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Se requieren nuevos enfoques para otra Revolución Verde

Crédito de la imagen: Flickr/Oxfam GB Asia

De un vistazo

  • Las propuestas para una ‘segunda Revolución Verde’ enfrentan grandes restricciones

  • El Sistema de Intensificación del Arroz (SIA) es una via para conseguir más con menos

  • En Bihar, India, el área con SIA se ha incrementado 10.000 veces en cinco años

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Agricultura del siglo XXI requiere avances como Sistema de Intensificación del Arroz, dice Norman Uphoff.
 
Según el principio de rendimientos decrecientes, continuar produciendo algo de la misma forma, con los mismos insumos y tecnología, por lo general se vuelve menos productivo con el paso del tiempo. Esto parece aplicarse a la agricultura de la ‘Revolución Verde’, debido a que las mejoras en los rendimientos se han ralentizado en las décadas recientes, y los precios reales de los alimentos básicos ya no disminuyen al ritmo que lo hicieron en sus tres primeras décadas. Puede que los rendimientos decrecientes no sean un principio universal, pero los agrónomos deberían tomarlo muy en serio.
 
Aunque se habla de otra Revolución Verde, el enfoque que se viene proponiendo básicamente es más de lo mismo. Esta estrategia tecnológica para aumentar la producción se está ejecutando, sin embargo, con grandes limitaciones económicas y ambientales. Los costos de los insumos derivados de los combustibles fósiles siguen aumentando, mientras que el deterioro de la salud del suelo y la degradación de la calidad del agua constituyen preocupaciones crecientes.
 
Cambio de paradigma
 
Afortunadamente, existen opciones agroecológicas disponibles, como la conservación agrícola y el Sistema de Intensificación del Arroz (SIA), que difieren de los sistemas de producción de alta tecnología e insumo-dependientes.
 
Los sistemas de manejo agroecológico aprovechan el potencial para lograr cultivos más productivos y robustos a partir de los genomas existentes de las plantas y de sus asociaciones intrincadas y simbióticas con otros organismos, especialmente microorganismos, en lo que ahora se entiende mejor como microbioma planta-suelo [1].
 
Un cambio de paradigma —de entender a los organismos no relacionados con los cultivos como son en su gran mayoría las plagas o patógenos y tratar a las plantas como máquinas de carbono, hasta entender las redes y conexiones de las relaciones simbióticas— nos puede ayudar a ‘rebiologizar’ la agricultura y adoptar métodos alternativos que se adapten mejor a los retos actuales y a los previsibles.
 
Más por menos
 
Al cambiar la forma en que se manejan las plantas, los suelos, el agua y los nutrientes, las prácticas del SIA hacen crecer más y mejor los sistemas de raíces que interactúan con la biota más grande y diversa del suelo, promovida también por esas mismas prácticas.
 
Comparado con los métodos estándar de manejo de cultivos, las prácticas del SIA aumentan los rendimientos generalmente entre 50 a 100 por ciento y algunas veces en mayor proporción. Estas ganancias se logran con menos agua, tasas de semillas muy reducidas, poco o ningún fertilizante inorgánico y muchas veces incluso con menos mano de obra, una vez que se dominan los métodos [2, 3, 4 y 5].
 
Además hay otros beneficios: mayor resistencia a la sequía y al estrés hídrico, a los daños por tormentas y a las plagas y enfermedades, todos estos factores estresantes para la producción que sin duda aumentarán con el cambio climático.
 
Rendimientos sin precedentes
 
En 2011, un agricultor del estado de Bihar en la India que había adoptado el SIA reportó haber superado el récord mundial de rendimiento de arroz establecido por China. Esto suscitó controversia, pero después de haber analizado cómo se alcanzó y midió este rendimiento de 22.4 toneladas por hectárea, con datos de la Dirección de Desarrollo del Arroz del gobierno indio, estoy convencido que el agricultor sí logró este rendimiento [6].

“La agricultura del siglo XXI necesitará cambiar considerablemente las tecnologías y paradigmas que evolucionaron en el siglo pasado.”

Norman Uphoff, Cornell University

 
Este récord, no obstante, es menos significativo que otras dos estadísticas. La primera, el área sembrada con arroz bajo el método del SIA en Bihar pasó de 30 hectáreas en 2007 a más de 300.000 en 2012, un incremento de 10.000 veces en cinco años. La segunda, aún cuando no todos los agricultores siguen plenamente las recomendaciones del SIA, su rendimiento promedio bajo el sistema fue de 8.08 toneladas por hectárea en 2012, según los estimados de los técnicos gubernamentales, lo que significa el triple del rendimiento usual en Bihar.
 
