PAZ] La combinación de ciencia y habilidades ancestrales en Bolivia está permitiendo elaborar dispositivos únicos y apropiados para rehabilitar a niños que nacen con defectos congénitos cardíacos de alto riesgo, debido a la altura.
 
Un artículo publicado en JAMA Network este mes describe cómo, combinando conocimientos en medicina y biomedicina con las habilidades de los tejedores andinos, se elaboran materiales ideales, por su elasticidad y “memoria “estructural, para colocarse con un catéter a través de la piel en el corazón, donde se expande a su forma original para tapar hasta el defecto estructural más grande.
 
Los dispositivos, elaborados con nitinol, una aleación desarrollada por la NASA, duran toda la vida. Su facilidad para desplegarse minimiza el tiempo de los procedimientos, así como la exposición de los niños a la radiación de imágenes.
 
Alexandra Heat, autora del artículo y Directora del Centro Cardiológico Kardiozentrum de La Paz explica a SciDev.Net que el dispositivo permite cerrar perforaciones auriculares clínicamente significativas que evitan que la sangre fluya normalmente al corazón. También permite cubrir “el ductus arterioso permeable en niños y adultos”, un defecto que comunica innecesariamente la arteria aorta con la pulmonar.
 
Afirma que en el mundo, uno de cada cien niños nace con problemas congénitos del corazón; en lugares de altura, por la falta de oxígeno y la malnutrición, el porcentaje llega al 2,5 por ciento.
 
El dispositivo se hace con un solo hilo largo, a diferencia de lo que sucede con otros, que tienen puntos de soldadura de metal que con el tiempo se pueden soltar. “Usar un solo hilo es posible por las habilidades de tejido que tenemos en Bolivia”, explica Heat.
 
El diseño del tejido se basa en un símbolo ancestral de la cultura andina: la “chakana” o cruz andina, visible en gran parte de textiles y artesanía boliviana, que representa simbólicamente la simetría pura de un universo sin principio, fin, centro o dirección. Este patrón se repite hasta 120 veces por dispositivo, utilizando un molde circular, con estructuras cilíndricas dispuestas para que el tamaño y el diseño sean fijos.
 
Tejedoras y tejedores de origen aymara se capacitan para elaborarlo y siguen protocolos de calidad para evitar contaminantes, como el polvo o el látex de los guantes, y garantizar su funcionamiento de por vida. La mayoría de dispositivos se tejen en tres horas aproximadamente y los más grandes hasta en día y medio.
 
Luego el dispositivo es tratado física y químicamente, con calor y con sales, para que al pasar el catéter, que es muy delgado, llegue al corazón y adopte otra vez la forma del diseño y se adapte al defecto del corazón. Su uso está indicado a partir de los 5 años de edad.
 
“Aún no se conoce una máquina capaz de crear esas complejas microestructuras. Solo manos entrenadas por varias generaciones tienen esta habilidad especial para el tejido. Estamos muy orgullosos de que en La Paz esté una de las seis fábricas del mundo”, señala Heat.
 
Las otras fábricas se encuentran en Estados Unidos, Suiza y China, donde también se elaboran manualmente, sin embargo ésta es la única fábrica que trabaja con población indígena y que utiliza un diseño ancestral complejo elaborado con un solo hilo.
 
Aproximadamente 300 personas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz utilizan el dispositivo, a través del servicio privado de salud. Se está coordinando para que también el sistema público de salud de Bolivia lo implemente.
 
William De La Barra, cardiólogo pediatra y administrador de la Caja Nacional de Salud de La Paz, explica a SciDev.Net que el uso del dispositivo en el sistema público de salud se ve limitado, no por falta de recursos económicos, sino de profesionales capacitados para utilizarlo.

 “Un buen proyecto sería dar entrenamiento en el exterior a profesionales bolivianos en el uso y manipulación de este tipo de dispositivo”, dijo.
 
Enlace al resumen del artículo en JAMA Network
 
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