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[RIO DE JANEIRO] Muchos gobiernos están creando áreas de conservación para alcanzar los objetivos globales a los que se han comprometido, mientras que posponen o no toman acciones para detener el declive de la biodiversidad dentro de ellas. Esto, en el caso de las áreas de protección marina conlleva a concentrarlas en lugares de los océanos con pocos conflictos y con una necesidad menor de protección inmediata.

Así lo señala un grupo de 27 científicos brasileños en un documento que se publicará en octubre en la revista Marine Policy. En él analizan la creación, en marzo de este año, de dos unidades de conservación en la Isla de Trinidad y en el Archipiélago de San Pedro y San Pablo, situados en la parte central del Atlántico Sur, al noreste de Brasil.

1. Vista aérea de las Islas Trinidad
Vista aérea del Archipiélago de San Pedro y San Pablo.
Cortesía de Rede Sisbiota para SciDev.Net.

Tomando como ejemplo ese caso, los científicos critican la tendencia de los países de salvaguardar expansiones remotas solo para satisfacer las metas de Aichi, que recomiendan a los gobiernos proteger el 10 por ciento de sus áreas marinas y el 17 por ciento de las terrestres para 2020. Brasil es uno de los firmantes de esas metas.

La denuncia es importante porque se suma a otros estudios [1] que afirman que pese al aumento exponencial de las áreas marinas protegidas en todo el mundo en los últimos 10 años, la mayoría no cumple el objetivo de conservar la biodiversidad marina.

La prioridad para la protección deben ser las zonas costeras, amenazadas principalmente por los efectos de la pesca. Las especies no consiguen reproducirse ni  reponer poblaciones futuras en la misma proporción de su extracción”.

Vinícius Giglio, Universidad Federal Fluminense


Con la creación de las unidades, que abarcan un radio de 920 mil kilómetros cuadrados, Brasil aumentará su cobertura de protección ambiental marina del 1,5 al 25 por ciento, pero según los científicos muchos de los ecosistemas costeros de ambas unidades seguirán desprotegidos.

Afirman que para salvaguardarlos y preservar la biodiversidad que rodea a las islas se requiere prohibir la pesca recreativa y fiscalizar las actividades pesqueras industriales, que ocurren de modo intenso en la región, no solo por barcos brasileños sino de otros países, lo que además de ser ilegal pone en riesgo las reservas pesqueras y especies ya amenazadas de extinción como los tiburones.

2. Archipiélago de San Pedro y San Pablo
Archipiélago de San Pedro y San Pablo.
Cortesía de ICMBio para SciDev.Net.

"La prioridad para la protección deben ser las zonas costeras, amenazadas principalmente por los efectos de la pesca. Las especies no consiguen reproducirse ni  reponer poblaciones futuras en la misma proporción de su extracción", alerta a SciDev.Net Vinícius Giglio, biólogo de la Universidad Federal Fluminense y uno de los firmantes del artículo.

Otro temor de los investigadores es la minería submarina. Según ellos, existen procesos de minería autorizados por el Departamento Nacional de Producción Mineral para la extracción de diversos sedimentos marinos para uso industrial, construcción civil y producción de fertilizantes. 

4. Sparisoma rocha by hudson pinheiro.jpg
Sparisoma rocha o pez loro, una de las especies que habitan en las áreas de conservación creadas.
Cortesía de Hudson Pinheiro para SciDev.Net.

Por ejemplo, en la isla de Trinidad, el órgano concedió dos permisos de explotación de los bancos de rodolito y arrecifes de corales para extraer materias primas para la fabricación de fertilizantes usados en plantaciones de caña de azúcar, apuntan los investigadores en uno de sus diagnósticos Las dos unidades de conservación fueron creadas por Ministerio de Medio Ambiente después de un proceso de consulta pública entre noviembre (2017) y marzo (2018), con participación de todas las partes interesadas. La evaluación técnica fue realizada por científicos, que hicieron dos diagnósticos: uno para la isla de Trinidad y otro para el Archipiélago de San Pedro y San Pablo.  

5. Arrecifes Trinidad
Los arrecifes poco profundos de las Islas Trinidad y del Archipiélago de San Pedro y San Pablo albergan una gran biodiversidad marina.
Cortesía de Rede Sisbiota para SciDev.Net.

Contrariamente a esos diagnósticos, el Ministerio cambió las reservas de Refugio de Vida Silvestre —categoría de protección integral— a  Área de Protección Ambiental (APA), categoría de preservación menos restrictiva, que según los científicos también ha dejado sin protección a los arrecifes poco profundos —formaciones creadas por acción de los corales en lugares cercanos a las playas— y que albergan el 25 por ciento de las especies marinas.

“Crear un APA gigante en medio del Atlántico es una jugada política para cumplir una meta sin preocuparse por los lugares que realmente necesitan ser conservados. No es que esas áreas oceánicas no tengan que estar protegidas, pero tenemos que priorizar las líneas costeras”, subraya Giglio.

6. Mantarraya.jpg
Muchas especies que habitan en las unidades de conservación recién creadas están amenazadas o en riesgo de extinción.
Cortesía de Rede Sisbiota para SciDev.Net.

Consultada por SciDev.Net, la directora del Departamento de Conservación de Ecosistemas del Ministerio de Medio Ambiente, Ana Paula Prates, señala que el rediseño hecho por el órgano tras las consultas públicas fue fruto de una negociación final con la Marina, que posee un Puesto Oceánico en la Isla de Trinidad, con aproximadamente 30 militares que realizan pesca recreativa que, según cálculos de los investigadores, asciende a 11,7 toneladas anuales.

Prates asegura que se están elaborando medidas para reducir los problemas. “En Trinidad se hará una gestión ambiental conjunta con la Marina, previendo reglas de ordenamiento pesquero y un plan de manejo de cada área. Para San Pedro y San Pablo, estamos elaborando un ordenamiento pesquero, con reglas restrictivas para la parte poco profunda del archipiélago, prohibiendo la pesca de especies del arrecife”, afirmó a SciDev.Net.

7. diversidad marina
La belleza de la biodiversidad marina del Archipiélago de San Pedro y San Pablo e Islas Trinidad es impresionante.
Cortesía de Rede Sisbiota para SciDev.Net.

La funcionaria justificó la opción por las áreas oceánicas: “El Panorama de la Conservación de los ecosistemas costeros y marinos en Brasil muestra que los ambientes costeros están protegidos y que Brasil tenía pocas áreas protegidas en mar abierto. Optamos por esta gran área para unir dos mecanismos: la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar —que da a los países costeros el derecho a una zona económica exclusiva— y la Convención de la Diversidad Biológica, que hace responsable a los países por la conservación y el uso sostenible de su biodiversidad", finaliza.

Enlace al documento suscrito por 27 científicos en Marine Policy

Referencias

[1] Soares, M.D.O., Lucas, C.C. Towards large and remote protected areas in the South Atlantic Ocean: St. Peter and St. Paul´s Archipelago and the Vitória-Trindade Seamount Chain. Marine Policy, Volume 93, Issue undefined, July 2018.