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  • Acceso abierto para desarrollo: batalla aún no ganada

Impulso para acceso abierto es imparable: la comunidad científica global debe gestionar cambios para no dejar atrás a regiones más pobres.

Estos son días emocionantes para quienes apoyan el Acceso Abierto (AA), que sostiene que los resultados de la investigación financiada con fondos públicos debe estar disponible gratuitamente para todos y no solo para aquellos que pueden pagar las suscripciones a las revistas científicas donde se publican.

A comienzos de este año, el Banco Mundial anunció que adoptaría la política de Acceso Abierto para todos sus resultados de investigación y “productos de conocimiento”, los que serán incluidos en un repositorio central que será accesible libremente en Internet.

El mes pasado, el gobierno británico afirmó que en el futuro exigirá que todas las investigaciones que financie en las universidades británicas sean de acceso abierto, con autores que paguen una cuota (financiada por las becas de investigación) a los editores para hacerlo posible, posición que ya ha sido adoptada por el influyente Wellcome Trust.

A esta medida le siguió rápidamente el anuncio de la Comisión Europea (CE) de que aplicará la misma norma a todas las investigaciones que financie.

El Departamento del Reino Unido para el Desarrollo Internacional (DFID por sus siglas en inglés) hizo recientemente su propio anuncio de que todas sus investigaciones serán de libre acceso. Y editoras como BioMed Central ya son pioneras en revistas de acceso abierto en regiones en desarrollo como África.

Suavizando el ritmo del cambio

El momento es imparable. Y, al menos como lectores, los científicos de los países en desarrollo, donde las suscripciones a las revistas son a menudo inaccesibles, son algunos de los principales beneficiados.

El acceso gratuito a los últimos resultados de las investigaciones en el mundo les ayuda a convertirse en miembros más eficaces de la comunidad mundial de investigación, al tiempo que permite a la investigación global encontrar aplicaciones locales.

Pero por muy atractivo que sea el concepto de Acceso Abierto, debemos tener cuidado con tener demasiadas esperanzas antes de tiempo, tanto en términos de resultados como de impactos. Debemos atenuar el entusiasmo y ser conscientes de lo que realmente se puede alcanzar, y del ritmo del cambio que se necesita para garantizar que un Acceso Abierto rápido no conlleve efectos colaterales no deseados.

Es importante, por ejemplo, que un enfoque unilateral sobre el compromiso de asegurar el modelo de ‘el autor paga’ —a menudo denominado ‘Acceso Abierto Dorado’— no socave los esfuerzos de crear lo que muchos en la comunidad de Acceso Abierto consideran como un paso intermedio esencial, es decir el establecimiento de repositorios abiertos (la ruta ‘Verde del AA’).

Se trata de colecciones libremente accesibles de artículos de investigación, creadas para albergar todas las publicaciones de los investigadores de una institución particular (que incluye las versiones finales de manuscritos publicados posteriormente en revistas científicas pagadas).

Casi 1.000 repositorios abiertos prósperos ya han sido creados en el mundo en desarrollo (para más detalles, consultar ROAR Eprints). Muchos suministran un vínculo importante entre la investigación que se está realizando en una institución y las comunidades locales, que pueden usar esta investigación para sus objetivos prácticos.

Salvaguardar las necesidades locales

Para que los científicos de los países en desarrollo se beneficien, es también importante garantizar que la cuota requerida por las revistas de Acceso Abierto no se convierta en un impedimento. Encontrar £1.500 (US$2.373) adicionales a una beca de investigación —cifra generalmente tomada como cuota estándar para un autor— puede no ser mucho para un investigador bien financiado del mundo desarrollado. Pero es significativa en los países en desarrollo, donde los fondos para investigación son escasos.

Los pasos en el corto plazo, como la renuncia de los editores a esta cuota, podrían mitigar la diferencia. En el largo plazo, la solución radica en hacer de los costos de publicación un componente esencial de cualquier beca de investigación (comparable a comprar suministros y equipos científicos). Pero todavía estamos muy lejos de ello.

Además, mientras las revistas más ricas están en posición de renunciar a tales cuotas, esto podría no ser posible para las revistas de investigación del mundo en desarrollo, que con frecuencia viven al día y dependen de las suscripciones (y por tanto del acceso restringido) para cubrir sus costos básicos de edición y producción.

En tales situaciones, como lo dijo Susan Murray, de las Revistas Africanas en Línea, en una reunión realizada en junio por la Red Internacional para la Disponibilidad de Publicaciones Científicas (INASP por sus siglas en inglés), existe el peligro de que los investigadores de los países en desarrollo decidan no publicar en las revistas locales que no pueden darse el lujo de ser de Acceso Abierto al mismo tiempo que renuncian al pago de las cuotas de autor.

Por esa vía, razona Murray, se socavaría el rol clave que estas revistas pueden cumplir en la promoción de la investigación financiada localmente en torno a las necesidades y prioridades determinadas en los países en desarrollo, transfiriendo este papel a la comunidad científica del mundo desarrollado.

Los retos futuros

Ayudar a reforzar la capacidad de investigación local ha sido una prioridad de SciDev.Net desde su creación en 2001, cuando nos comprometimos a que todos nuestros materiales publicados en nuestro sitio web serían de acceso libre.

Esto inevitablemente creó problemas en el desarrollo de un plan de negocios a largo plazo. ¿De dónde —preguntaron nuestros críticos— provendrían los ingresos sostenibles para cubrir los costos significativos para el funcionamiento de una organización de este tipo?

Hemos sido afortunados de tener auspiciadores, particularmente agencias de cooperación, con el tino de darse cuenta de que en el mundo en desarrollo no solo la investigación científica, sino también el acceso a esa investigación, solo puede sostenerse mediante los subsidios públicos, al menos por el momento.

Incluso Nature y Science, ambas revistas pagadas, acordaron que los artículos de investigación relevantes para el mundo en desarrollo estuvieran libremente accesibles para los lectores de SciDev.Net.

Para nosotros, el libre acceso a la comunicación científica representado por el movimiento de Libre Acceso es un componente clave para la construcción del desarrollo de abajo hacia arriba (enfoque recientemente caracterizado por Rajiv Shah, administrador de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, como “código abierto para el desarrollo”).

Mientras me preparo para dejar el puesto de director tras 11 años de labor, es un placer observar que nuestro trabajo ha sido parte de un movimiento en la dirección correcta; la marea ha cambiado, con la necesidad de un acceso abierto para la ciencia aceptado cada vez más por las instituciones de desarrollo y sus agencias de financiamiento.

Sin embargo todavía quedan muchos obstáculos para la libre circulación de la información científica, desde editores codiciosos hasta leyes restrictivas de propiedad intelectual e instituciones de investigación poco comprensivas.

Tales restricciones no solo afectan a los científicos sino también a los periodistas científicos. Para los periodistas, el acceso abierto a la ciencia necesita complementarse con el acceso abierto a los científicos.

La batalla por la aceptación de los periodistas y comunicadores científicos como actores clave en el campo del desarrollo, y del acceso abierto a la información científica, dista mucho de haber terminado.

David Dickson
Editor, SciDev.Net