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  • Resistencia a los antibióticos: preguntas frecuentes

Crédito de la imagen: Flickr/agrilifetoday

Priya Shetty responde algunas preguntas frecuentes sobre la resistencia a los antibióticos y los peligros para el mundo en desarrollo.

Desde el desarrollo de los primeros antibióticos hace 50 años (ver Box 1) el mundo ha llegado a confiar en estas drogas para vencer las numerosas variedades de bacterias causantes de enfermedades. Su ausencia tendría graves implicancias para la salud de toda la población, pero particularmente para quienes habitan en el mundo en desarrollo.

Desafortunadamente, la efectividad de los antibióticos está amenazada. En todo el mundo las bacterias están mutando para defenderse contra las drogas que alguna vez las vencieron. Esto no es inesperado: los organismos evolucionan constantemente para encontrar formas de adaptarse a nuevas circunstancias. Lo que está amenazando la salud global es la velocidad con la cual algunas cepas desarrollan la resistencia.  

Debido al enorme uso de los antibióticos en todo el mundo — por ejemplo, en píldoras para tratar enfermedades humanas o como promotores del crecimiento de animales — las bacterias se están adaptando a los antibióticos modernos más rápido de lo que pueden crearse otros nuevos.

¿Cómo se vuelven las bacterias resistentes a los antibióticos?

Las bacterias desarrollan resistencia de distintas formas, pero todas ellas involucran ya sea un cambio en su material genético existente (conocida como mutación espontánea), o la adquisición de nuevo material genético. La adición de nuevo material puede suceder cuando virus que infectan exclusivamente a bacterias (llamados bacteriófagos) transfieren ADN entre dos bacterias estrechamente relacionadas. Las bacterias también pueden absorber el ADN de bacterias en su entorno. La forma más común por la cual el ADN puede intercambiarse es cuando pequeños trozos de ADN llamados plásmidos son transportados entre dos bacterias en contacto directo. 

Hay algunas otras formas a través de las cuales las bacterias desarrollan resistencia:

  • Bombas alteradoras de membranas. Algunos antibióticos recogen dentro de ellos las bacterias para matarlas. Las bacterias, a su vez, tienen bombas en sus membranas celulares para deshacerse de esas drogas. Usualmente las bacterias no pueden bombear drogas hacia afuera lo suficientemente rápido. Pero si una mutación les permite producir más bombas de lo normal, la droga puede ser eyectada de la célula antes de que surta efecto.
  • Destrucción de antibióticos con enzimas. Una enzima bacteriana puede destruir un componente clave del antibiótico, volviéndolo inefectivo. La lactamasa, por ejemplo, puede atacar el núcleo de la penicilina. Los científicos están agregando ahora ‘silenciadores de enzimas’ — tales como el ácido clavulánico para la penicilina — para hacer que los antibióticos sigan funcionando.
  • Mover el blanco. Las bacterias pueden cambiar las moléculas a las que apuntan las drogas y a las que el antibiótico normalmente se adheriría. De esta forma, al alterarlas detienen la capacidad del antibiótico de unirse a dichas moléculas.

 

Figura 1. Mecanismos de la resistencia a los antibióticos

Crédito: The Science Creative Quarterly (http://www.scq.ubc.ca/)/Fan Sozzi

 ¿Por qué los antibióticos son tan vitales para el mundo en desarrollo?

A diferencia de los países desarrollados, donde las personas tienen fácil acceso a los antibióticos, mucha gente en las naciones en desarrollo — las que tienden a tener sistemas de salud precarios, pobre infraestructura y escasos recursos — mueren de enfermedades que son fácilmente tratables. Enfermedades tales como la tuberculosis (TB) pueden ser fatales si se dejan sin tratamiento y, al debilitar el sistema inmune, pueden hacer a las personas vulnerables a enfermedades infecciosas severas, tales como el VIH/SIDA y la malaria.  

