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  • Autopista es barrera contra dengue en Trinidad y Tobago

La principal autopista de Trinidad y Tobago no sólo facilita el tráfico metropolitano, también es una barrera que impide la dispersión del mosquito vector del dengue —el Aedes aegypti—, según un estudio realizado por científicos locales y estadounidenses.

La investigación buscó detectar cómo afectaba la autopista a la población de estos mosquitos, pues se sabe que los patrones de desplazamiento de estos insectos pueden variar en áreas urbanas debido a las características del entorno, actuando como barreras o corredores.

En este sentido, las construcciones hechas por el ser humano, como las carreteras, también pueden afectar el flujo de mosquitos.

Con este fin, los investigadores analizaron marcadores genéticos en mosquitos del lugar y hallaron que existía una clara fragmentación entre los que se encontraban en el lado este y en el oeste de la autopista, según el artículo publicado el 16 de marzo en PLoS Neglected Tropical Diseases.

Durante 2006 y 2007 los científicos tomaron un tramo de 900 metros de la autopista Uriah Butler —principal arteria que recorre Trinidad de norte a sur— y recolectaron larvas en varios sitios de cría ubicados a ambos lados de la ruta.

Situada en una zona urbana residencial, comercial e industrial, esta carretera tiene un ancho que varía entre 80 y 130 metros.


Según dijo a SciDev.Net Ryan R. Hemme, uno de los autores del estudio, el Aedes aegypti es capaz de recorrer durante su vida unos cientos de metros, por lo que era esperable que algunos de ellos pudieran cruzar la autopista.

Sin embargo, mediante el análisis genético de las larvas recolectadas, el estudio comprobó la presencia de mosquitos con un determinado halotipo sólo en el lado este de la ruta.

“Lo más probable es que la autopista impacte indirectamente en la dispersión de los mosquitos debido a diferentes razones”, explicó Hemme.

Entre esos motivos, el investigador destacó la poca cobertura de árboles que den sombra para que los mosquitos adultos descansen y la escasa cantidad de hábitats de cría en su entorno, lo que hace que la autopista sea un ambiente hostil para los insectos.

A partir de este hallazgo, los autores recomiendan que los programas de control del dengue tengan en cuenta las características antropogénicas del entorno.

Aunque el investigador destacó que su estudio es específico para la autopista Uriah Butler y que los caminos no siempre limitan la dispersión de mosquitos, también subrayó que “lo importante es entender que en áreas endémicas hay varias características del paisaje que pueden afectar la dispersión de vectores”.

Enlace al artículo completo en PLoS Neglected Tropical Diseases