Acercar la ciencia al desarrollo mediante noticias y análisis

  • Piden incluir conocimiento local en proyectos de ayuda

[BRIGHTON] El proceso de proveer asesoramiento científico a las políticas de desarrollo debe involucrar a un amplio rango de expertos, incluidos los científicos sociales y a quienes poseen conocimientos locales y tradicionales, se señaló durante un simposio de la Universidad de Sussex, Reino Unido, realizado la semana pasada (6-7 de febrero). 

Los programas de cooperación y desarrollo diseñados solamente usando la evidencia proporcionada por las ciencias ‘duras’, especialmente las llevadas a cabo en occidente, pueden pasar por alto las necesidades locales, dijeron diversos ponentes de la reunión organizada por el Centro STEPS de la universidad, que pone énfasis en la investigación global y la participación política.

DE UN VISTAZO

  • Políticas de desarrollo a menudo se basan en ciencia internacional en lugar de hacerlo en necesidades locales
  • Para resolver problemas locales, también se requiere del conocimiento indígena y de las ciencias sociales
  • La sociedad puede y debe también contribuir con la forma en que la ciencia asesora las políticas

Resaltaron que dichas iniciativas pueden subestimar los conocimientos y la comprensión de la población local destinada a ser la principal beneficiaria. 

Por ejemplo, mientras que las estrategias de cooperación internacional con frecuencia están respaldadas por la evidencia científica y tienen por objetivo contribuir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la población local que trabaja sobre el terreno a menudo tiene motivaciones personales y locales para hacerlo, se dijo en la reunión.

Dipak Gyawali, director de investigación de la Fundación para la Conservación del Agua de Nepal, y ex ministro de recursos hídricos, criticó el grado en el que las políticas humanitarias —y la ciencia relacionada con ellas— había estado dominada en años recientes por la agenda internacional de ayuda en lugar de estarlo por las necesidades definidas localmente. 

Puso como ejemplo los programas de cooperación en Nepal que han estado centrados desde hace varias décadas en la reforestación con el fin de reducir las inundaciones en la vecina Bangladesh.

Sin embargo, los agricultores han plantado árboles durante este periodo para proteger la fertilidad del suelo y por lo tanto los ingresos de sus familias, no para prevenir las inundaciones en otros lugares, explicó. 

“Tenemos una gran cantidad de ciencia internacional en base a la que se hacen las recomendaciones y predicciones”, subrayó Gyawali. “Pero debemos recordar que millones de personas están tomando decisiones que no tienen nada que ver con los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, precisó.

También dijo que las políticas de desarrollo han estado demasiado influenciadas por la “ciencia de ojo avizor” de la comunidad científica internacional y no lo suficientemente por la “ciencia de ojo de sapo” basada en el conocimiento y la experiencia sobre el terreno.

“Ambas son necesarias, pero ninguna es suficiente”, expresó. “La ciencia de ojo avizor carece de raíces en la comunidad mientras que la ciencia de ojo de sapo carece de una perspectiva amplia”, agregó.

Suman Sahai, genetista que dirige Gene Campaign, organización que protege los derechos de los agricultores de la India, dio otros ejemplos sobre la necesidad de prestar mayor atención al conocimiento local en la toma de decisiones.

Dijo que la ciencia ancestral a menudo tenía tanto que ofrecer como la ciencia moderna, y añadió que la falta de igualdad entre ambas se debe en parte a la estructura de poder que está detrás de la nueva ciencia y tecnología. 

“Si la solución de problemas va a ser local, el conocimiento aplicado necesita ser creíble localmente”, sentenció. “Las soluciones no tienen que ser creíbles entre los países sino solamente donde son relevantes”.

Es importante hacer uso de diferentes sistemas de conocimiento, acotó Sahai. Por ejemplo, en muchos países en desarrollo, se han usado solamente las ciencias ‘duras’ como una fuente de asesoramiento sobre decisiones políticas.

Sin embargo los problemas surgieron cuando se ignoraron otras disciplinas, incluidas las ciencias sociales, continuó.

Por ejemplo, la Revolución Verde en la India, que comenzó en los años setenta, se enfocó en aumentar la productividad de los cultivos mediante mejoramiento selectivo y agricultura intensiva, pero ello condujo al abandono de la agricultura de secano en la India, causando mayores problemas en aquellas partes del país con escasa precipitación, reseñó Sahai. 

Si se hubiera prestado una mayor atención inicial a los probables impactos de la Revolución Verde, “podríamos haber tenido un tipo diferente de revolución, que tuviese el potencial de combinar variedades de alto rendimiento con prácticas agrícolas sostenibles. Los adelantos técnicos fueron solamente una parte de la solución”.

Lidia Brito, directora de política científica de la UNESCO (Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura), dijo durante la reunión que el asesoramiento científico sobre temas relacionados con el desarrollo requiere trabajar a escalas “desde lo global a lo local” y conectar a los diversos grupos interesados. 

Aunque los científicos plantearon preguntas muy importantes sobre la forma en que la ciencia era usada en la formulación de decisiones, “la sociedad puede hacerlo aún mejor”, resaltó.

“Por lo tanto, si queremos hablar de estructuras de asesoramiento político a nivel global, tenemos que mirar (las interacciones entre ciencia y) sociedad”.

También es importante que la evidencia científica se incluya en cada punto del proceso de toma de decisiones, dijo Brito. “No se trata solamente de decirle al político: ‘estos son los hechos y yo le aconsejo de una manera determinada’, sino también de diseñar el proceso de manera que la evidencia científica sea parte de ello”, indicó.