Sólo la TB mata 1,6 millón de personas cada año — 98 por ciento de las cuales viven en países en desarrollo (ver figura 2). [1–3] Los datos sobre resistencia a la drogas contra la TB indican que 3,2 por ciento de todos los nuevos casos son resistentes a múltiples drogas. [4] Cerca de 70 millones de personas podrían infectarse con TB latente (no activa) multi-resistente a las drogas. [5]

Las enfermedades sexuales bacterianas aún constituyen una gran preocupación en el mundo en desarrollo. Entre tres y 18 por ciento de las mujeres embarazadas que acuden a centros prenatales en África tienen sífilis. Incluso en poblaciones de bajo riesgo en este mismo continente, el 40 por ciento tiene infecciones como gonorrea y clamidia. La resistencia a la penicilina de la Neisseria gonorrhoeae — la bacteria que causa la gonorrea — puede ser tan elevada como el 90 por ciento en Asia y supera el 35 por ciento en el África Subsahariana y en el Caribe. Las mujeres que tienen gonorrea resistente a los antibióticos están en riesgo de enfermedades infecciosas pélvicas e infertilidad, lo que puede aumentar su posibilidad de transmisión del VIH. [5,6]   

En muchos países desarrollados las infecciones resistentes a los antibióticos, tales como el SARM, que se transmite en los hospitales, han capturado los titulares. En los países en desarrollo, donde los recursos escasean, el hacinamiento y los insumos médicos inadecuados pueden aumentar el riesgo de que los pacientes se infecten con bacterias resistentes. Estimaciones en Sudáfrica sugieren que las tasas de infección intrahospitalaria en los países en desarrollo son cercanas al 15 por ciento, haciendo de ésta una causa de muerte fundamental. [5]

¿Por qué la resistencia va en alza?

Algunas de las razones para el crecimiento de la resistencia a los antibióticos — tales como el sobreconsumo o el mal uso — son comunes a todos los países, pero los países en desarrollo tienen factores únicos que tienden a estar ausentes en las naciones desarrolladas.

Por ejemplo, prescribir el antibiótico idóneo para una enfermedad bacteriana requiere un diagnóstico exacto. En muchos países pobres tales diagnósticos simplemente no existen. Enfrentados a un paciente enfermo, pero sin forma de descubrir la causa de la infección, los médicos con frecuencia harán una suposición fundada de la causa de la enfermedad o prescribirán un antibiótico que ataque a numerosas bacterias.

A los pacientes a menudo tampoco se les enseña por qué deberían completar su serie de antibióticos (aunque esto no es en absoluto exclusivo de los países en desarrollo). Un estudio mexicano encontró que el 60 por ciento de los pacientes no terminaron el tratamiento. [7]

Los países en desarrollo suelen tener acceso limitado a las drogas y una pobre infraestructura puede significar que los suministros sean irregulares. Incluso cuando hay drogas disponibles, las personas pueden no tener capacidad de adquirirlas y, entonces, recurrir a vendedores no capacitados o a comerciantes callejeros. Un estudio vietnamita reportó que el 72 por ciento de las compras de medicamentos se hicieron sin prescripción. [8]

Los antibióticos que se venden ilegalmente pueden ser falsificados y no contener ningún ingrediente activo. Peor aun, algunas veces pueden contener una pequeña cantidad del ingrediente activo, lo que no es suficiente para matar a las bacterias, pero sí para que éstas desarrollen inmunidad al fármaco, incrementando la resistencia. Las drogas falsificadas representan entre el 6 y el 20 por ciento de todas las ventas de fármacos, la mayoría de los cuales son antibióticos. [9]

Las causas de resistencia a los antibióticos en los países desarrollados — el creciente uso de detergentes antibacterianos y la presión sobre los médicos por parte de pacientes que quieren que se les prescriban antibióticos independiente de si son o no necesarios —son también relevantes para los países en desarrollo. Los viajes a través del mundo hacen que las bacterias resistentes a los antibióticos no estén confinadas al país en el cual se originaron.  

