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[LIMA] Las carreras de ciencias siguen rezagadas en las preferencias de los estudiantes universitarios peruanos. Sin embargo, existen sectores del mercado laboral que tienen una demanda insatisfecha de profesionales de ciencias e ingenierías, y deben recurrir muchas veces a mano de obra de otros países.
 
Según el Primer Informe Bienal sobre las universidades peruanas dado a conocer en la primera semana de febrero por la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU), solo las ciencias de la salud ocupan un lugar preponderante (el segundo) entre las carreras elegidas por los universitarios, con 12.193 egresados en 2014 (último dato disponible). En el primer lugar, con notable diferencia, están las ciencias administrativas (con 18.400 egresados).
 
Las ciencias económicas y contables y el derecho y las ciencias jurídicas son las otras carreras preferidas, con 12.094 y 9.812, respectivamente. En el lado opuesto, figuran la educación tecnológica, con 21 estudiantes; ingeniería informática, con solo 63, y matemáticas y estadística, con 238.

“El Estado no ha creado suficientes mecanismos para facilitar el financiamiento de las actividades de investigación, desarrollo e innovación”.

Manuel Mejía, decano de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica.

Pero de acuerdo con la Encuesta de Demanda Ocupacional que anualmente realiza del Ministerio de Trabajo, las profesiones más requeridas por la industria en las cinco principales regiones del país son las ingenierías (principalmente electrónica, eléctrica, mecánica, industrial y civil), química y profesores de temas tecnológicos, precisamente la profesión con menor cantidad de egresados.
 
“Los jóvenes requieren información de las carreras que el Perú necesita: ingenieros mecánicos, mineros, geólogos, forestales, electrónicos, veterinarios, porque muchos no saben que esas carreras existen y se inclinan por las de moda, como contador o administrador”, dice a SciDev.Net Daniel Mora, ingeniero, ex general del ejército, docente universitario y uno de los impulsores de la creación de la SUNEDU cuando fue congresista.
 
La SUNEDU se creó en enero de 2015 y es el ente encargado del licenciamiento de la educación superior en el Perú. Tuvo tanta resistencia entre los dueños de universidades y de la Asamblea Nacional de Rectores, organismo al que reemplazó, que su constitucionalidad tuvo que ser ratificada un año después por el Tribunal Constitucional.
 
Especialistas advierten desde hace años sobre la escasez de profesionales en áreas científicas que son clave para el desarrollo del país como exploración minera y geología, lo que obliga a contratar profesionales de países desarrollados.
 
En el Perú existen 142 universidades, que imparten 225 carreras, pero según la SUNEDU solo el 30 por ciento cuenta con mercado laboral. En tanto, carreras de punta, como ingeniería genética, no se enseñan en ninguna. Del total de universidades peruanas, sólo 30 han recibido el licenciamiento de la SUNEDU para operar, porque reúnen los requisitos básicos de calidad. Todas las demás se encuentran aún en proceso de aprobación y no pueden otorgar títulos a nombre de la nación.
 
De otro lado, solo dos figuran entre los cien primeros lugares de las universidades latinoamericanas: la Pontifica Universidad Católica y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
 
Mora afirma que en el país “se deja de lado la preparación de profesionales que exploten las ventajas y habilidades competitivas y comparativas” locales, y en cambio se da preeminencia a carreras que tienen saturación de egresados. “Tenemos más de 90.000 abogados de los cuales casi 38 por ciento trabaja de taxistas”, precisa. Similar opinión tiene el físico Walter Estrada, vicerrector de investigación de la Universidad Nacional de Ingeniería. “Todo viene desde la formación escolar. Muchos chicos eligen sus careras por influencia de los padres, de amigos, comienzan a indagar las carreras con más demanda y muchos descubren tarde qué es lo que realmente quieren”, dice a SciDev.Net.
 
“A eso se suma que las carreras científicas —a excepción de las ingenierías— no tienen mucho prestigio en el país. No se valora al científico y por tanto no los motiva, salvo que tengan una vocación muy fuerte. No hay figuras modelo de científicos que los atraigan. Por otra parte, la mayoría de empresas no toman en cuenta estas carreras, prefieren el perfil técnico o administrativo. No hay innovación y por lo tanto hay escasa demanda”, añade.
 
También Miguel Mejía, decano de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica (PUCP), cree que la enseñanza desde la educación primaria influye mucho en las preferencias de los jóvenes. “Debemos preguntarnos si es suficiente la cantidad de horas dedicadas a la enseñanza de las ciencias (en los colegios) y por supuesto sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje empleados”, sostiene.
 
Refiere que las empresas medianas y pequeñas —que representan 45 por ciento de la industria nacional— no priorizan la innovación tecnológica porque no tienen acceso a recursos financieros.
 
“Las universidades, que son los espacios para realizar investigación básica y aplicada, tampoco cuentan con suficientes investigadores. Además, el Estado no ha creado suficientes mecanismos para facilitar el financiamiento de las actividades de investigación, desarrollo e innovación”, expresa.
 
Según Mora, el estado es el único que puede desarrollar ciertas líneas de investigación que no estén encaminadas al lucro sino al desarrollo del país. “Debe tener un rol rector y no dejar al libre albedrío las carreras que debe dar la universidad pública”, dice.
 
Estrada cree que las universidades públicas deben posicionar a sus estudiantes en los centros laborales, para que conozcan su perfil y grado de preparación, y añade que la mayor fuerza de la universidad pública debe estar en los posgrados de las carreras que fomentan.
 
Subraya que en el caso peruano, “los posgrados de las universidades privadas van más por el lado de administración y negocios, y muchas veces sin la debida calidad. La universidad pública tiene que crear posgrados fuertes en línea con sus especialidades”, señala.

Enlace al Informe Bienal sobre las universidades peruanas