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  • Desastres: falsas alarmas socavan advertencias futuras

Alertas de desastres suelen ser rpidas, pero cmo garantizar su exactitud y credibilidad? preguntan Rohan Samarajiva y Nalaka Gunawardene.

El reto en la alerta de desastres es tomar las mejores decisiones posibles rpidamente usando informacin incompleta. Con vidas y medios de subsistencia de por medio, hay mucha presin por hacerlo bien. Sin embargo, es difcil ser oportuno y totalmente exacto al mismo tiempo.

Solamente los gobiernos pueden equilibrar estos factores. Ninguna otra entidad puede asumir las responsabilidades y obligaciones concomitantes de emitir advertencias pblicas que podran resultar en evacuaciones masivas.

Las decisiones oportunas tomadas sobre la base de la mejor evidencia disponible requieren protocolos claros al interior de los gobiernos. Pero con frecuencia, las polmicas y la falta de una demarcacin clara de la autoridad entre los diferentes actores retrasan la toma de decisiones.

Ahora, las redes sociales estn haciendo este delicado equilibrio an ms difcil. Para seguir siendo eficaces en la aldea global siempre interconectada y en comunicacin, los administradores de desastres tienen que replantearse sus estrategias para relacionarse con la gente en riesgo.

Ajustada ventana de advertencia

Los desastres de inicio rpido como los tsunamis o las inundaciones repentinas solamente permiten una muy ajustada ventana desde la deteccin hasta el impacto. Otras, como los ciclones e inundaciones, pueden venir con unas cuantas horas o das despus de que se detectan.

Para quienes deben responder a peligros potenciales, es una carrera contra el tiempo. Los errores que pueden ocurrir en la deteccin y la toma de decisiones rpidas caen en dos categoras.

La primera es una alarma perdida: cuando los signos reveladores son ignorados, o aquellos que tienen acceso a datos sobre un desastre inminente, simplemente fallan en conectar los puntos.

La segunda es una falsa alarma, cuando los responsables pecan por exceso de precaucin. En aos recientes, varias alertas de tsunamis han causado pnico injustificado en la regin del Ocano ndico.

El devastador evento del 26 de diciembre de 2004, que golpe a docenas de pases con poca o ninguna advertencia pblica, es un escenario muy poco probable de repetirse: se ha hecho mucho para mejorar la deteccin, evaluacin y difusin.

Y desde que se estableci un centro de advertencia de tsunamis en el Pacfico en 1949, nunca ha dejado de advertir acerca de tsunamis perjudiciales, pero ha habido algunas evacuaciones costosas que resultaron ser innecesarias.

Ahora tenemos que evitar gritar ah viene el lobo. Demasiadas falsas alarmas y las consiguientes rdenes de evacuacin pueden erosionar la confianza pblica, un elemento vital en la respuesta a los desastres.

La proliferacin de las tecnologas de informacin y comunicacin (TIC) aade una nueva dimensin a la alerta de desastres. Tener ms fuentes de informacin, canales de difusin y acceso a travs de dispositivos ciertamente mejor que tener pocos o simplemente no tener. Sin embargo, la cacofona resultante hace que sea difcil lograr una respuesta coherente y coordinada.

Esto sucedi el 11 de abril de 2012, por ejemplo, cuando un sismo de 8.6 grados de magnitud ocurri bajo el suelo marino a 610 kilmetros al suroeste de Banda Aceh, Indonesia.

Los pases del Ocano ndico reaccionaron de manera diferente. Algunos emitieron varias alertas rpidas y otros ordenaron adems la evacuacin de las costas. Las autoridades de Tailandia cerraron el Aeropuerto Internacional Phuket, mientras que el puerto Chennai en el sur de India estuvo cerrado durante algunas horas.

Al final, el sismo no gener un tsunami, pero propici mucho caos. En Sri Lanka, por ejemplo, los servicios de buses y trenes costeros se paralizaron, se cort la electricidad y las oficinas pblicas fueron abruptamente cerradas.

Algunos periodistas y activistas enviaron mensajes va Twitter por varias horas, bridando actualizaciones desde el terreno y transmitieron noticias de las agencias internacionales de noticias. [1] En contraste, las agencias estatales con el mandato de emitir advertencias se apoyaron en faxes y entrevistas telefnicas con los canales de televisin.

La liberacin controlada de informacin ya no es una opcin para ningn gobierno. En la era de las redes sociales y canales que transmiten 24 horas los siete das de la semana, mucha gente conocer de los peligros distantes independientemente de las fuentes oficiales.

Los grupos humanitarios estn usando de manera creciente Twitter, blogs y plataformas para compartir videos como YouTube. Los administradores de desastres del gobierno deben unirse a estas conversaciones.

A menos que los gobiernos comuniquen de forma oportuna y fidedigna, el vaco ser llenado por mltiples voces, algunas de las cuales podran causar pnico y confusin.

El escenario ideal sera que las voces no gubernamentales complementen y amplen las advertencias pblicas emitidas por los gobiernos.

Garantizar la claridad, generar confianza

Independientemente del medio, la frecuencia y oportunidad con que se comuniquen las alertas, un lenguaje poco claro tambin puede constituir un problema. Los profesionales de desastres usan trminos precisos como vigilar, lo que significa estar a la espera de ms actualizaciones, y advertencia, que significa tomar accin. Sin embargo, incluso periodistas experimentados a veces los mezclan.

Hay conversaciones en curso entre los administradores de respuesta a desastres de los ocanos ndico y Pacfico sobre cmo usar trminos que dejen poco margen a interpretaciones errneas.

Mientras tanto, se necesita mejorar la precisin de las advertencias y la manera cmo responden a ellas los tomadores de decisin. La confianza pblica es el lubricante que ayuda a mover las ruedas de la ley y el orden en la direccin correcta. Su construccin toma tiempo y esfuerzo, pero se puede perder rpidamente.

En noviembre de 2007, a medida que el cicln tropical Sidr se aproximaba al sur de Bangladesh, muchas comunidades ignoraron las alertas tempranas y ms de mil personas murieron innecesariamente. [2] Una alerta falsa de tsunami y la consiguiente evacuacin ocurrida dos meses antes haban erosionado su confianza en el bien establecido sistema de alertas tempranas del pas.

La comunicacin en tiempo real est actualmente al alcance de por lo menos un tercio de la humanidad, que est conectada a la web. Nuestro reto es aprovechar ese poder para mantener la confianza pblica y dejar atrs el miedo y el pnico.

Rohan Samarajiva es ex regulador de telecomunicaciones en Sri Lanka y dirige el grupo de reflexin regional LIRNEasia, que ha participado activamente en la reduccin de riesgos de desastres desde sus inicios. El escritor cientfico Nalaka Gunawardene ha cubierto desastres por 20 aos y ha coeditado Communicating Disasters: An Asia Pacific Resource Book in 2007.

Referencias

[1] Gunawardene, N. Nurturing Public Trust in Times of Crisis: Reflections on April 11 Tsunami Warning (Groundviews, 26 April 2012)

[2] Agencies Cyclone victims ignored repeated warnings (Gulfnews.com, 21 November 2007)

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