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Uso de marihuana medicinal se abre paso en Sudamérica
  • Uso de marihuana medicinal se abre paso en Sudamérica

Crédito de la imagen: Panos

De un vistazo

  • Argentina, Colombia y Uruguay emiten normas sobre cultivo, venta y fabricación de derivados

  • Pacientes de ciertas enfermedades neurológicas y cánceres recibirán aceite de cannabis en Argentina

  • Al menos 45 patologías diferentes responderían a tratamiento con cannabis pero urgen más estudios

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[Buenos Aires]  Con la autorización del uso del cannabis sea con fines medicinales o de consumo en tres países sudamericanos en los últimos días, la región da pasos firmes hacia la legalización de la controvertida planta y abre nuevas perspectivas para la investigación de sus propiedades terapéuticas y farmacológicas, aunque las medidas siguen generando discrepancias en sectores científicos.
 
A la fecha, se conocen al menos 45 patologías diferentes que no responden a la medicina convencional pero sí al cannabis. 
 
Colombia y Argentina emitieron normas para regular el cultivo, la comercialización de la planta y la fabricación de productos derivados y, en el caso de Uruguay, el consumo. En este país, luego de más de tres años de estudio, el gobierno anunció el 6 de abril que a partir de julio habilitará la venta de cannabis en farmacias.

“[Ahora] debemos avanzar en la construcción de una red que contemple lo asistencial, que impulse la formación docente, que institucionalice el tema en las organizaciones de salud. Es la única forma de vencer al tiempo”.

Carlos Magdalena, Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez, Buenos Aires

 
Las personas que deseen adquirirla deberán inscribirse desde el 2 de mayo en las oficinas del Correo Uruguayo, y podrán comprar hasta 10 gramos por semana y 40 gramos por mes y por persona a US$1,30 el gramo. Los usuarios serán identificados mediante su huella digital. Un dispositivo mostrará al farmacéutico si el comprador está habilitado y qué cantidad puede retirar. Se estima que inicialmente unas 30 farmacias conformarán el sistema.
 
En Colombia, un decreto del 10 de abril reglamenta las actividades y condiciones para el manejo de semillas del cannabis y sus derivados con fines médicos y científicos, y establece cuatro tipos de licencias: fabricación de derivados, uso de semillas para siembra, cultivo de plantas de cannabis psicoactivo y cultivo de plantas de cannabis no psicoactivo, todas con una vigencia de 5 años.


El decreto señala que “los medicamentos sólo podrán anunciarse o promocionarse en publicaciones de carácter científico o técnico, dirigidas al cuerpo médico y/o veterinario”.
 
Y, en Argentina, el 19 de abril se oficializó la ley que incorpora el uso de medicamentos a base de cannabis al Sistema de Salud Pública Nacional, que fue impulsada hace más de un año por grupos de madres de niños con diferentes enfermedades y transtornos neurológicos (en especial epilepsias que no responden a los tratamientos convencionales). La ley será reglamentada en 90 días para entrar en vigor.
 
Por ahora servirá para el tratamiento de la epilepsia refractaria, cáncer, dolores crónicos, fibromialgia, glaucoma, esclerosis múltiple, y otros que el Ministerio de Salud considere conveniente.  Asimismo, la norma regula la investigación, el cultivo y producción por parte del Estado y garantiza el suministro gratuito, inicialmente a través de la importación del aceite de  cannabis, a los pacientes que se inscriban en un registro.
 
Pero no todos están de acuerdo. Marcelo Merello, director del Departamento de Neurociencias de la Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia (FLENI), destaca la enorme discrepancia entre la falta de datos científicos que demuestran la utilidad del cannabis, la nueva regulación y la demanda creciente para su uso.

“La ciencia y la investigación en este caso van muy por detrás de las regulaciones y eso es un verdadero problema primariamente para los pacientes y para los médicos también”, señala en un comunicado publicado en el portal de la entidad.

“Llevamos pocos años investigándola, porque estuvo prohibido. Cuando algunos colegas nos reclaman estudios longitudinales entendemos que buscan desvalorizar la evidencia; es una forma de eludir una posibilidad de alternativa terapéutica, de mejora de la calidad de vida que sería muy imprudente generar”, opina Carlos Magdalena neurólogo del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez en Buenos Aires.
 
Con una decena de casos presentados en el último Congreso de la Sociedad Argentina de Neurología, Magdalena confiesa que tuvieron que hacerlos “a escondidas, con un poco de vergüenza”.  No obstante, sus resultados fueron coincidentes con los de un estudio efectuado en 123 pacientes con cannabis medicinal en los Estados Unidos.
 
Destaca que por primera vez, se invierte la relación médico-paciente, “en la que tradicionalmente el primero tiene el saber-poder y el segundo es un ser pasivo”.

Sin embargo, para Merello, "La aprobación del uso de aceite de cannabis abre una gran puerta, no para su uso sino para la investigación científica. Debe dejarse que la ciencia se expida sobre su utilidad y la seguridad de la manera más expedita posible para que los enfermos, de existir beneficios, puedan aprovecharlos rápidamente ", sostiene.

“A nosotras nos cerraron las puertas médicos muy tradicionales y prejuiciosos que nos decían que el cannabis no nos iba a servir.  Incluso hemos sido expulsadas de los consultorios por atrevernos a desafiar la autoridad del médico”, dice Valeria Salech, presidente de la ONG chilena Mama Cultiva, y madre de un niño de diez años con epilepsia y autismo, que trata con aceite de una planta que cultiva en su casa.
 
“A veces una sola variedad de aceite no cubre todas las necesidades, por lo que es necesario rotar el tipo de cannabis para que no se produzca acostumbramiento”, dice María Laura Alasi, fundadora de Cannabis Medicinal Argentina.
Por ello, y para no caer en un enfoque mercantilista basado en la provisión por parte de los laboratorios, sostienen que es necesario legalizar el autocultivo.
 
“Los países del primer mundo lo han incorporado como un fármaco más a la cadena terapéutica, creando una industria multimillonaria”, dice a SciDev.Net el biólogo Marcelo Rubinstein, investigador del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular “Dr. Héctor N. Torres”.
 
“Debemos avanzar en la construcción de una red que contemple lo asistencial, que impulse la formación docente, que institucionalice el tema en las organizaciones de salud. Es la única forma de vencer al tiempo”, dice Carlos Magdalena. 
 
Con reporteo adicional de Daniela Hirschfeld, de Uruguay.

Enlace a la norma argentina
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