¿Por qué no podemos hacer más?

Una pregunta obvia es por qué las empresas farmacéuticas no pueden simplemente producir más antibióticos. En primer lugar, desarrollar nuevas drogas es enormemente caro. Cuesta cerca de US$900 millones llevar una droga desde la etapa de investigación al mercado. La inversión necesaria para investigar y producir estas drogas a veces puede costar mucho más de lo que las compañías probablemente llegarán a percibir por su venta.

Los expertos estiman que la investigación y desarrollo de antibióticos ha caído en cerca de 60 por ciento en la última década. [10] Ante la elección entre enfocarse en antibióticos o en otras drogas que es probable que proporcionen mejores retornos, las compañías farmacéuticas comprensiblemente a menudo eligen la segunda opción.

Incluso si a las compañías farmacéuticas se les dieran más incentivos para investigar en nuevos antibióticos, una barrera sería la creciente dificultad para descubrir nuevas clases de drogas. En los primeros días del desarrollo de los antibióticos se identificaban nuevas clases al cabo de pocos años, pero esto se ha hecho inevitablemente más lento.

 

 

Figura 2. Prevalencia de la tuberculosis multi-resistente a drogas en los nuevos casos de tuberculosis entre 1994 y 2000.

Fuente: The Lancet Infectious Diseases/OMS

 

Recuadro 1: Hitos en el desarrollo de antibióticos

1928 Alexander Fleming descubre las propiedades antibacterianas de la penicilina en el moho.
1930 Un grupo de drogas llamadas sulfonamidas se convierte en la primera generación de antibióticos.
1941 Selman Waksman acuña el término 'antibiótico'.
1940 Comienza la producción masiva de penicilina. Comienzan a usarse dosis bajas para acelerar el crecimiento de animales para alimentación.
1950 Una cepa de Staphylococcus aureus resistente a la penicilina infecta hospitales en muchos países.
1950 y 1960 Drogas de segunda generación, como el cloranfenicol y la terramicina empiezan a ser ampliamente usadas. Se desarrollan nuevas variantes sintéticas de la penicilina. El SAMR hace su primera aparición.
1980 y 1990 Se descubren variantes de drogas antiguas pero no hay hallazgos de nuevas clases.

 


Crédito de foto: www.flickr.org/AJC1

Referencias

[1] TB Alliance. La amenaza de la TB. Disponible en: http://www.tballiance.org/why/tb-threat.php (25 febrero 2008)

[2] Organización Mundial de la Salud. TB — a global emergency, WHO report on the TB epidemic (1994)

[3] Organización Mundial de la Salud. Global tuberculosis control — surveillance, planning, financing (2004)

[4] Dye C., Espinal M.A. Will tuberculosis become resistant to all antibiotics? Proceedings of the Royal Society B: Biological Science 268: 45–52 (2001)

[5] Okeke I.N., et al. Antimicrobial resistance in developing countries. Part I: recent trends and current status. The Lancet Infectious Diseases 5, 481–93 (2005)

[6] Urdea M. et al. Requirements for high impact diagnostics in the developing world. Nature 444, 73–79 (2006) [7] Reyes H., et al. Antibiotic noncompliance and waste in upper respiratory infections and acute diarrhea. Journal of Clinical Epidemiology 50, 1297–1304 (1997).

[8] Larsson M., et al. Antibiotic medication and bacterial resistance to antibiotics: a survey of children in a Vietnamese community. Tropical Medicine & International Health 5, 711–721 (2000)

[9] Okeke I.N., et al. Antimicrobial resistance in developing countries. Part II: strategies for containment. The Lancet Infectious Diseases 5: 568–76 (2005)

[10] Bailey P. In the pipeline: New agents to combat bacterial infections http://www.wellcome.ac.uk/doc_WTX026129.html (25 February 2005)

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