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Incluir en la moratoria de la soja a la ecorregión del Cerrado de Brasil, a partir del año 2020, ayudaría a evitar la pérdida de 3,6 millones de hectáreas de vegetación en las próximas tres décadas, según un equipo internacional de investigadores.
 
La moratoria de la soja, por tiempo indefinido, es un acuerdo firmado en 2006 por representantes de la sociedad civil, sectores agroindustriales y el gobierno brasileño para no seguir convirtiendo las tierras de vegetación nativa de la selva amazónica a la producción agrícola de soja.
 
Aunque la estrategia ha ayudado a disminuir las tasas de deforestación en la Amazonía, ha trasladado el problema al Cerrado, donde la conversión de vegetación nativa a cultivos de granos ha aumentado tremendamente en años recientes: entre 2000 y 2014, el cultivo de soja creció 253 por ciento, según un estudio publicado en Science Advances.
 
El Cerrado, conocido mundialmente como la sabana brasileña, es una zona crítica de biodiversidad, que almacena 13,7 mil millones de toneladas métricas de carbono. La región también alberga algunas de las cuencas fluviales más grandes del país.
 
Según el estudio, la conversión de su vegetación a cultivos de soja podría llevar a la pérdida de su biodiversidad y comprometer la calidad del agua debido a la erosión, salinización y contaminación del suelo. Asímismo, más de 4.800 plantas endémicas y especies de vertebrados del Cerrado podrían extinguirse en las próximas décadas, subrayan los investigadores.

Chap._Veadeiros
El Cerrado, o sabana brasileña, es una zona esencial de biodiversidad que está siendo amenazada por el monocultivo de soja.
Crèdito: Eliane de Castro / Wikimedia. Con licencia Creative Commons CC BY-SA 4.0.
 
Casi el 70 por ciento de la producción de soja de Brasil se exporta a diferentes países. Aproximadamente la mitad de la soja (48 por ciento) se produce en el Cerrado, de acuerdo con datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas.
 
Según los investigadores, la producción del cultivo continuará aumentando en las próximas décadas. “Nuestras proyecciones sugieren que el área con soja se expandirá en 12,4 millones de hectáreas entre 2021 y 2050 en Brasil”, señala a SciDev.Net Aline Cristina Soterroni, matemática brasileña del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados de Laxenburg, Austria, y autora principal de la investigación.
 
“Estimamos que el 87 por ciento de esta expansión —aproximadamente 10,8 millones de hectáreas— ocurrirá en el Cerrado, principalmente en el área de Matopiba”, recalca.
 
Esa región ha experimentado el mayor crecimiento de cultivos de soja del Cerrado. Cubre un área de 9,3 millones de hectáreas que incluye partes de los estados de Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahia. Además, alberga algunos de los últimos fragmentos de vegetación nativa de ese ecosistema, detalla el estudio.
 
“La moratoria a la soja evitaría que áreas aún no perturbadas del Cerrado sean transformadas en ese cultivo”, añade Soterroni. Y alerta que si no se hace nada, en una década se perderá un área del Cerrado comparable a la mitad de Bélgica.

“Nuestras proyecciones sugieren que el área con soja se expandirá en 12,4 millones de hectáreas entre 2021 y 2050 en Brasil…Estimamos que el 87 por ciento de esta expansión —aproximadamente 10,8 millones de hectáreas— ocurrirá en el Cerrado…”

Aline Cristina Soterroni – Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados, Laxenburg, Austria.

 
Para llegar a ese estimado, su equipo usó un modelo diseñado especialmente para representar la competencia por el uso de tierra en Brasil entre sectores como la ganadería y la agricultura.
 
Esta herramienta informática ayudó a modelar los cambios en el uso de la tierra en Brasil entre 2000 y 2050, tomando en cuenta políticas públicas como el Código Forestal de 2012 o acuerdos sectoriales como la moratoria a la soja en el Amazonas.
 
Los investigadores alimentaron el modelo con datos oficiales de producción agrícola de soja y deforestación entre 2000 y 2015, y luego evaluaron el impacto de la moratoria de soja en el Cerrado, comparando las proyecciones hechas para las proximas tres decadas.
 
Al hacerlo, los investigadores encontraron que extender de manera permanente la moratoria al Cerrado, a partir del año 2020, ayudaría a evitar la conversión de 3,6 millones de hectáreas de vegetación nativa en cultivos hasta 2050.
 
“Si la moratoria se implementara de forma indefinida a partir de 2025, el Cerrado perdería [a partir de este año y hasta entonces] un promedio de 140.000 hectáreas anuales”, afirma Fernando Manuel Ramos, ingeniero mecánico aeronáutico del Instituto Nacional de Investigación Espacial de São José dos Campos, uno de los coautores del estudio. La importancia del Cerrado y la urgencia de preservar su vegetación nativa, biodiversidad y servicios ecosistémicos han recibido una creciente atención en los últimos años. Y es que, a diferencia del Amazonas, donde casi la mitad de su entorno tiene algún tipo de protección, en el Cerrado solo el 13 por ciento está protegido.
 
Además, mientras el Código Forestal establece la conservación del 80 por ciento de la vegetación en las tierras privadas del Amazonas, en el Cerrado es del 20 por ciento.
 
“Si las variables que alimentan al modelo se comportan como se espera, los números respecto del tamaño del área que no se convertirá si la moratoria de la soja se extiende al Cerrado son alentadores”, corrobora a SciDev.Net Griselda Duringan, ingeniera forestal del Laboratorio de Ecología e Hidrología del Instituto Forestal de São Paulo, quien no participó del estudio.
 
“Estaría muy feliz si logramos conseguir cero deforestación en el Cerrado, pero desafortunadamente los modelos matemáticos no pueden incorporar el pensamiento de los terratenientes. Por eso temo que en el mundo real no baste simplemente con la moratoria a la soja, que podría ser acordada por un cierto grupo de grandes empresas pero no por todos los propietarios”, agrega.
 
Explica que la deforestación en el Cerrado solo cesará cuando se prohíba completamente la deforestación o cuando los terratenientes comprendan que no es una práctica económicamente ventajosa. Una forma de lograrlo, señala, sería que todos los propietarios de tierras que tienen excedentes de vegetación nativa y protegen manantiales, senderos y el agua fueran compensados financieramente por esas prácticas. “Así, la deforestación dejaría de ser beneficiosa”, remarca.
 
Para Soterroni, cuando la gobernabilidad es débil en términos de cumplimiento de las leyes ambientales, “acuerdos como el de moratoria a la soja se vuelven relevantes y urgentes para evitar la pérdida de vegetación nativa, garantizar el mantenimiento de los servicios del ecosistema y, en el caso del Cerrado, evitar la desaparición de muchas especies en peligro de extinción”.

El estudio publicado en Science Advances fue apoyado por FAPESP, donante de SciDev.Net

Enlace al estudio completo en Science Advances