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  • Florecimiento de la innovación desde las bases

Reporteros de SciDev.Net en países en desarrollo describen fascinantes iniciativas de innovación en comunidades locales y áreas alejadas.

Desde pequeñas centrales hidroeléctricas en Malasia hasta bombas solares de bajo costo en Pakistán, las comunidades del mundo en desarrollo idean soluciones ingeniosas para mejorar sus condiciones de vida y promover el desarrollo sostenible.

Pero enfrentan muchos obstáculos: desde fomentar la colaboración entre los miembros de la comunidad y los expertos técnicos, hasta obtener financiamiento para llevar sus innovaciones al mercado.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, las innovaciones de base sin duda están floreciendo.

SciDev.Net conversó con cinco organizaciones acerca de sus metas, desafíos y éxitos.

Abriendo el camino

Aziph Mustapha, director de operaciones de la Fundación de Innovación de Malasia (YIM por sus siglas en inglés), cree que las dificultades y la necesidad de usar recursos disponibles localmente son los principales impulsores para el desarrollo de tecnología novedosa.

El año pasado comenzó un programa llamado Caminata de Innovación para buscar conocimientos y creatividad en las comunidades más alejadas de Malasia.

Participan científicos, funcionarios de gobierno y expertos en patentes quienes viajan a pie para visitar comunidades y brindarles asesoría en el mejoramiento y comercialización de las innovaciones rurales, y les ofrecen capacitación en temas relacionados con la propiedad intelectual.

La primera caminata al estado de Melaka, en julio del año pasado, identificó 17 innovaciones de base prometedoras, seis de las cuales se escogieron para su comercialización en Cradle Fund Sdn Bhd, una organización no gubernamental de Malasia.

Mustapha se refiere al ejemplo de un poblador de Dalat, Sarawak, que usó un motor excedente de auto para diseñar una máquina que puede separar la cáscara del arroz, acelerando el proceso para todas las familias que viven en esta gran comunidad.

"El pueblo entero ha estado acudiendo a él en los últimos diez años por este servicio, por el cual ni siquiera cobra. El es feliz de ayudar a la comunidad", explica Mustapha.

Dado el éxito de su caminata inicial, ha organizado otras 14 caminatas similares durante el año pasado a áreas remotas de los estados malasios de Sabah y Sarawak.

Mustapha afirma que la Caminata de Innovación tiene por objeto descubrir innovaciones que no solo benefician a las comunidades locales, sino que además ayudan a conservar su entorno natural y su biodiversidad.  

A juzgar por los comentarios, el programa es muy apreciado. Hamid Yasmin, poblador de 43 años de la aldea Liban Ulu, comenta en el sitio web del programa que le sorprendió ver llegar a su aldea a los funcionarios gubernamentales y la gente de YIM buscando nuevas tecnologías.

Añade que le encantó saber que ellos habían decidido trabajar para mejorar su tecnología de mini hidroeléctrica, que viene proporcionando electricidad a 40 casas. Los estudios del diseño están en marcha.

El programa aún afronta muchos desafíos, admite Mustapha, como la falta de entendimiento entre los numerosos líderes comunales para definir la innovación. Esto es particularmente problemático, debido a que esas personas son responsables de resaltar las innovaciones potenciales de sus poblaciones.

"A veces pasan por alto innovaciones verdaderamente buenas y tratan de impulsar innovaciones 'promedio' que pueden no ser interesantes para nosotros", señala Mustapha.

Y a pesar de la participación de Cradle Fund Sdn Bhd, no hay suficientes oportunidades de financiar las innovaciones interesantes.

"No son muchas las organizaciones de financiamiento que están interesadas en proporcionar financiación inicial para los innovadores de las aldeas", indica Mustapha y añade que los innovadores identificados en cada caminata a menudo carecen del expediente académico, experiencia y trayectoria que buscan las organizaciones de financiamiento.

Pero sigue siendo optimista.

"En mi opinión, la innovación de base es pujante, vibrante y puede jugar un papel tremendamente importante en [hacer] de Malasia un país desarrollado para el 2020", subraya.

"Tenemos que corregir el concepto errado de algunos ciudadanos de que los malasios no son grandes innovadores. La Caminata de Innovación probará que, de hecho, los malasios son muy innovadores", concluye.

Machine to separate husk from rice

Un aldeano de Sarawak creó una máquina que separa la cáscara del arroz, a partir de un motor de auto

National Grassroot Innovation Databank

Inclusión social

La RedTISA (Red de Tecnologías para la Inclusión Social Argentina) fomenta una innovación de base de tipo muy diferente. Apunta a generar e implementar soluciones integradas de desarrollo sostenible e inclusión social.

La RedTISA define a las tecnologías para la inclusión social (TIS) como aquellas "orientadas hacia la solución de las inequidades sociales y los problemas ambientales".

