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En el universo de los 6.000 científicos cuyos trabajos han sido más citados, solo 0,53 por ciento (32) son latinoamericanos, según consigna el ranking publicado por Clarivate Analytics construido a partir de datos de más de 33.000 revistas entre 2006 a 2016 y en 21 campos de las ciencias naturales y sociales.

En la quinta edición de esta lista, los investigadores con alta tasa de citación representan a unos 60 países, pero más de 80 por ciento de ellos vienen de solo de 10 países, y 70 por ciento están concentrados en cinco: EEUU, Reino Unido, China, Alemania y Australia.

En este top 5, EEUU se ubica con 43 por ciento del total, inalcanzable y seguido por el Reino Unido con 9 por ciento (546 científicos), y China, con 8 por ciento (482).

 

En términos regionales, América Latina también está subrepresentada, pero tiene el doble de científicos que los provenientes de países africanos (0,2 por ciento). De esa región hay solo 13 científicos: Sudáfrica (9), Egipto (2), Kenia y Nigeria (1 cada uno).

Entre los 32 científicos latinoamericanos incluidos, Brasil se ubica primero con 15 representantes, seguido por México (8), Argentina (3), Chile (3), Colombia (2) y Panamá (1).

A nivel institucional
La mínima participación latinoamericana se hace más evidente aún al considerar que solo la Universidad de Harvard (EEUU), la primera en la lista de instituciones, tiene más 186 investigadores listados (3 por ciento del total).

En la región, la brasileña Universidad Federal de São Paulo (USP) es la institución más citada de América Latina, con cuatro científicos. El geólogo Paulo Eduardo Artaxo, uno de los investigadores de esa institución, fue listado por tercera vez este año.

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El Dr. Paulo Eduardo Artaxo Netto.
Crédito: Marcos Santos / Escola de Engenharia de Lorena.

“Tenemos científicos con fuerte relevancia internacional, pero falta apoyo de nuestros gobiernos en el reconocimiento de la ciencia como una herramienta de crecimiento sostenible”, dijo a SciDev.Net Artaxo, que estudia los cambios climáticos globales, especialmente en el bosque amazónico.

“La pequeña participación de latinoamericanos y brasileños revela que nuestra ciencia necesita alcanzar un nivel mayor de internacionalización”, agregó.

Resiliencia y unión
La bióloga argentina Sandra Díaz, de la Universidad Nacional de Córdoba, también citada en el ranking y que estudia la biodiversidad y la ecología terrestres, cree que la lista es una oportunidad de reflexión.

“El hecho de que haya latinoamericanos en la lista es de alguna manera una prueba de la enorme resiliencia de las comunidades científicas latinoamericanas que, a pesar de las restricciones y adversidades sufridas por tanto tiempo, siguen luchando día a día por trabajar, por ser mejores y producir avances de primer nivel internacional”, dijo a SciDev.Net la investigadora, que es una de las ocho mujeres latinas en la lista.

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La Dra. Sandra Díaz.
Crédito: IPBES / tomada de CONICET.

Destaque en la agricultura
Al analizar por área de conocimiento, los investigadores de América Latina tienen un tímido destaque en el campo de las ciencias agrícolas. Cerca de 5 por ciento de los científicos del mundo de este campo incluidos en el ranking —ocho— son de la región.

Para el investigador mexicano Julio Huerta-Espino, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), citado en la lista 2018 y también en 2017, la expresividad latinoamericana en el área se debe a la menor cantidad de publicaciones sobre el tema.

“En esta área tenemos más oportunidad de publicar y también más experiencia”, declaró a SciDev.Net. Huerta-Espino, quien lleva a cabo el mejoramiento de trigo por medio de la clonación de genes para incorporar resistencia a las royas y otras enfermedades.

Para Huerta-Espino, “los científicos de las diferentes disciplinas deben hacer un mayor esfuerzo y publicar sus resultados en revistas de alto impacto. Es la única manera de conseguir más expresividad internacional”.
Maneras de cambiar
El neurocientífico brasileño Stevens Rehen, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ) y del Instituto D’Or de Pesquisa, que no fue incluido en la lista, cree que para traspasar las barreras y publicar en estas revistas es necesario un esfuerzo para atraer a más científicos de países desarrollados para compartir conocimientos en América Latina.

“Es más difícil para investigadores de países en desarrollo publicar en revistas de gran visibilidad”, opinó Rehen, que tiene artículos en Science. “Pero la diferencia de idioma y la menor inversión no son suficientes para explicar la disparidad. Necesitamos internalizar la ciencia internacional, como sucede comúnmente en países con mayor cantidad de citaciones y con más diversidad de nacionalidades en la comunidad científica”.

Además, Rehen defiende un cambio en los procesos de publicación, adoptando estrategias como el pre-print, en que los artículos son publicados sin revisión por pares y de modo abierto antes de aparecer en una revista de impacto. “Necesitamos de una completa reformulación en la manera de publicar”, alertó. “Los pre-prints pueden aumentar la visibilidad acerca del conocimiento generado en los centros periféricos”.