Estas cifras y diferencias son tan grandes que los escépticos y críticos no pueden seguir ignorando al SIA. Provienen de campos de agricultores y de informes oficiales, no de estaciones experimentales, ni fuentes parcializadas.
 
Ganar el debate
 
Las críticas al SIA han disminuido desde 2006, porque sus beneficios han sido demostrados actualmente en más de 50 países. Pero las opiniones iniciales no son fáciles de erradicar, a pesar de que los gobiernos de Camboya, China, India, Indonesia y Vietnam, donde se producen las dos terceras partes del arroz mundial, han comenzado a apoyar la difusión del SIA, basándose en las experiencias de los agricultores y la evidencia científica.
 
Es tiempo de dejar atrás la ‘controversia’ sobre el SIA y comenzar a aprender más acerca de cómo estas nuevas ideas y métodos pueden ayudar a obtener más con menos.
 
Por ejemplo, estamos comenzando a aprender cómo los microorganismos que viven en los órganos y tejidos, e incluso células, de las plantas obteniendo un provecho mutuo, traen beneficios como el aumento de los niveles de clorofila en las hojas y protección contra los patógenos en las raíces [7, 8].
 
Aprender de los agricultores
 
De manera importante, la experiencia con el SIA en Burundi, Cuba, India, Madagascar, Nepal y Ruanda, nos está ayudando a entender mejor cómo aprender de y con los agricultores. Ya hay algunos videos informativos y sorprendentes donde los mismos agricultores explican sus buenas experiencias con estos nuevos métodos [9].
 
Los agricultores están adaptando y mejorando los métodos que se les proporcionaron y están difundiendo su conocimiento y experiencia a otros agricultores, cambiando el modelo lineal usual para el desarrollo y transmisión de innovaciones ‘del laboratorio al campo’.
 
El SIA es una de las pocas innovaciones en la que los científicos han tenido dificultad para replicar los resultados de los agricultores en los ensayos de sus estaciones experimentales; por lo general ocurre lo contrario. Los agricultores pueden obtener rendimientos más altos que los investigadores debido a que no pocas veces los suelos de los agricultores tienen menos deterioro por las aplicaciones de fertilizantes y agroquímicos que las parcelas experimentales.
 
Tiempos de cambio requieren cambio de prácticas
 
La agricultura del siglo XXI requerirá cambiar sustancialmente las tecnologías y paradigmas del siglo XX. Las condiciones difieren cada vez más con relación a las del pasado. Pero la necesidad de cambio no debe tomarse como una abolición de la investigación y prácticas del pasado.
 
Científicos y agricultores necesitan evaluar los métodos alternativos que puedan ser más adecuados para nuestras nuevas realidades. Quienes proponen alternativas agroecológicas deben estar dispuestos a evaluaciones sistemáticas que sean conducidas de manera rigurosa, con la mente abierta y con participación de los agricultores.
 
Norman Uphoff es profesor de gobierno y agricultura internacional de la Universidad de Cornell, Estados Unidos y asesor principal del Centro de Arroz-SIA allí. Durante 15 años ha intentado llevar, evaluar y aprovechar los principios y prácticas más conocidos del SIA para beneficio de agricultores, consumidores y medio ambiente. Se le puede escribir a:[email protected]
 
Este artículo es parte del Especial sobre producción sostenible de alimentos
 
La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net

Referencias

[1] Nature  doi: 10.1038/501S18a (2013)
[2SRI International Network and Resources Center (SRI-Rice) website
[3] Sato, S. and Uphoff, N. Raising factor productivity in irrigated rice production: Opportunities with the System of Rice Intensification. CAB Reviews: Perspectives in Agriculture, Veterinary Science, Nutrition and Natural Resources (Commonwealth Agricultural Bureau International, UK 2007)
[4] Experimental Agriculture doi10.1017/S0014479707005340 (2007)
[5] Agriculture and Food Security doi: 10.1186/2048-7010-1-18 (2012)
[6] Diwakar, M.C. et al. Report on the world record SRI yield in kharif season 2011 in Nalanda district, Bihar state, India (Agriculture Today, New Delhi, July 2012)
[7] Applied and Environmental Microbiology doi: 10.1128/AEM.71.11.7271-7278.2005 (2005)
[8] Proteomics doi: 10.1002/pmic.200900694 (2010)
[9] Farmers from Burundi, Cuba, India, Madagascar, Nepal and Rwanda speak for themselves in videos about their experiences with SRI: Flooded Cellar Productions,
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