"No tiene que ver solamente con el aspecto técnico del problema, sino también con su componente social", dice la coordinadora ejecutiva de la Red, Paula Juárez. "Ambos deben ser considerados por igual", agrega.

Inspirada en la Red de Tecnología Social (RTS) de Brasil, la RedTISA fue creada en junio de 2011, con la visión de fomentar las relaciones entre quienes tienen experiencia técnica relevante y las comunidades necesitadas. Viene trabajando con aproximadamente 70 instituciones, entre las que se incluyen organismos gubernamentales, universidades, organizaciones no gubernamentales y cooperativas locales.

También ha reunido una base de datos de más de 300 estudios de caso de las mejores prácticas en Argentina, con énfasis en seguridad alimentaria, salud, energías alternativas y vivienda.

Juárez señala que el equipo tiene evidencia firme que sugiere que los intentos para resolver los problemas relacionados con la sanidad o la agricultura sostenible han dependido en gran medida de las soluciones técnicas y no han tomado en cuenta la cultura, las necesidades y los intereses de cada comunidad.

Por ejemplo, a una comunidad nativa de Mendoza —los Huarpe— que no tenían acceso al agua potable, ni a redes de energía, se les dio filtros solares de agua.

Pero los técnicos que instalaron los dispositivos ignoraban la estructura organizativa de los Huarpe. Trataron de implementar la tecnología con cada familia, pero cuando tocaban las puertas para instalar los filtros, no les hacían caso.

El problema se resolvió cuando hicieron participar a los presidentes locales y se abordó a la comunidad como una entidad.

Yendo más allá, explica Juárez, la solución efectiva del problema significa más que proporcionar la tecnología necesaria; también requiere organizar una red de apoyo al interior de la comunidad para resolver cualquier problema que surja luego que los técnicos se vayan.

La única manera de que las tecnologías sean aceptadas por las comunidades locales, añade Juárez, es que la comunidad participe en todo el proceso, desde la elección de la innovación más apropiada hasta la capacitación de la gente para aprovecharla.

Se refiere al ejemplo de Villa Paranacito, una pequeña comunidad propensa a las inundaciones en la provincia argentina de Entre Ríos. Un centro local de investigación usó recursos naturales de la localidad, como la madera de álamo, para reconstruir las casas destruidas por las inundaciones. Toda la comunidad participó en los trabajos de reconstrucción, desde el diseño hasta la construcción, y también aprendió cómo tratar la madera para evitar ataques de plagas.

La RedTISA supervisa actualmente un programa de estudio enfocado en TIS de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA) en el cercano país de Brasil. El curso, de tres meses de duración, comenzó en marzo de 2012 y la RedTISA ya está recibiendo propuestas para replicarlo en otras universidades.

Según Juárez, esto ayudará a los estudiantes a reconocer la necesidad de una nueva reflexión sobre los procesos de desarrollo, y a entender que el trabajo con quienes laboran en compañías de autogestión y cooperativas es económicamente viable y sostenible.

Trabajo conjunto

Trabajar de manera conjunta es el espíritu de Baanhn Beli de Pakistán, que significa "un amigo para siempre" en las lenguas sindhi, seraiki y punjabi.

Fue establecida en 1985 por Javaid Jabbar, ex ministro de ciencia y tecnología, y de información de Pakistán. Su visita a Tharparkar —el distrito más marginal de la provincia Sindh, en su país— lo dejó impresionado por la falta de alimentos, agua, servicios sanitarios básicos y cuidados de la salud en el que vivía más de un millón de habitantes.

Desde su creación, Baanhn Beli ha ejecutado programas de desarrollo en agricultura y recursos hídricos, manejo ganadero, educación femenina y cuidado de la salud, empoderamiento de las mujeres y microcréditos dirigidos a satisfacer necesidades específicas de las comunidades locales.

Su énfasis primordial está puesto en la introducción de tecnologías apropiadas y bien establecidas, pero también facilita el desarrollo de las innovaciones locales.

Gran parte del trabajo de Baanhn Beli se realiza en Tharparkar, donde las comunidades locales dependen en buena medida de las organizaciones no gubernamentales de ayuda al desarrollo.

Al mismo tiempo que ejecuta programas de desarrollo, Baanhn Beli alienta la participación directa de los pobladores locales en todas las actividades y fomenta la cooperación entre los lugareños y otros interesados como voluntarios rurales, organismos gubernamentales locales y otros.

"Queremos trabajar en la construcción de capacidades con los pobladores de Thari de manera que ellos puedan resolver sus problemas por sí mismos", afirma Mohammad Khan Marri, presidente de la organización. "Todo lo que hacemos en mostrarles cómo", añade.

