26/10/20

Argentina aprobó trigo transgénico resistente a sequías

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El trigo fue probado –y sigue estando– en situaciones controladas para ver su desempeño ante distintos grados de sequías. Crédito de la imagen: Cortesía del Ministerio de Ciencia de Argentina.

De un vistazo

  • Trigo HB4 tiene un gen de girasol y es resistente al glufosinato de amonio
  • Su productividad en ensayos fue 20 por ciento superior en promedio a trigo convencional
  • Pero su comercialización sólo se permitirá si Brasil también lo aprueba

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Argentina aprobó su primer trigo transgénico, que contiene un gen del girasol para hacerlo más resistente a las sequías, pero su comercialización dependerá de la aprobación de Brasil, país que compra casi el 50 por ciento de la producción local, y es su principal socio del Mercosur.
 
Diversos sectores productivos y empresariales han mostrado su preocupación porque los países importadores podrían negarse a comprar el trigo modificado genéticamente, perjudicando el comercio del cereal. Por ello, la autorización de Brasil será decisiva para asegurar el mercado internacional.
 
No es la primera vez que Argentina deja la decisión final de un producto genéticamente modificado en manos de otro gobierno: lo mismo sucede con una variedad de soja contra la sequía, desarrollada por el mismo equipo del trigo transgénico, que está desde hace cinco años pendiente de aprobación por parte del gobierno de la China.
 
En el caso del trigo, las fuentes consultadas por SciDev.Net desconocen en qué plazo y qué decidirán los funcionarios brasileños, pero esperan que sea antes de la campaña de 2021.
 
Sin embargo, según anunció Bioceres, la empresa privada que lo desarrolló, está en trámite la aprobación de su exportación a Estados Unidos, Uruguay, Paraguay y Bolivia. “La Compañía también se encuentra preparando presentaciones para Australia y Rusia, así como en otros países de Asia y África”, se informó durante el lanzamiento virtual de la variedad.
 

Raquel Chan es la investigadora del Conicet cuyo grupo de la Universidad del Litoral desarrolla distintas variedades transgénicas. Aquí, durante la presentación por Zoom de la aprobación.
Crédito de la imagen: Cortesía del Ministerio de Ciencia de Argentina.

La variante de trigo transgénico, denominada HB4, fue producida por una alianza entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y Bioceres, tras más de 15 años de pruebas.
 
“Buscamos aislar genes regulatorios de la sequía y probamos con el girasol, que es bastante resistente, hasta que los encontramos tras muchas pruebas hechas primero en otras plantas (del género Arabidopsis)”, dijo a SciDev.Net Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (Conicet/Universidad del Litoral) y líder del grupo que desarrolló el trigo modificado.
 
Como parte de las pruebas se encontró que el nuevo trigo tenía un 20 por ciento más de productividad promedio comparado con el trigo convencional, con una oscilación entre 90 y 1 por ciento, según la zona y otros factores climáticos aleatorios. También es resistente al herbicida glufosinato de amonio.
 
Por su parte, el ministro de ciencia argentino, Roberto Salvarezza, en diálogo telefónico con SciDev.Net señaló que tener diversas variedades “puede ser una herramienta importante” para la economía local.
 
“Apuntamos a una mayor producción en un momento en que Argentina sufre un ciclo fuerte de sequías debido al cambio climático, donde se pierden cientos de miles de toneladas de producción”, afirmó.

“Los herbicidas no son una buena cosa, pero no se inventó nada mucho mejor. Esta tecnología usa menos agua, y esto también es cuidar el ambiente”.

Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, Argentina

El trigo HB4, que aún se encuentra en confinamiento, había superado las instancias técnicas a comienzos del año pasado, pero ante la polémica suscitada, el anterior gobierno argentino no tomó la decisión de aprobarlo, algo que sí pasó ahora con la administración de Alberto Fernández, quien asumió en diciembre de 2019.
 
Pero su aprobación no está exenta de críticas de ambientalistas e investigadores en temas de ecología y de las consecuencias de los agroquímicos para la salud.
 
Un sector de la comunidad científica comenzó a juntar firmas en una carta abierta donde se pide que se deje sin efecto la aprobación. En pocas horas sumó más de 200.
 
“El glufosinato de amonio es un producto categorizado como altamente peligroso, porque entre otras cosas altera la reproducción, igual que el glifosato”, señaló Javier Souza Casadinho, coordinador regional de la Red de Acción en Plaguicidas y sus alternativas para América Latina, en diálogo telefónico con SciDev.Net.
 
Aclaró que si bien el trigo HB4 es resistente a ese herbicida, su permanencia en el ambiente puede generar diversos tipos de problemas.
 
Además, señaló que la nueva variedad puede avanzar sobre sistemas naturales y también sobre otros cultivos, como frutas. “Los transgénicos no han resuelto problemas, nunca terminaron con el hambre como se prometió, sino que más bien generaron otros”, puntualiza Souza Casadinho.

“Los herbicidas no son una buena cosa, pero no se inventó nada mucho mejor. Esta tecnología usa menos agua, y esto también es cuidar el ambiente”, se defiende Chan, quien se dedica a estas investigaciones desde la década de 1990.
 
“Y se trata de un gen de girasol, otra planta ancestral. No es un gen de rinoceronte o de sapo, que no sería problema tampoco, sino que es un gen de otra planta comestible”, agrega.
 
Argentina tiene aproximadamente 17 millones de hectáreas destinadas a la soja y alrededor de 7 millones al trigo, según información de la Bolsa de Comercio de Rosario.
 
“Siempre que hay una tecnología disruptiva se generan temores. Toda tecnología tiene sus riesgos, creemos que hay que apostar. Porque en trigo Argentina no es líder mundial y puede llegar a serlo”, concluye Salvarezza.

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