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  • Soluciones a pequeña escala, vitales para asegurar agua

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Soluciones hídricas a pequeña escala son la clave para aumentar productividad agrícola frente al cambio climático, señala David Molden.

En 2007, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), advirtió que para el año 2020 el cambio climático podría reducir a la mitad el rendimiento de los cultivos en algunos países del África.

La predicción se ha vuelto polémica e incluye a un científico del IPCC quien asegura que no es clara la información de soporte. Pero existe una preocupación creciente acerca del impacto que el aumento de la sequía tendrá sobre la producción agrícola en el África sub sahariana, donde el 95 por ciento de las tierras de cultivo son de secano y donde las tasas de pérdida de fertilidad del suelo son alarmantes.

Tan solo dos o tres semanas de sequía pueden conducir al desastre a muchos pequeños agricultores del mundo. Y con la cada vez mayor variabilidad en las precipitaciones predicha por los expertos en el cambio climático, para los agricultores se vuelve demasiado riesgoso invertir en fertilizantes, semillas o buenas prácticas de manejo de suelos.

Hay una forma segura y probada de reducir ese riesgo: si se asegura un suministro confiable de agua, los agricultores invertirán y sus rendimientos aumentarán. La evidencia muestra que un mejor manejo de agua y de suelos puede incrementar significativamente la productividad de los granos a pesar del cambio climático.

Pero ¿cómo hacerlo?

Soluciones a pequeña escala


En parte, supone el despliegue de sistemas de riego a gran escala. Pero con altos costos por hectárea y por beneficiario, los grandes sistemas son costosos y lentos en su desarrollo, y relativamente pocos agricultores se beneficiarían de una mejor producción.

Por ejemplo, escenarios como los señalados en Comprehensive Assessment of Water Management in Agriculture (disponible solo en inglés) sugieren que incluso duplicando el área bajo riego en el África sub sahariana solo ayudaría a proporcionar un diez por ciento del suministro de alimentos del continente.

Para mejorar el acceso al agua de quienes más la necesitan –los pobres del campo - necesitamos una gama más amplia de soluciones.

Una forma de empezar es mirando al sector ‘informal’ del agua, que es especialmente activo en Asia. Las personas que no han sido bien atendidas por los servicios gubernamentales de agua han tomado el asunto en sus propias manos, con frecuencia estimulando el desarrollo del sector privado de pequeña escala.

Las bombas a motor, la tecnología que más ha influido en el suministro de agua con fines agrícolas en los últimos 20 años, son tan solo un ejemplo. La gente compra un equipo de bombeo a un precio razonable, va a la fuente de agua, como aguas subterráneas, un río o drenaje, y bombea agua hacia sus campos cuando la necesita.

Las tuberías flexibles y largas son otra solución. Actualmente se encuentran en los campos de la India y también de China, donde se les llama ‘dragones blancos’. Permiten a la gente encauzar el agua desde distancias relativamente alejadas de la fuente y usarla en sus campos o venderla.

Mientras las bombas y las tuberías requieren inversión, mano de obra y mantenimiento, el agua en sí misma es gratis y es escasa la necesidad de interactuar con otros en la comunidad o con el gobierno. Suena fácil.

Captación ‘espontánea’

De hecho, de este sector informal han surgido muchas otras innovaciones, incluyendo ingeniosas estructuras de captación de agua, aspersores de bajo costo y sistemas de goteo, la aplicación de arcillas como la bentonita para conservar la humedad del suelo, y el uso seguro de las aguas servidas urbanas para riego.

El almacenamiento del agua también será muy importante para enfrentar al cambio climático y a las lluvias más variables. Necesitamos tomar en cuenta una serie de opciones, desde los estanques y pequeños reservorios de agua, hasta las aguas subterráneas y la humedad del suelo.

Los seguros contra la sequía y las tecnologías poscosecha, como el almacenamiento de alimentos, son enfoques complementarios para un mejor almacenamiento del agua.

La ventaja de los enfoques individuales de pequeña escala es que pueden ser rápidamente instalados, con tiempos cortos de recuperación de pago, a un número más grande de pequeños agricultores. También pueden involucrar al sector privado y estimular la captación ‘espontánea’ en lugar de la captación dirigida por los donantes que con frecuencia es lenta y cara.

Cuellos de botella para el progreso


Pero tales innovaciones no son asumidas a la velocidad o escala necesaria en aquellas regiones donde son extremadamente necesarias, como en el África sub sahariana.

Ello se debe en gran parte a que muchos otros elementos tienen que estar funcionando. El conocimiento de la tecnología o de las prácticas agrícolas correctas es simple pero no suficiente. Muchas tecnologías hídricas no están disponibles en los mercados locales ni al alcance de los agricultores de pequeña escala.

Los insumos agrícolas como semillas y fertilizantes son, igualmente, inalcanzables. Incluso si no es así, el acceso limitado a los mercados significa que los agricultores de pequeña escala no pueden garantizar la venta de su producción adicional.

Una solución para la gestión del agua con aplicaciones en la agricultura debe tomar en cuenta una serie de factores que van más allá de la tecnología o los insumos agrícolas. El sector privado tiene un papel en el financiamiento, mantenimiento y mercadeo de la agricultura sostenible, como esquemas de microcréditos que ayuden a los agricultores a obtener lo que necesitan.

También el gobierno juega un importante papel. Las políticas y la inversión pueden ayudar al desarrollo y captación de las tecnologías de pequeña escala. Por ejemplo, la reducción de aranceles para la importación de equipos de bombeo y de otras tecnologías de riego y mejoramiento de suelos puede rebajar los costos a un nivel accesible.

Encontrar el balance

Hay un lado negativo. Aumentar el uso del agua en un lugar afectará a alguien en otra parte de la cuenca fluvial. La acción de miles de usuarios de pequeña escala se va sumando. La extracción incontrolada puede conducir al descenso de la capa freática, a la disminución de ríos y a competencias y conflictos en torno al agua.

Es relativamente fácil controlar o regular un gran sistema de riego, pero el manejo de los recursos hídricos subterráneos usados por millones de autobombas de pequeña escala es una pesadilla logística, como se puede constatar en la India.

Por lo tanto, el reto para la gobernabilidad del agua es estimular el desarrollo de soluciones asequibles así como administrar sosteniblemente el agua y la tierra. Es crucial que los formuladores de políticas planifiquen y regulen políticas correctas para un manejo sostenible del agua.

La buena noticia es que cualquier acción que se tome hoy con el fin de mejorar la seguridad hídrica para la producción de alimentos ayudará, en última instancia, a hacer frente al cambio climático.

David Molden es director general adjunto de investigación del Instituto Internacional de Manejo del Agua en Colombo, Sri Lanka

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