Uno de los éxitos más grandes del proyecto ha sido el desarrollo de represas para ayudar a conservar los preciados recursos hídricos. El distrito de Tharparkar queda fuera de la cuenca del río Indo, y los pobladores a menudo experimentan sequía, debido a que dependen básicamente de las lluvias y del agua del subsuelo para su abastecimiento hídrico.

Solar panels

Las bombas a base de energía solar han ahorrado a los pobladores significativas cantidades de dinero

HussainAfzal Dawn

En 1994 —con ayuda de la comunidad local— Marri comenzó a construir micro-represas en las colinas de Karoonjhar en Nagarparkar, una de las áreas más lejanas de Tharparkar. Ese año, las fuertes lluvias proporcionaron un reservorio a los pobladores.

El trabajo también se extendió hasta la capa freática, llenando un pozo vacío. Los lugareños bautizaron la micro-represa como "Maya", que significa "gran riqueza". El agua permitió el cultivo, la ganadería, y el abastecimiento de agua para la gente.

"Estaba rebosante de alegría de ver a los aldeanos y a sus animales bebiendo agua de la represa. Ese fue el momento más feliz de mi vida", recuerda Marri.

Hasta el momento, Baanhn Beli ha construido 12 represas, principalmente en Nagarparkar, que irrigan colectivamente más de 1.012 hectáreas de tierras agrícolas, en comparación a las 20 hectáreas que se irrigaban antes de su construcción. Más de 35.000 personas también dependen de ellas para su abastecimiento personal de agua.

La organización ha equipado igualmente las chacras con bombas solares, que son significativamente más baratas que las versiones diesel. Hasta el momento se han instalado diez, permitiendo que los agricultores que las usan tripliquen sus ingresos.

Plataforma para el talento árabe

En Egipto, una solitaria organización guarda la esperanza de llevar las innovaciones de base al siguiente nivel: la comercialización.

En 2005, tan solo el 0,5 por ciento de las 25.000 patentes existentes en la oficina correspondiente de Egipto se habían comercializado. Esto inspiró a Atef Mazhar a establecer la primera organización no gubernamental árabe dedicada a apoyar, implementar y comercializar las innovaciones de base.

Mawhopon —que significa "talentoso" en árabe— fue establecida en 2006 por Mazhar y un grupo de individuos interesados, incluyendo académicos y periodistas. Es una plataforma de internet mediante la cual los innovadores árabes pueden presentar sus ideas y productos y atraer a potenciales inversionistas.

Para 2009, la iniciativa había reunido una base de datos de 2.000 innovaciones y también había recibido el premio informático Salem Al-Ali Al-Sabah de ese año para el mejor desarrollo de un sitio web en árabe.

"La innovación de base es uno de los retos principales del desarrollo y en nuestra región, los innovadores de base tienen dificultades [particulares] para encontrar quien los apoye", dice Mazhar.

Agrega que en la región árabe hay una evidente carencia de organizaciones especializadas que se dediquen a ayudar a los innovadores a llevar sus ideas al mercado. Lo mejor a lo que la mayoría de innovadores puede aspirar es a obtener una patente, y a continuación quedan por su cuenta. Históricamente, la única forma de atraer a los inversionistas para apoyar una invención es fabricar un prototipo, lo que es caro.

"Tuvimos que ayudar a los innovadores que tenían patentes a producir un prototipo comercializable de sus innovaciones y llevar a cabo los estudios de factibilidad. Pero antes de poder obtener los fondos para hacerlo (mediante la selección de organizaciones internacionales interesadas en apoyar la innovación), Mawhopon necesitaba estar legalmente autorizada por el gobierno", recuerda Mashar.

"La Primavera Árabe tuvo una gran influencia no solo en la situación política de Egipto, sino también en los muy complicados procedimientos para establecer una organización no gubernamental", explica Mazhar. Señala que Mawhopon fue oficializada a fines de 2011, lo que significa que ahora puede recaudar fondos a gran escala.

Mientras aguardaba su aprobación formal, la organización decidió ayudar a innovadores individuales a construir prototipos de sus inventos, consiguió que fuesen probados por un comité de científicos voluntarios y les facilitó su participación en eventos donde podían presentar sus trabajos.

Una de las historias exitosas de Mawhopon es la de Yosri Ali Madkour, ingeniero egipcio que inventó una unidad de desalinización impulsada por ondas, ya patentada por la oficina del país. Consiste en un aparato de compresión de vapor contenido en una unidad flotante. El movimiento de la onda interna genera presión que provoca la evaporación y condensación de agua dulce.

Madkour escribió al sitio web de Mawhopon sobre su invención a comienzos de 2010 y varios inversionistas se interesaron ofreciéndole ayuda para que construyera su prototipo.

"Encontrar los fondos apropiados para [desarrollar] un prototipo es un obstáculo clave que enfrentan los inventores en nuestra región", reconoce Madkour. "Mawhopon me ayudó a superarlo", subraya.

Desde su aprobación legal, a Mawhopon le va viento en popa. En febrero de este año, se asoció con la Academia Egipcia de Investigación Científica y Tecnológica (ASRT por sus siglas en inglés), entidad gubernamental responsable de financiar la investigación en Egipto, para conformar un comité científico que estudie y apruebe las innovaciones de base de modo que puedan ser llevadas al mercado más rápidamente. También ayudará a vincular a los innovadores con los inversionistas.

"Las dos primeras ideas que hemos entregado al comité de la ASRT han sido una sonda para localizar minas terrestres y una unidad verde que aprovecha la energía solar para desalinizar el agua a bajo costo", dice Mazhar. "Estamos esperando tener pronto los resultados".

Akirachix pupils in session

Akirachix capacita 20 mujeres por año en habilidades básicas de TIC para ayudarlas a encontrar trabajo en el sector

Flickr/cesarharada.com

TIC para las mujeres de Kenia

Al sur del Nilo, en Nairobi, la capital de Kenia, ocho mujeres jóvenes graduadas en tecnologías de información y comunicación (TIC) esperan capacitar algún día a una nueva generación de innovadores de base.

A pesar de conformar la mitad de la fuerza laboral del sub Sahara africano, las mujeres ocupan solamente el 15 por ciento de los puestos de trabajo en el sector tecnológico. La mayor parte de las muchachas de los empobrecidos centros urbanos no pueden conseguir el dinero necesario para una educación que les ofrezca una carrera en TIC.

Akirachix está trabajando para aliviar esta situación. La organización deriva su nombre de la palabra japonesa "akira", que puede traducirse libremente como "energía" e "inteligencia". Fue creada en abril de 2010 por este grupo con el objetivo de aumentar el número de mujeres de Kenia que siguen carreras de esta especialidad.

Su objetivo es proporcionar capacitación básica equivalente a la que se recibe en las escuelas de nivel medio, así como ofrecer tutorías y oportunidades de interconexión de carácter voluntario para las mujeres de las áreas urbanas más pobres del país.

Las participantes aprenden habilidades pertinentes que incluyen conocimientos básicos de informática, uso de buscadores, programación y diseño de páginas web. También aprenden habilidades empresariales, como formas de crear empresas, generación de ingresos sostenibles y comercio propio con TIC.

Algunas graduadas de Akirachix se han asegurado pasantías en instituciones kenianas. Otras van a trabajar con Akirachix para capacitar a nuevas estudiantes.

Varias mujeres capacitadas anterior o actualmente en Akirachix son las creadoras de M-Farm, un servicio de telefonía móvil que ofrece a los agricultores información en tiempo real —como precios actuales del mercado, alertas climatológicas y suministros agrarios en sus áreas— y reúne a los agricultores en grupos de compra y venta de productos, ayudándolos a ganar acceso a mercados más grandes.

Quienes lideran la organización esperan que otras estudiantes desarrollen innovaciones igualmente importantes.

"Queremos ayudar a las mujeres a desarrollar habilidades que les permitan no solamente buscar empleo sino también desarrollar soluciones a problemas de su entorno, los problemas que afectan a sus comunidades", manifiesta Judith Owigar, presidenta de Akirachix e ingeniera informática.

"No podemos ofrecerles soluciones hasta que las mujeres mismas no estén mejor equipadas para hacerlo", expresa.

Owigar recuerda que el año pasado la mayoría de los proyectos de las estudiantes estuvieron centrados en resolver problemas de sus comunidades, principalmente a través de sitios web o programas sencillos de informática. Un proyecto se refería a un sitio web que ayuda a los trabajadores manuales a comercializar sus actividades en una comunidad más grande. Otro ayudaba a las mujeres de las barriadas a vender productos como jabón.

El financiamiento de la organización es extremadamente limitado y las mujeres solo pueden capacitar a 20 estudiantes por año.

Sin embargo, el programa Google Rise (Roots in Science and Engineering) que busca promover globalmente la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y las iniciativas de educación en ciencias informáticas, premió a Akirachix con una subvención de US$7.800 para que continuara su trabajo en 2012.

Los esfuerzos de la organización también han sido elogiados por la embajada de los Estados Unidos en Kenia, que las declaró "heroínas olvidadas" por su influencia sobre las mujeres de su sociedad, durante la celebración del Día Internacional de la Mujer el año pasado y les otorgó un certificado de reconocimiento.

Reportajes de Mercy Adhiambo (Kenia), Hazem Badr (Egipto), Ana Belluscio (Argentina), Dyna Rochmyaningsih (Malasia) y Suhail Yusuf (Pakistán).

Este artículo es parte del Especial en Apoyo a la innovación de base.